• Inmutabilidad

    by  • 6 octubre, 2015 • Fútbol, Sevilla • 5 Comments

    (Escuchando de fondo “Alucinante” de Platero y Tu, en el 49 cumpleaños de Fito)

    Muchos nos preguntamos porqué sigue habiendo ese halo de duda sobre Emery cuando objetivamente se podría discutir si estamos ante el mejor entrenador libra por libra de los 125 años de la historia del Sevilla FC. Porqué el crédito ganado a modo de mejor temporada de la historia del Sevilla FC o dos Europa League consecutivas, lejos de tener cimientos sólidos tiene aluminosis en el psique del personal. Cómo es posible que, después de reinventarse dos veces, prácticamente se asegure por muchos que será incapaz de hacerlo una tercera vez aun cuando los mimbres no son teóricamente peor que los anteriores. Y es que cada vez que el Sevilla realiza un partido donde no lo borda, salen ciertos aficionados o medios de comunicación a vestir de limpio al míster vasco. Ojo que no hablo ya de que el equipo pierda o esté para los leones como en algunos partidos del infausto septiembre de 2015 donde Emery ha estado para matarlo más veces de lo normal; un simple empate en campo de un equipo algo inferior al nuestro ya le vale a algunos (quizás no tantos, pero sí muy ruidosos) para sacar los tanques a la calle. Y si ya pasa, por ejemplo, lo de la matinal del Celta o la incomparecencia turinesa, donde el míster hace una gestión del plantel para colgarlo del palo mayor, le cae un dos de mayo. Porque aunque la envainada que más de uno se ha tenido que pegar tras la llegada de nuevos inquilinos a nuestras vitrinas ha sido de proporciones bíblicas, digamos que no habían entregado las armas sino que más bien habían dejado los tanques en la reserva.

    No obstante, en el fondo entiendo que eso no es del todo censurable. Y no lo es porque encaja dentro de lo normal en el modelo mental de una gran parte del ser humano. A todos, de una u otra forma nos pasa. Tal vez a mi (con Beto) el primero.

    Dos de los máximos estudiosos mundiales sobre teorías de marketing son los norteamericanos Al Ries y Jack Trout los cuales, a través de sus numerosos artículos, libros y conferencias, intentan explicar distintas técnicas partiendo principalmente del estudio de la mente del receptor mas que del producto a vender en si. Ries y Trout, auténticas eminencias dentro del campo a que nos referimos son (aun viven) famosos principalmente por sus teorías sobre el “posicionamiento”, sobre las que no ahondaré porque esto es un blog futbolero y porque tienen infinidad de webs sobre el particular por si gustan profundizar. A estos efectos, solo decir que lo fundamental es la posición de cada producto dentro del mercado y, sobre todo, el escudriñar la mente del posible comprador del mismo.

    Entre los distintos best-sellers que la pareja de gurús (en el buen sentido) de la publicidad tienen en el mercado, destaca el libro “Las 22 leyes inmutables del marketing” donde Ries y Trout explican una serie de principios básicos que siempre hay que tener en cuenta y contra los que no se puede luchar ya que el rédito que potencialmente puedas conseguir no compensa con el esfuerzo realizado. Este libro lo conozco, una vez más, gracias al blog de Manuel Conthe al que tantas veces me he referido. En una de esas 22 leyes se dice:

    «El mayor despilfarro en marketing es tratar de cambiar a la gente de opinión. Si quieres causar buena impresión en otra persona no puedes penetrar poco a poco en su mente y lograr gradualmente que se forme una opinión favorable de ti. La mente no funciona así. Tienes que conquistar su mente de forma explosiva, ya que a la gente no le gusta cambiar de opinión. Una vez que te perciben de cierta forma, la suerte está echada. Te clasificarán en su mente como cierto tipo de persona y nunca lograrás que te perciban de una forma diferente»

