• Sopa de piedra

    by  • 9 abril, 2014 • Miscelánea, Sevilla • 2 Comments

    (Escuchando de fondo “Pedrá” de Extremoduro)

    Y veréis el resurgir poderoso del guerrero

    sin miedo a leyes ni a nostalgias.

    Y caer mil veces más y levantarse de nuevo

    sin más banderas que sus huevos

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    (A.S.R. Pepe Brand)

    Almeirim es un pequeño pueblo portugués, que dejas a tu derecha si vas de Lisboa a Oporto. El motor del pueblo es la gastronomía, con un número destacado de restaurantes para un pueblo que no llega a 12.000 habitantes. Pero por muy surtida que sea la carta en todos encuentras un elemento común: la sopa de pedra.

    Cuenta la leyenda que hace muchos años un hambriento muchacho llego a Almeirim. Llamó a varias casas y en ninguna le ofrecieron condumio por lo que decidió agudizar el ingenio. Picó una puerta y le dijo a una señora que le prestara un caldero con agua hirviendo, que él tenía una piedra con la que hacía una receta especial de sopa. La mujer, extrañada, se lo dejó y el chaval puso el agua, empezando a remover la piedra con parsimonia. Los curiosos se acercaron y nuestro protagonista, tras meter la cuchara dijo “¡está fantástica, aunque si le echara unas papitas….”. Uno de los curiosos trajo patatas que volcó en el caldero “¡buf. Muy rica está quedando. Aunque con un poco de sal…”. Otro de los presentes trajo sal. Y así, hasta que la completó con zanahorias, carne, embutido, puerros, etc. El hambriento muchacho se puso de grana y oro, marchando a otro pueblo pero dejando de recuerdo la piedra mágica para que los lugareños hicieran sopa.

    La leyenda será verdad o tendrá mucha degeneración: el caso es que pasó de generación en generación hasta el punto que, si vas a Almeirim y no pides sopa de pedra, es como si vas a Bajoguía y no comes langostinos.

    La moraleja de la sopa de piedra, aparte de la lectura que ante situaciones críticas son necesarias respuestas contundentes, es clara: la cooperación, aunque sea en cantidades insignificantes, implica éxito seguro en la empresa. Partiendo de una base común que nos une, uno a uno se van aportando granitos hasta conformar un muro infranqueable. Aunque creas que es algo menor, todos creemos, todos aportamos, todos nervioneamos. Merton era sevillista

    Aquel chaval le dio a la gente la oportunidad de ser parte de su éxito. El Sevilla no nos pide que estamos ahí. No lo necesita porque sabe que estaremos. El Sevilla nos da la oportunidad para ser parte de su, tu, nuestro éxito. Nos hemos vestido de JFK no pensando qué puede hacer el Sevilla por nosotros, sino lo que nosotros podemos hacer por tu Sevilla.

    Poco a poco, los sevillistas hemos decidido hacer nuestra sopa de piedra en esta Europa League de la temporada 13/14, aportando para completar el mejor de los manjares, ya sea en forma de tifo, acompañando masivamente al equipo o rellenando letras en un blog. Empezando el tórrido 1 de agosto donde nos metimos la friolera de 28.000 para ver al Mladost Podgorica y finalizando con la clasificación en suelo bético, tras una semana como no viví otra de más añejo sevillismo. Se puso la piedra cogiendo la plaza por el orden económico de la entidad y poco a poco hemos empezado a meter condimentos. Con una temporada de autoexigencia máxima, rozando el bono catástrofe en ocasiones, pero que se ponen prietas las filas como nadie cuando se nos requiere para la batalla.

    Sabemos quien tenemos enfrente. Sabemos que en este sevillano jueves de pasión no jugaremos contra una banda de cornetas y tambores. Sabemos que los dragones vienen de Nápoles y que estos no parpadean. Sabemos que son un equipazo fortísimo con un historial deslumbrante y con los cinco sentidos puestos en esta competición. Pero también sabemos que #nervionremonta los 1-0 europeos y si no, pregunta en Lille, Pamplona o Atenas. Como también sabemos que en este partido donde hay que meter goles nadie en Europa lleva más que nosotros. Leo en prensa que ayer falleció El Último Guerrero. Ese que en la candidez de aquél niño que hoy escribe esto convenció de que un baile de San Vito puede con todo. Y la fábula de la sopa de piedra y la fábula del último guerrero se confabulan para otra noche mágica en Nervión. Todos poniendo de nuestra parte y con cooperación volveremos a pelear por lograr otra gesta. Contra el Betis, el engorilamiento máximo empezó al marcarle el cuarto al Valladolid. Y pudimos con todo. Contra el Oporto, el baile de San Vito sevillista empezó cuando Rakitic la puso pegadita al palo el domingo. Y no se para. Y seguimos: en twitter, ayer en PEX, hoy aquí, mañana Machuca en ABC…..

    En Nervión se vence o se pierde, pero Nervión no regala puntos. En el Ramón Sánchez Pizjuán, cuando se cae es como en el Westfalenstadion. Y el que lo visita lo sabe. El Sevilla lo componemos miles y miles y miles y miles y, qué coño, decenas de miles de últimos guerreros que, sin miedo a leyes ni a nostalgias y sin más banderas que nuestros huevos estamos a punto de encarar una batalla más. Como Charles Bronson en La Gran Evasión, vamos a empezar otro túnel dando igual la claustrofobia sabiendo que, si caemos en el campo de batalla será con el sello de ADN sevillista, ese hambriento y ambicioso del que dicen que nunca se rinde.

    #echalehuevos

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    (Repito foto ya que, aunque no soy supersticioso porque trae mala suerte, para los parpadeos fue bien)

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    2 Responses to Sopa de piedra

    1. Alfonso Ramos
      9 abril, 2014 at 18:50

      (Y veréis el resurgir poderoso del guerrero

      sin miedo a leyes ni a nostalgias.

      Y caer mil veces más y levantarse de nuevo

      sin más banderas que sus huevos)

      Nada más que por hacer uso de la poesía transgresora de Extremoduro para hacerle un guiño al recientemente fallecido “El Último Guerrero” y asociarlo todo con el SFC, este artículo me parece brillante, como el arroz.

    2. 9 abril, 2014 at 19:32

      Me hacía falta un sorbo de esa sopa de piedra sevillista para sentir de cerca que mañana, otra vez, hemos quedado en Nervión a las 9,05 horas con la Historia.

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