• Easterlin. Con E de Unai

    by  • 28 octubre, 2013 • Economía, Fútbol, Sevilla • 9 Comments

    (Escuchando de fondo “Diana Fácil” de SFDK)

    Hace días hablaba con un amigo -de esos que sevillistamente hablando tiene la cabeza bien amueblada- sobre la posibilidad de escribir algo sobre Emery. Como cada vez que hay un incendio, en esta Santa casa se acude con la manguera intentando analizar con amplitud de miras y de forma constructiva (verbigracia “En defensa de Medel” o “En defensa de Muñiz”) me apetecía escribir un “En defensa de Emery”. Carlos me dijo que le parecía fantástico, ya que cada uno estaba en su perfecto derecho de perder su reputación como le diese la gana. La pícara sonrisa que me sacó y una inocente tertulia tuitera la semana pasada hicieron el resto para que aquí estemos.

    Como cualquier bloguero sabe, lo más difícil es escribir algo cuando el corazón y la cabeza se enfrentan. Por otro lado, más se complica la cosa cuando lo que vas a escribir sabes de antemano que tiene poco predicamento entre los potenciales lectores ya que uno, casi sin quererlo, intenta ser especialmente prudente a la hora de elegir términos para no encabronar más con las formas al que ya mentalmente te está atizando por/con el fondo. Pero como me dijo un veterano articulista que para por esta casa en ocasiones, estos post “políticamente incorrectos” tienen la cualidad de, precisamente por eso, ser los más puros y sinceros. Vamos pues a intentar enjuiciar al señor Emery en su contexto y desde otra óptica, ya que está siendo bastante arreado desde otros numerosos ángulos sevillistas (y con razón en muchos casos, porque el añito que lleva es para verlo)

    Creo que no, pero tendría que mirarlo porque no estoy seguro. Y si se ha hecho, habrá sido una referencia muy puntual para una cuestión concreta.

    Son cerca de 100 los artículos publicados en este blog. Y ni yo, ni ninguna de las distintas firmas invitadas que de vez en cuando dejan su sello por aquí, hemos -creo- hablado del Betis. Tal vez, y de forma tangencial y nunca central, cuando se hizo el estudio sobre las Licencias UEFA y los equipos en concurso de acreedores se realizara alguna mención al conjunto verdiblanco. En esta bitácora, ni directamente ni con la socorrida vía del puyazo, se habla del vecino verderón porque, entre otras cuestiones, este blog tiene escrito en sus tablas de la ley la huida de la polémica. Y porque, principalmente, con hechos intentamos ser consecuentes con esa filosofía de la que impregnó el Presidente al sevillismo, con sus palabras en una noche portuguesa hace varios años. La normal evolución del fútbol moderno sevillano ha tenido, entre otras consecuencias, que el catetismo sevillista -en su acepción peyorativa- esté más que superado en líneas generales. Esas palabras del señor Del Nido en las previas de cierto partido en Madeira y el refrendo derivado por la borrachera de las vitrinas, propician que nosotros primero a lo nuestro, segundo a lo nuestro y tercero a lo nuestro. Y sólo después y si lo nuestro va bien, se deja el rescoldillo para la guasa. Yo entiendo que es comprensible, normal y humano el que cierto sector del periodismo que vive de la salsa quiera seguir dándole vidilla al tema, con estadísticas y comparativas que rozan el frikismo. Me parece bien, de verdad, porque en general sigue formando parte de la idiosincrasia global de la ciudad. Pero la realidad es que, los que ya hemos cumplido muchas temporadas, vemos que el peso de lo que se vino a llamar “la liga particular” o los resultados de los derbys es mucho menor con el paso de los años. Al menos de aquí para allá. Y eso que no nos vendría mal seguir con el cachondeo, porque viendo clasificaciones históricas o resultados de los derbys, los guarismos no pueden ser más dispares a nuestro favor. Pero, en mi opinión, todo ese cierto simplismo arcaico futbolero y ese consuelo en el mal ajeno poco a poco se va enterrando. Cada vez somos más los sevillistas que, en las temporadas que ganamos los dos derbys y quedamos el catorce, estamos cabreados como monas con independencia de que el Betis quede el 7, el 13, el 15 ó el último. En mi opinión el mirar al otro para evaluar lo tuyo implica una cortedad de miras que te coloca en un plano inferior del debido lo cual va calando de forma progresiva en el personal. Sólo había que ver las redes sociales la semana en que, por ejemplo, el Betis completa un horrible partido en Getafe cayendo derrotado tras una primera parte de cachondeo y el Sevilla le gana al Almería. Recuerdo esa noche en mi TL palanganotuitera donde por regla general y salvo excepciones, se obviaba lo de Getafe (como debe ser) para proliferar casi en exclusiva los comentarios al Sevilla. Pero no radiantes, que va. Gente absolutamente indignada por el paupérrimo fútbol desplegado en la victoria (como también debe ser). Que los Audis, las carreteras, el papá por encima de mamá y las colas en la carnicería vengan de allí para aquí me parece normal. Como también -y no sólo normal, sino bien- me lo parece que, de aquí para allí, no se haga con la misma ligereza.

