• La oportunidad de Méndez

    by  • 16 noviembre, 2016 • El Trinche Carlovich, Fútbol, Historias • 0 Comments

    POR EL TRINCHE CARLOVICH

    «Es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace que la vida sea interesante»

    Paulo Coelho

    La mayoría de jugadores que terminan en los grandes trasatlánticos del continente europeo tiene una trayectoria parecida en su ascenso al profesionalismo: todos, antes o después, son captados por ojeadores para que desarrollen su fútbol en inferiores antes de llegar a edad profesional. En las plantillas de Barcelona, Chelsea, Real Madrid, PSG o Bayern Munich solo hay jugadores, o que vienen fichados de otros equipos de nivel, o que han subido de su filial. Nadie se imagina -por ejemplo- a Luis Enrique viendo un partido de tercera división francesa y reclutando a un futbolista para llevárselo al primer equipo del Barcelona. Así que, por supuesto, resulta lícito que futbolistas de más de 20 años militantes en pueblerinos equipos de ligas menores sueñen con competir en Champions formando parte de los mejores equipos de Europa, pero la realidad es que esto no se da.

    Sin embargo, hay veces que los sueños se cumplen.


    (Foto BDFutbol)

    La complicada situación laboral de España a mediados de siglo XX, surgida por la compleja situación política tras la Guerra Civil, propició que muchos trabajadores de nuestro país tuviesen que emigrar por todo el mundo para ganarse el pan. Uno de los destinos principales de estos emigrantes fue Alemania donde, como tantas otros, recalaron los Méndez, familia procedente del entorno rural gallego. Asentados en la máquina de Europa, trabajaron duro para poder dar educación y un futuro a sus hijos entre los que se encontraba el pequeño Alberto, nacido el 24 de octubre de 1974 en Nüremberg, muchacho alegre, buen estudiante y amante del balón.

    Alberto Méndez tuvo un paso fugaz por equipos infantiles del Nüremberg, pero no siguió progresando en el complejo fútbol canterano alemán por lo que se dedicó a compaginar su pasión por el deporte rey con los estudios universitarios de Economía y Administración de Empresas. Con la mayoría de edad, jugó en varios equipos de ligas menores en Alemania, recalando con 22 años en el equipo de Feucht, localidad a 19 kilómetros de su Nüremberg natal y que esa temporada 96-97 militaba en quinta división. Ese año el SC Feucht completa una gran campaña ascendiendo 4 semanas antes de la finalización del campeonato lo que implicó que los últimos partidos fueran festivos para un equipo que casi ni entrenó una vez conseguido el objetivo. El último partido, además, coincidió con la boda de un jugador por lo que los jugadores alemanes hicieron un mal encuentro en general y Méndez en particular. Sin embargo, entre los 150 espectadores que se congregaron para ver aquel partido que cerraba el año se encontraba Arsene Wenger, que notó algo en aquel gallego de Nüremberg.

    Para terminar de rematar una situación tan extraña, hay que decir que Alberto dijo no a la primera oferta del Arsenal. Era feliz en Alemania, vivía contento con sus padres, quería acabar sus estudios en la Universidad y disfrutaba jugando con sus amigos. Además, su buena campaña en Feucht había propiciado que se interesaran por él equipos que, aunque lejos del potencial gunner, si eran más importantes en Alemania que el SC Feucht. Pero aprovechando que el Coventry de Strachan también sonaba como futurible, fue a Inglaterra para conocer ambas instalaciones y, tras una segunda conversación con Wenger, fichó por el Arsenal, aunque seguía sin entenderlo bien. ¿Cómo es posible que el Arsenal (¡el Arsenal!) firmara a un jugador de quinta alemana solo tras haberlo visto en un partido donde, además, había estado desastroso? Alberto se convenció cuando el eterno míster de los Gunners le dijo “Estoy de acuerdo contigo. Has jugado un partido horrible, pero hay algo especial en cómo diriges el equipo desde el mediocentro. Y lo quiero tener en el Arsenal”

    Así, Alberto Méndez se convirtió en uno de los refuerzos del Arsenal para la 97-98, siendo presentado el 17 de junio del 97 nada menos que junto a Petit y Marc Overmars. Firmó seis temporadas: un cuento de hadas hecho realidad.

