• El otro no cuenta

    by  • 21 mayo, 2016 • Fútbol, Sevilla • 1 Comment

    (Escuchando de fondo “Un africano por la Gran Vía” de Radio Futura)

    Y todavía estoy oculto en la maleza

    el color rojo me hace perder la cabeza

    y soy capaz de arrastrarme por el suelo

    y sólo tiemblo cuando tiembla el cielo

    «Un africano por la Gran Vía» se integra en «La Ley del desierto/La ley del Mar»

    Radio Futura, 1984

    Lamento comunicarles a los llorones que ni el señor Tebas es antisevillista, ni los Comités van por nosotros, ni los árbitros tienen una especial inquina a lo que huele a Ramón Sánchez-Pizjuán. Tampoco Los Manolos hacen los guiones de su show pensando en arrearnos ni todos los pamplinas que pululan en la telebasura nocturna piensan en otra cosa que no sea llevárselo muerto con su teatrillo de tres al cuarto. El Sevilla FC no es especial y bien haría alguno en empezar a darse cuenta de que las quejas endémicas no hacen más que acentuar la mediocridad que uno puede llevar intrínseca.

    Así que no, no somos especiales. Pero sí damos porculo. Mucho. Pero mucho mucho. Esto está montado para que los dos gigantes se lo coman todo y para que un tercero aproveche las migajas que sobran cuando ambos fallan. Por tanto, que continuamente lleguen las rondas finales y aparezcan unos mataos que están a dos pasos de África, pues molesta. Pero no por el Sevilla, repito, que eso da igual. Es indiferente que sea el Dépor, el Betis, la Real o el Español. El que se salga del establishment normalizado debe ser machacado para cambiar todo en aras de que nada cambie. Y, miren ustedes, que un equipo que no tiene ni presupuesto Champions, cuyos ingresos no son ni la quinta parte de los dos grandes, haga esto empieza a resultar inadmisible.

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    No es cosa del Sevilla, ni siquiera del fútbol. Pasa en todos los deportes. Las caras nuevas gustan hasta que ganan, dejan ser caras nuevas y, entonces, molestan. Cuando Nadal debutó en Roland Garros todo el público lo jaleaba porque querían que el chaval venciera; hoy todos vitorean más los puntos del contrario aun cuando Rafa representa mejor que nadie en la historia los valores que deben presidir a una leyenda del deporte. Es ley de vida y no hace falta darle más vueltas. El simpático lo es hasta que empieza a ganar. Como escribió @rubenuria en su blog, «De entrañable perdedor a odioso ganador, el Sevilla ha edificado su propia leyenda con tanta soledad como bravura, con tanto ninguneo como mérito (…) No importa si cae simpático o si es antipático. Después de otra noche de gloria, más que merecida, los sevillistas, que están encantados con eso de que su equipo no vaya por ahí con el lirio en la mano «

    Así, resulta que el Barcelona se clasifica para la Final de la Copa del Rey y The show must go on. No me pongo a enlazar para no aburrir, pero sólo hay que rebuscar un poco en la memoria reciente de cada uno para saber qué pasó con la sede de la final. Y todo porque se da por supuesto que el Barcelona va a ganar y que el otro (en este caso, los pesaos del Sevilla) no tiene nada que hacer. Una vez que el Barça está metido, el Bernabéu no puede ser el lugar elegido para no soportar la afrenta que supone ver a los catalanes dando la vuelta olímpica de vencedores. El otro no cuenta. Igual que si el finalista hubiera sido el Madrid, el Camp Nou estaría descartado ipso facto. Las cosas de este país de complejos (ver «Road to special…» ) Y la maquinaria sigue hasta el punto que Florentino Productions consigue, qué casualidad, Miguelito, que el Boss toque ese finde en Madrid.

    ¿El rival? Bueno. Eso es lo de menos. El otro no cuenta. Ahora ha tocado el Sevilla, como podía haber sido el Celta, el Valencia o el Atheltic. Lo importante es que el que va a ganar no lo celebre en mi casa. Además, son los esmayaos esos del Sur imagino que habrán pensado. Así que mejor no se columpien, porque como encima protesten mando a mi informador de oído selectivo y les meto 6 millones de euros de multa porque los muy bestias dicen caca, culo, pedo, pis algunas veces, a diferencia de otros estadios donde nunca pasa ni se dice nada. Los tíos quisieron meter en Villarreal o Vallecas una pancarta que ponía “Mi tío tenía razón” ¿Se habrá visto menos vergüenza? Pero es más; hasta a principios de año pusieron otra pancarta que ponía “Se formó la gozadera” de claro tinte racista que provocó la petición de 120.000 euros de multa y apercibimiento del estadio hasta el punto que el Secretario de Estado para el Deporte tuviera que salir al paso dos días después tildando de xenófobo y racista el comportamiento de parte de una afición. Xenófobo, sí. Que su grupo sea el único de España (habrá que ver del mundo) que tiene el nombre de un negro, da igual. Son racistas porque yo lo digo y por el artículo 33 como decía Montes al hablar de Shaq; hago lo que quiero, como quiero y porque me da la gana. Así que no se quejen esos africanos, que para eso no tienen opción de ganar no siendo más que los invitados a la fiesta del Barça en el Calderón. Son el otro, y el otro no cuenta.