    En cambio hoy si me voy a referir al Betis y a su incidencia en el Sevilla (y al revés) en una cuestión que estimo sí que no está del todo superada. Pero no por catetismo chungo ni nada de eso. Es que, sociológicamente, y si tenemos en cuenta La Paradoja de Easterlin, es imposible de superar.

    (ibsenmartinez.com)

    En ocasiones, este blog intenta traer teorías o términos jurídicos, económicos o sociológicos y adaptarlos a la realidad futbolera. En este caso nos centraremos en la filosofía del economista estadounidense Richard Easterlin, el cual publicó un estudio que demuestra científicamente el manido aserto de que el dinero no da la felicidad, lo cual es intrínsecamente paradójico en la sociedad consumista que nos tocó vivir. En sus tesis y sin tampoco profundizar en exceso, el profesor Easterlin demostró que -obviando inflación- los ingresos crecieron de una forma brutal en la segunda mitad de siglo pero, en cambio, las encuestas demostraban que los niveles de felicidad general se habían mantenido estables (en torno al 30%), con ligeros ascensos o descensos como se puede ver en el gráfico adjunto. El norteamericano explica que, una vez cubiertas las necesidades básicas, el incremento de tus ingresos y tu nivel de felicidad están directamente conectados con el del resto de tu entorno por lo que ganar más no implica ser más feliz. Las primeras conclusiones se presentaron para EEUU en la década de los 70 analizando cinco lustros. En cambio, los estudios se han extrapolado a la segunda mitad de siglo, analizándose “La economía de la felicidad” en un número ingente de países de tal forma que sus postulados son objeto de debate entre entendidos.

     

    (terceracultura.cl)

    Como digo, la explicación a “La paradoja de Easterlin” la encontramos en el entorno, en los vecinos. En ello profundizó el profesor Layard en sus “Series de felicidad” cuando dijo que el dinero no es para comprar sino para comparar. Y que una vez que tienes cubierto lo básico (15.000 dolares anuales según su norteamericana estimación) lo demás son búsquedas de felicidad pasajera. Si quieren saber más sobre estas teorías, aquí o aquí mismo.