    La inmutabilidad de las ideas es así. Está imbricado en el ser del aficionado medio que “los árbitros españoles son malísimos”. Y da igual que sea más o menos difícil pitar. No tiene nada que ver que el trencilla sólo tenga una visión mientras tú analizas una jugada desde casa con 14 repeticiones. Es indiferente que el delantero sea un mentiroso (perdón. Un pícaro) que busca engañar al colegiado. Da exactamente lo mismo que los árbitros españoles no paren de ser designados para las mejores citas internacionales. Como un árbitro no pite un fuera de juego que era clamoroso (medio centímetro vale para que sea clamoroso) y la decisión sea contraria a tu equipo, eso es “porque los árbitros españoles son malísimos”. Y lo mejor es la coletilla de “los buenos son los ingleses, que dejan jugar”. Enorme.

    Emery 2

    Emery no entró con buen pie desde su llegada. En Valencia había montado un incendio en torno a su persona y en su experiencia moscovita había pegado un petardo por lo que los últimos precedentes invitaban a estar con las orejas tiesas de partida. De igual forma, en su afán de explicar las cosas, habla, habla y vuelve a hablar por lo que en ocasiones te puede parecer que estás ante un jartible que te anda vendiendo una moto lo cual, y teniendo en cuenta que veníamos de Míchel, daba la impresión de llover sobre mojado. Además, bueno, enderezó algo un equipo que deambulaba errante pero tampoco fue un grandioso revulsivo: cogió al equipo a mitad de liga en el puesto 12 y terminó el 9. A la temporada siguiente tampoco empezó bien, hasta el punto que el equipo ocupó el farolillo rojo al quinto partido del año lo que propició que muchos pidieran su cabeza siendo habas contadas aquellos abogados de la tranquilidad. En la sexta jornada se consigue ganar, pero se siguen teniendo dudas porque aunque se sacan partidos adelante (algunos con muchas penurias, como por ejemplo recuerdo el del Almería) no termina el Sevilla de ser sólido, como demostró verbigracia el 7-3 del Bernabéu. Pero a partir de la jornada 13 y la victoria en campo del Español, el equipo es un tiro hasta el punto de no terminar en Champions por la tiranía vasca y conquistar la gloria en Turín. La inmejorable línea continúa en la campaña siguiente donde a pesar de que le desmontan el equipo, Don Unai Emery Etxegoyen consigue el récord histórico de puntuación en liga del Sevilla y consigue otro título europeo alcanzando así ser el Rey Español de la Europa League. La hemos disfrutado como bestias, pero el paso del tiempo y la frialdad del análisis nos demostrará de forma fehaciente la barbaridad que supuso la animal temporada 2014/2015 en la historia del Sevilla.

    Lógicamente, con la llegada de la tantos puntos a nuestro casillero y tanta plata a nuestro coliseo, criticar la labor general del entrenador no solo resultaba ocioso sino que podía resultar hasta grotesco. Como es obvio, los que pedíamos paciencia con Emery estábamos doblemente contentos desde el prisma subjetivo: primero y principalmente como sevillistas ya que la 13/14 y la 14/15 son dos temporadas para el recuerdo en las que que vivimos con una alegría que solo conocen los que siente como tu. Y segundo porque, digamos, en el “egoísmo humano” a uno le gusta que le salgan bien las cosas en aquellos en quien confía (resulta divertido repasar de vez en cuando el hastag #LosguerrerosdeUnai ), máxime en este caso donde la minoría era palpable derivado de la complejidad de la situación. Pero hay gente que aunque en lo primero tuvieron el mismo gozo, en lo segundo quedaron tocados. Por tanto a la mínima sale toda la inquina acumulada, como es normal por otra parte.