    El cambio, como pueden imaginar, fue radical pero sobre todo, aunque se pueda pensar lo contrario, a la hora de concebir el fútbol. Acostumbrado a la fuerte preparación física alemana se encontró con una novedosa forma de entrenar donde predominaba el balón sobre todas las cosas. Tardó en debutar pero su primer partido no pudo ser mejor, ya que en Copa derrotaron por 4-1 al Birmingham gracias a los goles del mítico David Platt, dos de Boa Morte y uno de nuestro Alberto. En liga jugó varios partidos pero, lógicamente, en su puesto había jugadores de la talla de Petit y Patrick Vieira por lo que le resultó imposible agarrar la camiseta de titular. Para la historia queda el gol que marcó de falta al Panathinaikos en la Champions de la 98-99, partido que ganaron 3-1 marcando también un tal Anelka.

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    En la temporada siguiente no tiene sitio en la plantilla por lo que es cedido al AEK de Atenas, terminando la temporada en Alemania, en el modesto Unterhaching. Este equipo muniqués tal vez no les sonará, pero ese año 2000 ascendió de forma increíble a la Bundesliga por lo que, por primera y única vez en la historia, tres equipos de Munich (Bayern, 1860 y SpVgg Unterhaching) jugaron la primera división alemana.

    Si en el 2000 volvió a su casa (Alemania), su siguiente parada sería también en “su otra casa”, pero en la que jamás estuvo. Porque la siguiente cesión del Arsenal lo llevo al Racing Ferrol. La familia Méndez volvía a Galicia para que el hijo defendiera los colores de la camiseta ferrolana, cosa que hizo dos temporadas, coincidiendo con futbolistas como Ángel Cuéllar o Unai Emery. En la primera de ellas tuvo muchos problemas de lesiones, asentándose en la titularidad en la segunda de ellas y marcando varios goles. Sin embargo ese fue un año muy triste al descender el Racing a Segunda B. No obstante, su buen hacer individual no pasó desapercibido para el resto de equipos de la categoría, de ahí que el Tarrasa lo incorporara a su plantilla para la temporada siguiente, en la que fue su tercera campaña seguida en la segunda división española. Su último gol en nuestro país fue en un empate a 1 contra el Elche de Moisés y Nino.

    Tras su periplo español, Alberto decide volver a Alemania para jugar en el equipo que le dio la oportunidad por lo que, siete años después, volvió al SC Feucht que militaba en el equivalente a nuestra segunda B. Su mujer se había quedado embarazada, rozaba la treintena y quería volver allí donde nació, de ahí que decidiese dejar el fútbol profesional y retornar al amateur. En las siguientes temporadas militó por diversos clubes menores de la zona hasta que problemas de lesiones propiciaron su retiro a los 36 años en las filas del SpVgg Weiden. De inmediato se dedicó a entrenar, llevando las riendas del semiprofesional FC Amberg al que ascendió a la Bayernliga Nord (equivalente a quinta división). Tras dos temporadas, dejó el cargo.

    Aunque la experiencia en los banquillos fue buena, no parece que Alberto Méndez se vaya a dedicar de forma profesional a dirigir equipos. Vive cómodo en su entorno de Nüremberg con su mujer e hijos, por lo que ha decido alejarse de la vida nómada inherente al trabajo de entrenador. Con 42 años recién cumplidos, el sueño logrado y la felicidad de estar con los suyos, ha decidido disfrutar del fútbol desde la grada, con la pasión de cualquier aficionado.

    @EltrincheCarlov

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