    Con un ejemplo numérico se ve claro. Si tú ganas 10 y el nivel de vida es “X”, mantienes un grado de felicidad determinado. Si al cabo de un año la capacidad general de generar ingreso implica que todo el mundo sube y se refleja en que ahora ganas 15, en teoría debieras ser un 50 % más feliz. Pero no es así porque el nivel de vida ha subido “X + “50% de X”. O lo que es lo mismo, la situación general se mantiene estable. A ello hay que sumarle que, por un lado, lo que antes te costaba 2 ahora te cuesta 3 y que el nivel de exigencia es muy superior, claro. Más ingresos y mayor nivel te suele generar una serie de responsabilidades muy superior los cuales es evidente que influye en los estados de ánimo y felicidad. La paradoja de Easterlin (no por ganar más eres necesariamente más feliz) tiene su refrendo -pelín extravagante, tirando a demagógico- en el Rey de Bután cuando, en 1.972, acuñó el concepto “Felicidad Nacional Bruta” como respuesta a la crítica por el nivel de pobreza en su país. El fumus que esto te deja son las dos lagrimillas que nos asoman cuando vemos países tercermundistas super poblados donde predominan las risas a pesar de no tener ni para comer. O aquella época de nuestra niñez donde, a pesar de estar completamente amojamados, no había felicidad mayor que coger un balón, tres amigos y echar unos banquitos en la plazoleta del barrio

    Esta es la explicación sicológica, sociológica y económica. A mi me van a permitir una explicación más mundana, que llamaré “La teoría de Beyoncé y Scarlett”. Sales una noche y terminas con una doble de Beyoncé. Pero en estas, te encuentras con un amigo que se acaba de ligar a la misma Scarlett Johansson. Desde ese momento, y siguiendo los postulados de Layard, la de ébano que era clavaíta a Beyoncé hace media hora, ya no se parece tanto. Incluso si me apuras, apunta a celulitis en las cachas.

    Así que vamos a mirar lo nuestro. Nuestros ingresos y nuestra felicidad. Y a comparar con dos vecinos.

    Nuestro vecino de ahora, el Real Betis Balompié, quedó séptimo el año pasado aunque el equipo, como es propio de las sociedades deportivas concursadas, se concibió para mantenerse en primera. Quitando honrosas excepciones, a mi entender el nivel medio de la plantilla era inferior a esa séptima plaza conseguida ¿Dónde estuvo la clave? En mi opinión en Pepe Mel. Un técnico que decepciones como persona aparte (esa peineta….) es un entrenador de fútbol fabuloso para lo que necesitan los vecinos. Y esto -recuerden lo políticamente incorrecto del post- lo digo hoy después de que se llevara un saco en el Calderón. Me parece un hombre que supo dar con la tecla desde el principio, que puso en órbita a veteranos que habían sido casi nada en el fútbol y lo salpimentó por un ramillete de cedidos y/o rebotados que junto a un puñado de canteranos conformó un equipo alegre y descarado consiguiendo una clasificación muy por encima de lo que se podía prever. Y eso en el último año, porque en los anteriores -ascenso y consolidación sin riesgo real de bajar- también cumplió con creces. Por tanto el vecino ha encontrado un gran entrenador para lo que necesitan estos años y nosotros no. Pero eso no implica que el nuestro sea malo. Eso, lo que implica entre otras cosas, es que veas a Emery peor de lo que es.

    Y ¿qué decir de nuestro otro vecino? Sí. Ese que nos puso los leños por dinero. El que nos dejó a nosotros, que éramos una chavalita de buen ver, joven y con potencial para irse con la puretona inglesa que estaba de libras hasta los bordes. Un fenómeno cuando vivía aquí. Un tío que hacía unos cambios extrañísimos pero que tenía la capacidad de ver el fútbol, los 90 minutos, que ningún otro mortal veía. Se dice que sólo los escogidos (Valerón, Laudrup, Iniesta…) ven el pase varios segundos antes incluso de que les llegue el balón. Pues aquí el amigo veía el fútbol antes de que pasara. Un señor que cuando tú leías el once te preguntabas ¿pero cómo deja fuera el majara este a Navas/Kanouté/Renato….? y después te la tenías que envainar cuando no paraba de ganar y de desplegar el mejor fútbol, probablemente, que los ojos de un sevillano haya visto jamás. Una persona que entendió a una plantilla de una manera como sólo las vitrinas nos demuestran.