    “Una vez que te perciben de cierta forma, la suerte está echada. Te clasificarán en su mente como cierto tipo de persona y nunca lograrás que te perciban de una forma diferente»

    Es curioso los argumentos que se emplean en todo esto. Uno de ellos es “cuando lo hace mal se le critica y cuando lo hace bien se le alaba”. Tócate los cojones, pues claro. Con tal argumento ventajista juegas siempre a caballo ganador, como cuando Monchi dice que no hay malos fichajes sino malos rendimientos. O como cuando se gana porque “Unai ha hecho lo que decíamos”. Como si te prestara la más mínima atención, te leyera o supieras más de fútbol que el entrenador. Presuntas defensas propias de gente que le cuesta reconocer su humanidad por delante de su ego: si te cae mal y no te gusta, pues te cae mal y no te gusta. Es fácil, humano y comprensible.

    Lo importante es el fondo de la crítica y el cómo. Es decir: que cuando Unai lo hace mal merece censura (en este mismo post hay varias) es una obviedad, pero cuando la crítica se vuelve hiriente, recalcitrante e injusta no puede ser tratada ni siquiera de forma seria. Cuando de cada cien cosas que dices noventa y nueva son malas, no puedes decir que también comentas algunas cosas buenas porque el argumento es tan demagógico como falaz. O crees en el proyecto o no crees, es fácil. Y eso, seamos serios, se nota. Por ejemplo, lo que no creíamos nada en Jiménez se nos notaba muchísimo ya que a la mínima le arreábamos fuerte, flojo y regular.

    Así que ya saben. Hay personas con una grandiosa amplitud de miras capaces de reconocer que se han equivocado. Pero son los mejores y, como suele pasar, los mejores son los menos; la mente de la gran mayoría de aficionados, periodistas o simples gurús lo pasa fatal cuando la situación general le demuestra su error por lo que es absolutamente normal y humano que un hecho puntual haga resucitar su ideario primigenio. No se lo tengan en cuenta ni los censuren por ello. No hacen más que mostrar el lado más humano de la mente como me puede pasar a mi con Beto o a ti con, no sé, un político determinado. Realizando un trasunto futbolero de las teorías de Ries y Trout, ya puede ganar el Sevilla de Emery por 8-0 al Chelsea en Milán el próximo 28 de mayo, que como empate el primer partido de liga del siguiente año con un Getafe de la vida, volverán a ponerlo a caer de un burro. La mente es así. Es humano y lo anormal sería lo contrario. A otro nivel también pasa con Monchi. Aunque a diferencia de Emery su entrada en el puesto que desempeña fue distinta, hay gente que no lo jama. Porque es normal: es imposible caerle bien a todo el mundo. Así que a poco que hay cuatro resultados malos, el recuerdo de los Luis Fabiano, Aleix, Renato y un eterno etcétera se difumina a favor de los Rusescus y Demules. Tampoco lo sobrevaloren.

    En resumen, que no pasa nada. Todo esto forma parte del juego y del histrionismo futbolero general que con una vehemencia macanuda se manifiesta de forma particular en una ciudad tan maravillosamente loca del coño como Sevilla (copyright @FranGamDom). Todo esto hay que tomarlo con la ligereza de volver a abrir las puertas del carro y volver a mullir los asientos del fondo para que cuando otra vez los dudosos se quieran subir (¿otra vez? sí. Otra vez) tengan su sitio confortable de cara a disfrutar en su imbricado palanganismo cuando llegue el azahar. Los que confiamos sin miramientos en un proyecto comandado estos profesionales con conocimientos, gente seria, noble y currante estaremos donde siempre y como siempre. En la puerta, con una sonrisa, la bandera del Sevilla en la mano, esperando otro mayo donde los objetivos se cumplan y soñando, porqué no, con que la gloria vuelva. Misterios de la mente.