    Así que el miarma que quiera ver la final, tiene dos opciones: o se jode, o se jode y baila. Primero, le quito la opción del campo grande, no vaya a ser que quieran venir todos como la otra vez, que era más fácil encontrar petróleo que un cubito de hielo en Madrid en el, probablemente, mayor desplazamiento europeo que jamás se vio. Además, como el otro no cuenta ya que quien va a ganar es el Barça, Bernabéu never. Y el partido, a las 21:30 de un domingo que para eso esto es una liga audiovisual  donde el interés deportivo de los clubes y, sobre todo, el del aficionado es lo de menos, dando exactamente igual que miles de personas tengan que hacerse más de 500 kilómetros en plena madrugada porque a las 8 del lunes el que más y el que menos tiene que estar en el trabajo. Si luego pasa algo, lo achacaremos a la mala suerte.

    Afición

    En fin. Tras el desahogo, la leña. Barça-Sevilla, Final de la Copa del Rey ¿Nos van a ganar? No solo es posible sino que es probable, ya que todas las casas de apuestas los dan como grandes favoritos. Son uno de los mejores equipos de la historia del fútbol y nosotros no estamos en un momento grandioso aun cuando anímicamente estamos como aviones después de lograr el Pentacampeonato europeo. Tienen una camada de futbolistas estratosféricos (Messi, Neymar, Iniesta, Suárez….) y a una plantilla de nivel tal que estrellas máximas de nuestro reciente pasado como Aleix o Rakitic allí no son determinantes. Respeto máximo a semejante grandeza de equipo.

    Pero tenemos nuestras opciones. Claro que las tenemos. Llevamos inoculado el gen del campeón , ese que tantos años estuvo dormido en el tuétano sevillista de nuestros mayores y que hoy estamos nosotros disfrutando de la forma más virulenta inimaginable. Ese gen que nos va a permitir plantarnos en Madrid para mirar a los ojos a un Goliath que quiere seguir engordando su leyenda. Este Sevilla, hecho a martillo, cincel, trabajo y pizarra por el mejor entrenador de la historia de la entidad, es como la escena de Kill Bill 2, donde los protagonistas son Uma Thurman y Michael Madsen. Madsen termina destrozando a Thurman hasta el punto que la mete en el ataúd y la entierra. Bueno. Pues ni por esa lo mata y Thurman consigue salir. Y es que este Sevilla se ha convertido en una Uma Thurman para su rival en estos partidos. Aunque lo mates, lo remates y lo entierres, sabes que sigue vivo. El Barça sabe que, aunque vayan 4-1 en el segundo tiempo, tenemos los arrestos suficientes para empatar el partido. Los guerreros de Unai saben competir. Así que no hay otra que apelar a nuestros valores y a la competitividad de este rocoso Sevilla. Cuando ellos aprieten, que apretarán, cierra el puño y grita más. Cuando el rival nos rebane con un directo a la mandíbula, que lo hará, no permitas un instante el que los tuyos se caigan. Estos chavales y este cuerpo técnico han demostrado de sobra que saben sufrir como nunca antes se vio por estos lares. Cuando pienses que nos están matando, no dudes; el equipo se levantará.

    Así que, sevillistas, de ir a echar el dominguito a Madrid, nada. Disfrutar en los 90 minutos es de perdedores. En nuestro ADN está inoculado que a las finales no se va a disfrutar, sino a competirlas, con independencia de la fortaleza del rival y de lo que haya pasado; Basilea no existe hoy. Así que antes y, en su caso, después, se disfruta. Pero durante se grita, se alienta, se pelea y se sufre. Se sufre, se lucha y se trabaja. Y si te caes, Sevilla, ahí estaremos para levantarte los que poblaremos el Manzanares. Por tanto, estos africanos del sur se van a dar un paseíto por la Gran Vía, con sus camisetas blancas y rojas, a echar un domingo en Madrid extraordinario. La previa será gloriosa y la Fan Zone nuestra será de las mejores cosas que uno puede llevarse en esta vida. Pero cuando llegue la hora del partido, no partiremos la garganta, el alma y el corazón para que, como cantaba el genio Auserón, ocultos entre la maleza vuelva a temblar el cielo. 

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    One Response to El otro no cuenta

    1. JUAN ANTONIO RODRIGUEZ RODRIGUEZ
      22 mayo, 2016 at 7:29 am

      Magnífico, me dejas alucinado. Yo era de los que pensaban que había que disfrutar pero está claro que primero hay que hacer lo que hay que hacer que es animar hasta el último aliento y luego disfrutar

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