    En mi opinión, en esta Sevilla nuestra miramos mucho al vecino para graduar nuestro estatus de felicidad. No tengo la menor duda de que si el Sevilla hubiera sido un equipo mediocre en el lustro 2007-2012, en el Real Betis no estarían los dirigentes que actualmente están. Y que para juzgar a Emery, en un rinconcito de nuestra memoria subyacen Mel y Juande, cada uno en su contexto.

    Siguiendo a Easterlin el Sevilla actual ha subido su nivel adquisitivo en comparación con lo que teníamos hace 10 ó 15 años de una manera tremenda. Tenemos mejor equipo y la sociedad se encuentra relativamente saneada. La marca Sevilla sigue en el TOP 50 mundial En cambio la felicidad no es que no haya subido, es que ni siquiera se ha mantenido. El nivel de crispación que observo es elefantiásico y sobre todo con la figura del entrenador. La paciencia en un proyecto a construir desde la base no existe.

    Este es el eslogan de este año. Y aunque no soy fan (más bien al contrario) de los escogidos en las pasadas campañas de abono, ésta sí me parece adecuada a la realidad. Al equipo se le ha dado una vuelta de calcetín completa y aquí no se ha vendido el escudo de preferencia porque nadie ha venido por él. El Presidente dijo que el objetivo era cambiar más de la mitad de la plantilla en tres años, pero resulta que se ha hecho todo en los meses estivales. Se dice que los equipos se vertebran desde mediocampo y resulta que nuestros cuatro mediocampistas (M’Bia, Cristóforo, Carriço e Iborra) llevan aquí sólo unos meses. Ayer recibimos al Osasuna con un 11 donde sólo un futbolista (Rakitic) empezó la temporada 2011-12. Si el equipo (el más joven del país) no es el más renovado de la categoría en estos 15 meses, calentito.

    Que sí. Que lo de quitar a Gameiro en Valencia ha pasado a los anales de ataques de entrenador, a escasa distancia de lo de Lautaro en el Ruiz de Lopera. Que sus lecturas dentro de los 90 minutos son deficientes y sus ruedas de prensa (Unaaaaaai, Unaaaaaaai) tienen momentos que rozan el esperpento. Que lo de tener una autovía por flanco diestro lo ve cualquiera y que lo de Rakitic por delante es un clamor. Y que lo de poner a Navarro para marcar a Manucho es como si me ponen a mi para intentar taponar a Gasol. Pero Unai Emery me parece un hombre honrado, currante, honesto y un loco por el fútbol que ha obtenido resultados en todos los equipos de la liga española en los que ha estado por lo que cierto margen y serenidad hay que darle en mi opinión. Sería una imbecilidad pensar a día de hoy en Emery como en un Wenger, Ferguson o Guy Roux. Pero lo que tampoco podemos seguir es dando bandazos. Jiménez, Marcelino, Míchel, Manzano, Alvarez, Emery… ¿Todos son malos? No se puede estar cambiando de mandamás deportivo a cada momento. Y aunque es difícil el dar confianza a un proyecto nuevo, tiene que ser piedra filosofal cierto sosiego y explicar de forma muy clara y pedagógica las cosas, máxime en un año como este donde se ha hecho tabula rasa con todo lo anterior. Al piso no es que le hayamos dado una reformita: es que le hemos tocado los cimientos. Y desde el club estimo necesario que por activa y por pasiva, en público y en privado, se diga que no se va a cambiar al arquitecto. Con palabras y hechos.

    Aunque con mucha de sus decisiones Emery se empeña a dejarnos sin argumentos a los que creemos en él (sí, #losguerrerosdeUnai) dentro del contexto que tenemos estimo que debiera bajarse un pelín el pistón de exigencia en la figura del entrenador. Y aunque el equipo no termina de carburar, la realidad es que llevamos siete partidos oficiales seguidos sin perder y en Europa no se puede ir mejor por lo que un poco de paciencia parece justificada. Exigencia y presión máxima. Pero sabiendo donde estamos y, sobre todo, donde queremos ir.