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    5 Responses to Inmutabilidad

    1. Ludovica
      7 octubre, 2015 at 2:08 am

      Esto no es una cuestión de gustos, y la comparativa con los señores economistas no tiene ni pies ni cabeza. El público sabe esperar, aguantar y más tarde da su opinión. El fútbol de emery no convence a pesar de los resultados, básicamente porque no se dominan los partidos y porque se llega con mucha inseguridad al final de los mismos,fuera parte de la extraña gestión de la plantilla o los cambios. Los títulos se consiguieron con una gran dosis de suerte y normalmente con los grandes somos pequeños. La gente recuerda el Sevilla de juande como algo capaz de enfrentarse a cualquiera, de plantar cara al máximo nivel y de utilizar a todos los jugadores sin menosprecios ni castigos. Ese es el problema, que la gente tiene memoria.

      • selillo
        7 octubre, 2015 at 6:44 am

        Me temo que le das la razón al artículo en lo de que una percepción determina como se clasifican las cosas y ya no hay quien lo cambie. Los títulos de Emery se consiguen con mucha suerte (será que las 10 copas de Europa del Madrid o las 7 del Milan las habrán ganado por mala suerte…), pero el Sevilla de Juande ganaba títulos con goles del portero en el descuento. Ese mismo equipo era capaz de enfrentarse a cualquiera pero perdía ligas en Mallorca. La gente tiene memoria, pero unas cosas las recuerda mejor que otras.

      • 10 octubre, 2015 at 6:39 pm

        Que es dominar? Tener la pelota?, el Sevilla de Emery domina los partidos, a su manera, el año pasado mismamente, da la pelota, se adelante y luego esta tan bien trabajado defensivamente que aguantan el tiron y se llevaban el gato al agua. El Sevilla de Emery es dominador y hace el futbol que el entrenador busca. La mejor temporada de nuestra historia es buena muestra de ello. Precisamente el Sevilla suele llegar sobria y seguramente al final de los partidos, el problema actual es físico.

        Lo de extraña gestión de la plantilla es el colmo, aqui algunos forzarían jugadores y tendríamos el triple de lesionados que tenemos, aparte de que muchos queréis jugar como el Barcelona de Guardiola cuando eso es inviable. Ni siquiera el Atletico de Madrid juega a dominar la pelota. Fundiríais a Vitolo, haríais jugar a un Konoplyanka con cero implicación defensiva y seguramente ni os disteis cuenta que físicamente contra el Barcelona el Sevilla no estaba bien en la segunda parte, Emery y el equipo asumieron que había que defender y la entrada de Reyes fue precisamente para cubrir a Dani Alves y no para intentar montar una contra, como la mayoría se piensa.

        Prefiero ganar la UEL y hacer la mejor temporada de nuestra historia que plantar cara a los equipos contra los que deberíamos presentarnos con el filial, el Sevilla de Juande tenía mucho mejor once inicial que el de Emery, además luego perdia en casa del Nástic que acabo último con una de las peores puntuaciones de primera o con el Mallorca, sin contar los desprecios constantes a Chevantón, Koné o Mosquera.

    2. Alvaro
      7 octubre, 2015 at 7:06 am

      Gracias a ambos por vuestros comentarios. Del de Ludovica me quedo especialmente con el de que la gente tiene memoria. Claro que sí

      Y también muchas gracias a todos por la gran acogida del post.

    3. Nick Cave and the Seeds
      9 octubre, 2015 at 10:29 am

      Iba a hacer una sesuda respuesta a Ludovica desmintiendo sus mitos (me ha gustado especialmente el de que con Juande no había jugadores que solo rellanaban plantilla), pero en vista de que ya ha sido respondido parcialmente por selillo, solo me queda decirle:

      ¡¡¡A LA CUEVA!!!

      P.D: Ahí están todos los que no han tenido continuidad con Unai triunfando y campeonando fuera. Con ellos, habríamos ganado 2 ligas también (nótese la ironía).

      P.D.2: Precisamente Juande era muuucho más duro con los jugadores que no le gustaban/encajaban y públicamente incluso (Chevantón, Mosquera, etc).

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