• La salida a bolsa de los clubes españoles (II)

    by  • 21 diciembre, 2012 • Economía, Fútbol • 0 Comments

    Publicado originalmente en Columnas Blancas el 13/06/2011

    Viene de aquí

    Tal y como comentaba, creo que tres son las razones fundamentales por las que sos inviables en este momento las salidas a bolsa de los equipos de fútbol.

    1. Barcelona y Madrid no pueden cotizar en bolsa.

    La composición del fútbol español es algo increíble. Como explicó con su maestría habitual Don José María Cruz la semana pasada en la televisión del club, el fútbol español tiene el contrasentido de que compiten de igual a igual sociedades con formas jurídicas distintas. Por un lado tenemos a la inmensa mayoría bajo la figura de la SAD, y por otro, a cuatro que son asociaciones deportivas. No entraré ahora en sus diferencias (por ejemplo, fiscales, en el ámbito del Impuesto de Sociedades) sino en el hecho de que estas cuatro no pueden cotizar en bolsa por no ser SAD. Por tanto, Madrid y Barça no pueden cotizar. ¿Se imaginan un IBEX sin el Santander o Telefónica? Yo tampoco.

    Sin embargo, este requisito por sí solo, no es obstáculo. En Italia, el primer club que salió a bolsa fue, a finales del siglo pasado, uno de los medianitos (la Lazio) con resultados, por cierto, espectaculares tanto en lo económico como en lo deportivo a partir de ese instante. Además, la demanda de acciones fue brutal (5 veces superó la demanda a la oferta en su primer tramo y hasta 11 veces en la segunda) lo que muestra el potencial interés para el inversor de este sector.

    2. Atomización del accionariado

    Este tema sí supone a mi entender un problema. A ver si soy capaz de explicarme sin herir sensibilidades pero, al mismo tiempo, intentando ser lo más claro que pueda. Por otro lado hablaré de la generalidad de equipos no del nuestro en particular. Que quede claro esto para no llamar a equívocos.

    Cuando uno escucha que un club es de todos, no se sabe si es mejor reír o llorar. De todos es de corazón y sentimiento (eso es imposible de comprar y vender) pero la realidad es que es sólo de unos pocos. Y cada vez más. Sólo hay que ver cómo las poderosas familias son los máximos accionistas y como siguen, siguen y siguen comprando acciones los de siempre. Los máximos accionistas quieren serlo todavía más cosa que, cuando menos, debería ser altamente extraña debido a que las SAD están en una situación económica horrenda y que, además, ni reparten dividendos ni reportan beneficios económicos a ningún accionista en su configuración actual. Por lo menos, directos.

    Una salida a bolsa atomizaría el capital social de la entidad de forma real, diluyéndose así (en mayor o menor medida) la posición dominante actual. Y que los que mandan se tiren piedras contra su propio tejado, como que no lo veo

    3. Requisitos.

    Como comentaba el otro día, el Valladolid es quien estuvo más cerca. De hecho llegó con el folleto hasta la CNMV. ¿Qué fue, pues, lo que le echó para atrás? El control y los requisitos. El control, es decir, la fiscalización total, absoluta y transparente de las cuentas, es al mismo tiempo un impedimento serio.

    Por todos es conocida la “creatividad” de las contabilidades del fútbol español. En las distintas Juntas Generales donde se presentan las cuentas, el personal está loco porque la parte económica pase rápido para que el Presidente les diga desde el atril si se ha fichado a alguien, si les va a bajar el precio de los abonos o si se van a arreglar los aseos de su zona. Las cuentas se aprueban con rapidez, con independencia de que el club se haya endeudado todavía más, y a otra cosa. Vemos en ocasiones contabilidades infladas que cuando se entran a cuchillo en ellas por personal independiente y cualificado arrojan un panorama mucho más desolador económicamente del que incluso se atisbaba. Las últimas entidades que han entrado en concurso de acreedores son muestra de ello (no daré nombres, pero no es difícil imaginar que ahora pienso en una que tiene un complejo panorama económico como sabe hasta el Tato).

    En cambio, para cotizar en bolsa hacen falta distintos requisitos. Requisitos que son normales en el ámbito empresarial, pero difíciles de ver en el ámbito futbolero. Hablamos de exigencias de balances saneados, presentación de superávit varios ejercicios, remisión de estados financieros consolidados… Tema complejo este. El que de verdad quiera empezar un proyecto de financiación bursátil, tiene que ponerse serio. Pero de verdad.

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    Como hemos visto, pros y contras hay para discutir. En entidades como la nuestra, estable desde el punto de vista económico y contable, este tema no es planteable en la actualidad. Como en la Formula 1, el que tiene que arriesgarse a cambiar los neumáticos de mojado a poco que caen cuatro gotas es el que no tiene nada que perder. El que tiene que probar el modelo sería, en todo caso, uno de esos equipos a los que les llega el agua al cuello y que está metiendo la tijera de verdad. Personalmente y en la actualidad, no lo veo. Pero veo mucho menos lógico la entrada de Pittermans de todo tipo o de indios tiesos y más o menos se está admitiendo en nuestro fútbol con relativa alegría.

    Como digo, ahora no. Pero ¿quién sabe si no tendremos que rescatar estas dos columnas blancas dentro de unos años?

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