    Vamos. Vamos mi Sevilla. Yo te llevo dentro…

     

    Salmonpalangana_3

     

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    9 Responses to Easterlin. Con E de Unai

    1. 28 octubre, 2013 at 21:37

      No digo que haya mucha gente a la que le pase, pero te aseguro que yo no me acuerdo de Juande cuando juzgo a Emery. Y muchísimo menos de Mel. De hecho, yo soy de los que no se acuerdan del Betis casi para nada. No soy capaz de decir una alineación del vecino. No les sigo en absoluto, aunque a veces participe del cachondeito.

      De hecho, cuando me acuerdo del primer año de Juande, es para justificar a Emery. Para que no se nos olvide que aquella primera vuelta de la 2005/2006 dejó mucho que desear. Por cierto, aquel año también tuvimos a un cedido que vino con la vitola de gran estrella y acabó de suplente. Fue aquel que dejó en el banquillo a Kanouté en la final de Eindhoven. ¿Alguien se acuerda de Saviola? Así creo yo que acabará Marin. Lo que digo, busco similitudes, no argumentos para carga contra el entrenador.

      Dicho esto, a mi no se me pasa por la cabeza cambiar de técnico. Yo lo que clamo es por que deje de ser tan terco y admita algún cambio. Yo estoy completamente de acuerdo contigo en la segunda mitad del post. En la primera, no tanto. Sí en el planteamiento, pero no en la conclusión. Mi nivel de felicidad sevillista sólo depende del Sevilla, pero no te niego que haya mucha gente a la que le ocurra lo que dices.

      SIn embargo, en lo demás sí que coincido contigo. A mi este Sevilla me hace ilusión. Lo que me cabrea es ver que somos capaces de mucho y que por decisiones extrañas y empecinamientos, nos quedamos a menudo a la mitad. Pero confío, claro que confío. Hacía mucho que no vivía las previas de los partidos con bastante dosis de seguridad de que podemos ganar. En los últimos años me quedaba en un “a ver qué pasa hoy”. Eso es un gran avance. Y sin contar con que sabemos que hay muchos lesionados y que, dada la juventud y la cantidad de gente nueva que hay, el recorrido que le queda a este equipo es enorme.

      Yo he criticado mucho a Emery en los últimos tiempos, pero, francamente, no veo el post tan polémico como apuntabas. Creo que la mayoría de la gente que lo lea coincidirá en un alto porcentaje.

    2. 28 octubre, 2013 at 22:18

      Te ha quedado una “mijita”largo,no?

      Aunque me ha dejado mas de una y de dos veces “asombroso” con sus cambios y alineaciones (mas con sus cambios) mi forma de ser y de sentir me impiden cargar contra el entrenador del Sevilla. No lo comparo con Juande para cargarle cosas negativas, antes al contrario y como dice Rafa en el comentario de arriba, si lo hago es para encontrar similitudes, como esos partidos de la primera vuelta en los que se fallaban multitud de goles (si, hasta kanouté).

      El peso que tiene Unai, así lo veo yo, lo comenté en julio en nervioneo en el post titulado “Sobre el Tejado de Emery”, no es otro que la buenísima impresión que da la plantilla que le han puesto a su cargo y la ventaja de cogerla desde el principio de pretemporada y poder moldearla, plantilla joven, con hambre, con calidad y un vestuario limpio.

      Para mi tiene margen, pero tambien es cierto que sus cambios están generando una corriente de opinión en su contra tan unánime que creo que no se había visto ni en la famosa época jimenez/antijimenez.
      Ahora parece que las lesiones le están dejando un poco mas tranquilo, esperemos que de ya con la tecla.

      Otro si digo:
      Estoy muy de acuerdo con usted en su comentario relativo al otro equipo, pero creo que todavía quedan muchos Sevillistas que siguen bajando a su terreno, que siguen con los piques, con las autopistas y con los audis. Ni le eché cuenta antes ni se la presto ahora.

