• Montella y el Juego del Ultimatum

    by  • 23 Abril, 2018 • Fútbol, Sevilla

    (Escuchando de fondo “No shelter” de RATM)

    Esta va a ser una columna algo diferente a las demás, ya que va a dejar un poco de lado la vis analítica centrándose en una cuestión de inmediatez que confirmará o desmentirá las siguientes líneas en el mas corto plazo; a las horas de poner mis ideas en negro sobre salmón, el Consejo de Administración del Sevilla habrá llegado a una decisión sobre la continuidad o no de Vincenzo Montella. No obstante, uno tiene su puntito visceral por lo que nobleza obliga a que los pensamientos obliguen a mover la pluma, máxime en el Día del Libro a pesar del lógico ojanazo que hoy mismo se ha marcado Óscar Arias en Radio Marca.

    La Teoría de Juegos ha sido brújula recurrente en distintos post publicados en estos años, siendo un ejemplo el Equilibrio de Nash que se analizó hace algunas temporadas cuando el actual contrato televisivo era una quimera. Este post que pienso ha envejecido bien, lo traigo a colación porque el Juego con el que hoy quiero ilustrar la situación que entiendo vamos a vivir en el banquillo del Sevilla es una derivada del ideario de Nash. Me refiero al Juego del Ultimatum, cuyas características se ajustan bastante a lo que pienso que va a ocurrir con el banquillo del Sevilla de aquí a que finalice esta extrañísima 17-18.

    En el Juego del Ultimatum hay una cantidad de dinero que la banca regala (pongamos 10 euros) y dos personas (A y B). La primera (A) es la que decide cómo se va a repartir, pero el juego consiste en que dicho reparto solo será efectivo si B acepta. Por tanto, si B da el OK, el reparto se produce. Pero si no lo da, el dinero vuelve a la banca ambos se quedan con una mano delante y otra detrás. En principio, todo reparto que A proponga que no sea 10-0 debiera ser aceptado por B. Piénselo y empatice con B. Con un 9-1, B se puede sentir agraviado pero tiene dos opciones: es eso o nada. Y ahora pongase en el lugar de A; si eres muy agresivo (ofertando ese 9-1) te puedes encontrar con el hecho que B (por orgullo, porque no le haga mucha falta, o por lo que sea) rechace tu oferta.

    Por tanto, en el Juego del Ultimatum hay que buscar el Equilibrio de Nash: hay que llegar a un acuerdo buscando la solución mas beneficiosa para ambas partes, siendo A lo suficientemente generoso con B para el beneficio común.

    Ni que decir tiene que son múltiples las variables que deciden que B acepte o no. Las apuntadas sobre el orgullo, el honor, la necesariedad o incluso culturales o demográficas son prueba de ello en los diferentes estudios psicológicos realizado sobre el particular. Pero, simplificando, las muestras empíricas realizadas ponen el porcentaje en un 30-40% aproximadamente de la oferta para que sea aceptada por B. Los estudios demuestran que si A oferta por debajo del 30% (por ejemplo, 75 euros para el y 25 para B), éste último rechaza, pero que si se mueve en el tramo superior (60 para A, 40 para B), se acepta.

    Una vez explicado el juego y empatizados con A y B, intentemos extrapolarlo a la situación actual y empatizar con Castro y Montella, partiendo que la situación contractual parece ser la siguiente: Montella tiene fimado el año próximo si jugamos en Europa y la ruptura unilateral del contrato por el Sevilla rondaría los 7 millones.

    Castro: Como usted comprenderá, mi populista tweet, después del palizón, está estupendo para un aficionado, pero no para el máximo dirigente de un navío de 200 millones. Cuando además Pepe Castro ha demostrado en su devenir presidencial que no es hombre de tomar decisiones drásticas en caliente a diferencia de su volcánico antecesor en el cargo. Digamos que tiene dos opciones:

    1. No echar a Montella. Aquí pueden pasar dos cosas:

        1.1. El equipo acaba entre los 7 primeros. Por contrato tiene que seguir un entrenador en el que nadie cree ya. Echarlo a lo bestia para la 18-19 son 7 kilos.

        1.2. El equipo no acaba entre los 7 primeros. El entrenador se va sin que cueste un céntimo.

    2. Echar a Montella. Otras (las mismas) dos posibilidades:

        2.1. El equipo acaba entre los 7 primeros. Bueno. Del mal el menos. Cuartofinalista de Champions, finalista en Europa y otro año jugando en UEL. Objetivamente la temporada no es mala y dejará un regustillo final medioqué.

        2.2. El equipo no acaba entre los 7 primeros. Si Castro, además de la millonada de Berizzo, se gasta 7 en el que solo se pone traje en los partidos mas importantes, y encima, no entramos en Europa, el personal le mete fuego a la Planta Noble.

    Montella: Está en un club donde nadie cree en él ya. Dos opciones:

    1. Irse. En este caso, él no queda mal. Se va a llevar un taco y va a vender la película de Cuartofinalista de Champions, finalista en Europa y deja el equipo clasificado para UEL. En su curriculum de cara a futuros trabajos, no es un fracaso ni mucho menos. En Sevilla será una cosa, pero de la SE-30 para fuera, queda bien. Algo parecido a lo de Berizzo.

    2. Seguir. Dos opciones:

        2.1. El equipo acaba entre los 7 primeros. Por contrato tiene que seguir en un sitio donde nadie cree en él, y con los rifles apuntándolo porque no se le va a perdonar ni medio error.

        2.2. El equipo no acaba entre los 7 primeros. Su fracaso es total y absoluto y, sobre todo, se va sin ver un céntimo.

    En resumen y empatizado en ambas posturas, entiendo que la decisión empresarial mas lógica implica tirar del Juego del Ultimatum donde el ofertante (Castro) debe poner encima de la mesa al ofertado (Montella) una cantidad lo suficientemente importante (unos 3 kilos, por decir algo y para seguir con la lógica del 30-40% del Juego) para empujar al entrenador a aceptarla, sabiendo que la salida del italiano es lo menos malo para todos, ya que como quedemos del 8 para abajo, todos pierden. Estamos ante personas inteligentes que saben que, en este momento, hay que adoptar posturas inteligentes por lo que un Tour de Force ad infinitum no conduce a nada.

    Solo toca esperar por si en los próximos días vemos una nota de prensa donde se comunique que “El Sevilla y Vincenzo Montella han llegado a un acuerdo para la rescisión del contrato (…) agradeciendo los servicios prestados (…)”

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