      Es una batalla que jamás nos dará nada, un cambio de “impresiones” de “comparaciones” que jamás nos aportarán nada, todo lo contrario. A ellos si, a ellos el hecho de compararse a nosotros les dá “caché”, se comparan a un superior.

      Hay que conseguir, sea como sea, que la relación con ellos sea como con el, tambien equipo hermano, Malaga, que el odio y las comparaciones vengan de allí pero que nosotros los veamos objetivamente, como en realidad son y no caigamos en su juego.

    3. 29 octubre, 2013 at 08:42

      Alvaro, buenos días, te has lucido amigo!!

      Unay, no ha llegado hoy, Unay lleva aquí toda la segunda vuelta pasada, donde su principal interés fue amarrar puntos para dejarnos novenos y esperar que el TAS obrase el milagro. Te puedo recordar sus lecturas de partido en p.ej. el estadio de las vecinas, donde, al margen de errores de jugadores un entrenador no puede dejar que le remonten un 0-3, y a este es que ni con 0-3 ni con 0-2 podemos estar tranquilos. El año pasado tenía un equipo completamente hecho y su mano se notó bien poco, quizás solo la apuesta por Alberto Moreno, pero tácticamente no se le recuerda ningún cambio que cambiase el rumbo de un partido o una mejora sustancial en el rendimiento de cualquier otro jugador, porque sino recuerdo mal sus números fueron iguales o peores que los de Michel

      Este año, donde si es cierto que la revolución ha sido total, él no ha estado al margen, y su diseño de un punta arriba y dos mediocentros, uno de ellos RAkitic, está cada vez más en entredicho. Han pasado diez jornadas y sus planes iniciales se están difuminando cada vez más. Como dice Rafael su empecinamiento le impide adaptarse de un modo ágil y rápido a las circunstancias, es terco, obstinado y lento de reflejos en el aspecto táctico.

      Por no hablar de lo acomodaticio que ha sido para la dirigencia, en aspectos tales como o Medel o Kongdobia, y la preparación física. Antes esa falta de bemoles ante los que mandan también era penalizada cara al público, ahora no, ahora todos somos #guerrerosdeUnay, pues ojalá y nos salga bien. Pero me temo que no, que nuestro entrenador, nuestro forjador del nuevo proyecto, el que tiene los planos para armar desde cero una nueva vitrina, el que sabe hasta donde hay que remangarse para encontrar las llaves para abrirla, ese, ese no nació en Hondarribia.

    4. Luisa
      29 octubre, 2013 at 10:52

      Yo estoy en un mar de dudas, soy la Sto. Tomás de Emery, quiero creer pero cuesta. Me acojona, me deja fuera de juego con decisiones que hasta yo, profana del futboleo más básico, no hubiera siquiera pensado.
      Estoy de acuerdo con el Sr. Samiento en lo de la terquedad del técnico, en su empecinamiento. Si todos vemos que “por ahí no”, ¿por qué se empeña en seguir por “ahí”?
      Afirmo y reafirmo lo que, desde niña, aprendí y vicí: mi felicidad sevillista nunca ha dependido de nadie más que de mi equipo. Tengo que reconocer que el actual me ilusiona casi en la misma medida que me acojona, porque los he visto capaces, capataces y dueños de la finca, en duras batallas, pero también los he visto acomplejados y negados en partidos, en teoría, menos batallas.
      Siga con lo políticamente incorrecto, D. Álvaro, no vea lo que se agradece en estos tiempos revueltos. A mi, particularmente, me gustan mucho sus enfoques económicos, (la cabra siempre tira al monte), por su original forma de conectar fútbol y teoría económica.

    5. 29 octubre, 2013 at 11:27

      Buena defensa de Unai, querido Álvaro.

      Olvidemos las comparaciones y valoremos las circunstancias en su justa medida. Para quedarnos con que Unai apenas ha sumado pero que tampoco merece la pena cambiarlo porque posiblemente con todo y con eso sea el adecuado. O al menos sea imposible determinar si otro lo puede hacer mejor.

      Básicamente, estoy hasta de acuerdo. Pero no se aplaude a un tenor por aclararse la garganta.

      Saludos

      Carlos

    6. 29 octubre, 2013 at 14:20

      Brillante como siempre.
      Está claro que cualquier texto es simplificable,depende siempre del receptor y del tiempo del que disponga,y que este se podía haber reducido algo.
      Personalmente siempre agradezco que escritos de este nivel,sobre todo gramatical.

      Dicho lo cual,creo que el vecino siempre estará ahí, obviar que es nuestro eterno rival es absurdo.

      No creo que Mel haya influido para nada en nuestra situación personal.
      Lo nuestro es mas una mezcla entre el complejo del nuevo rico(ganamos demasiado en muy poco tiempo) unido a una especie de Guerra civil,que siguiendo la magnífica línea editorial de este blog no es necesario profundizar para no despertar a determinadas bestias.

      Para mi la paciencia es un principio de base.

      La historia del fútbol está llena de proyectos,donde gracias a ella,grandes proyectos que han marcado una época, consiguieron finalizar con bastante éxito.
      (Si quieres bicheas en la hemeroteca para recordar las barbaridades que decían de ese señor mayor llamado Aragonés tras el mundial de 2006 y su idea de fútbol)

      Esa reflexión certera que haces,debería marcar el camino.
      ¿todos van a ser malos?

      Emery ha demostrado capacidad,en un entorno mucho mas complicado que este(aunque cada día por desgracia nos parecemos más a aquello).

      Posiblemente,de los últimos que han llegado,el más profesional de todos, dedicado en cuerpo y alma a su club, un auténtico estudioso del fútbol.
      ¿es el adecuado?
      Pues no lo se la verdad.

      Un par de veces cruzamos unas palabras donde intentaba diferenciar exigencia e impertinencia.

      La exigencia va dentro de nuestra idiosincrasia y claramente nos diferencia del vecino,y ha sido la clave para ser el referente de Andalucía.
      La impertinencia se ha adueñado e invadido nuestra cotidianidad claramente en los últimos años.

      No se puede llegar a un objetivo,creando un pequeño cisma de cada problema,centrándonos en lo negativo y obviando lo positivo, y creando un clima insostenible que se ha trasladado al terreno de juego.

      Citas lo de Valencia y Gameiro, cierto, ese interminable debate sobre la posición de Rakitic o los irrefutables datos de un entrenador que no sabe lo que es ganar fuera de casa con una buena plantilla en diez meses,que se dice pronto.

      El problema, es que en esos malditos debates, se pasa por alto que este entrenador ha convertido a un lateral en uno de los mayores activos de la entidad a día de hoy en solo 6 meses, que el año pasado deja al equipo 6, si contabilizamos solo su segunda vuelta, que ha conseguido volver a pasar no solo una,sino dos previas europeas tras dos fracasos consecutivos que son parte de la hemorragia que ha sufrido este equipo,o que tiene los mejores números como entrenador local desde que se marchó Juande Ramos.

      Está bien recordar lo de Valencia, pero nadie se ha parado a analizar ni volorar los 20 minutos de Barcelona, donde el mismo Emery deja en bragas al argentino con un centro del campo compuesto por Rakitic y Trochowski, y solo una tropelía dejo sin recompensa su atrevido y acertado planteamiento(único equipo que puso en apuros a un equipo que al día de hoy arrasó en liga a todos)

      Ese es el problema Alvaro.
      Luego cuando se van los Babás de turno y Marcelino, resulta que no son tan malos.

      Sabes que, esto es como el padre de turno que ve malos a todos los novios de su hija, y luego cuando dejan la relación solo le ve virtudes.

      Equilibrio, exigencia, y paciencia en la crítica, y sobre todas las cosas unión.
      Autocrítica por parte de todos.

      La receta es fácil y clara.
      Ejecurtarla solo depende de nosotros.

      Y me da a mi, que este…

    7. Sr. Dirnei
      29 octubre, 2013 at 17:57

      Que el único problema no es el entrenador queda demostrado desde el momento en el que son varios los años en los que el equipo no carbura. Pero del mismo modo, no admite duda el hecho de que Unai no da con la tecla. Creo que una cosa no quita a la otra.

      Comparto tu idea de fondo, el técnico no es el problema, o mejor dicho, no es el responsable, porque el problema sí que es. En mi opinión, el origen (si no como factor único, sí como uno de los más relevantes) del bajón que ha pegado el club en el plano deportivo, está en esa corriente instaurada por Del Nido y secundada por Monchi de que al Sevilla lo entrena cualquiera. Soy de los que opinan que hay mucha mentira alrededor de la figura del entrenador y que, salvo contadas excepciones, la clave está en los jugadores, pero de ahí a decir que la figura del míster es irrelevante va lo mismo que de Belén Esteban a la amiga Scarlett (o a la doble de Beyoncé).

      El último ejemplo en este sentido es el del técnico vasco. Se configura una plantilla para robar y matar a la contra y se pone en manos de un técnico que pretende que el equipo juegue al toque con una velocidad en la circulación del balón para la que, con las excepciones de Rakitic y Marin, no está preparada técnicamente.

      Creo que con Unai se está siendo demasiado exigente, fruto del histerismo en el que hace tiempo estamos inmersos, pero ello no exime de responsabilidad al técnico. La valía del profesional no solo se mide por el número de horas que dedica a su trabajo, sino también por factores como el aprovechamiento de los recursos que tiene a su disposición y, en este sentido, hasta ahora su labor está siendo deficiente.

      Parafraseando a Rafa Benítez, le han dado una mesita de noche, no una lámpara, por lo que por más que le apriete al tirador de uno de los cajones, no conseguirá encenderla.

      Enhorabuena por el post.

    8. Alvaro
      29 octubre, 2013 at 23:20

      Muchas gracias a todos por enriquecer el debate con vuestros comentarios. Y perdón una vez más por lo largo del post.

      Cada uno con sus matices ha dejado claro el asunto. Lo importante, desde mi punto de vista, es que queda demostrado que entre el blanco y el negro hay una amplia gama de grises que admiten infinidad de tonalidades, muestra del nivel de exigencia y realidad de un sevillismo vivo y reflexivo.

      Yo creo que estamos en un momento donde todo se define con una palabra: expectantes. Me da la impresión de que los más recalcitrantes detractores del entrenador afortunadamente empiezan a tener dudas. Y de que los más firmes defensores del mismo, de igual forma, tienen dudas. Estamos en ese instante donde no sabes si quedarte con la fortaleza en casa del equipo, con los petardos que lleva más de una liga dando a domicilio, con lo bien que juega Rakitic, con lo descordinado que a veces parece todo, con la calidad que apuntan ciertos fichajes….¿El vaso está medio lleno o medio vacío? Pues ni idea. Lo que está claro es que está a la mitad. Cada uno que lo vea como quiera, naturalmente.

      Tengo la impresión de que el clima belicoso se está aplacando un poco, estimo, por el desahogue en la tabla en comparación de hace unas semanas y por los maravillosos resultados en Europa League. El mes de noviembre, en este sentido, va a ser clave para saber si vamos a jierro o nos quedamos en mediopensionistas. De igual forma, y porque el fútbol es inmediatez, la expectación que comento se multiplica ante el próximo entente liguero. Cuando comentamos esto andamos velando armas para la visita al Paseo Marítimo de la Castellana donde lo normal es que te vengas con un saco. Pero mira que si esta noche….

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