• El Señor del Frac

    by  • 15 mayo, 2016 • Fútbol, Historias, Sevilla • 1 Comment

    (Escuchando de fondo “The boy of Ipanema” en la versión de Diana Krall, Live in Rio)

    (..) Y Renato. El anciano, el viejo…. Bromeábamos con él y le preguntábamos cuál era su verdadera edad, que cuándo nos lo iba a confesar. Me dijo que jugó con Valdo y para mi Valdo era de otra generación, lo veía de pequeño jugar con el PSG y si Renato se enfrentó con él, algo no me cuadraba… Le decía “¿pero cuántos años tienes tú, Renato? ¿No habrás jugado también con Pelé, no? Renato tenía 16 o 17 años cuando Valdo agotaba su carrera en Brasil (…)”

    Freddy Kanouté, en su deliciosa biografía llamada “Miradas al cielo” que escribió ese fantástico periodista llamado Juan Antonio Solis (@JuanchoSolis70)

    Algo más, Freddy, algo más. Cierto es que Valdo hacía diabluras en el PSG de principios de los 90, pero tuvo una longeva carrera hasta el punto de retirarse en 2004 en Botafogo, cuando Renato, nacido el 15 de mayo 1979, tenía ya disputadas varias temporadas en su Brasil natal. Pero vamos, pues qué quieres que te diga, D12S. Que sí, que puede ser porque muchas veces estas cosas funcionaban regular. Pero en el fondo, qué mas da. El fútbol de Renato es como el halo que desprende la belleza de las mujeres intrínsecamente guapas o la tersura de una voz negra nacida en pleno Harlem. Monica Bellucci o Jennifer Connelly eran bendiciones divinas con 20 años, ahora, que no sé que edad tienen ni me importa, y seguirán siendo guapas con 80 años. Al Green erizaba la piel al cantar el Let’s Stay Toguether cuando tenía 25 o ahora cuando lo hace con 70. El fútbol bonito es como la guapura dulce o esa prístina musicalidad, cuyos designios no vienen marcados por la edad sino por el calambre que produce en el tuétano los elementos especiales.

    Pero es que, además, lo tuyo no fue etéreo, Dirnei. Nadie nos lo explicó. No tuvimos que acudir a lo que contaran las lenguas antiguas. Tu fútbol de seda, de toque, de clarividencia, de magia, lo disfrutamos con nuestros propios ojos cada semana de Bombonera. Porque Renato no golpeaba el balón sino que lo mimaba. Lo acariciaba y seducía. Renato no jugaba al fútbol, impartía clinics. Tú lo veías de futbolista, con calzonas, camiseta y medias, pero era mentira. Tus ojos te engañaban. Renato Dirnei Florencio vestía con frac. Y es como continuaba diciendo el Gigante de Mali:

    Representa la tranquilidad, me impresionaba su calma, nunca lo he visto enfadarse; hasta a mi, que tengo fama de ser sereno, no se me puede buscar mucho, porque el que lo haga me encuentra. Pero a Renato jamás lo verás enojado y fuera de si, es el tipo más tranquilo del mundo. Si había un conato de tangana, él aparecía acariciando las cabezas de unos y otros, paz y amor. Renato, paz y amor (…)”

    Nunca fue goleador, pero el fútbol, gol en esencia, lo tuvo como un destacable llegador. No porque tuviera las virtudes propias del delantero: ni era rápido, ni alto, ni su disparo era cualidad especialmente destacable. Pero como leía el fútbol como nadie, sabía medio segundo antes donde podía caer el balón por lo que su primorosa colocación le daba para estar en el sitio correcto del área cuando la ocasión lo requería, apareciendo generalmente en partidos importantes como le pasa a los grandes. Abrió la Supercopa de Europa de 2006, marcó el que nos metió en la final de nuestra segunda UEFA o los dos primeros de la manita al Madrid en la de Supercopa de España. Por no hablar de otros tantos todavía recordados por los que saboreamos este deporte por su calidad extrema, como el que le hizo al Betis en la portería de Gol Sur después de regatear a varios rivales como el que sortea conos en un entrenamiento.

    Esta semana donde hemos jugado a opinar sobre el once de leyenda sevillista de la década maravillosa, recordamos a los grandes que se fueron recientemente. Seguro que preguntas a cualquier sevillista sobre quién era el mejor de aquella máquina de generar espectáculo llamada Sevilla Fútbol Club de la época de Juande y lo normal es que unos hablen de Kanouté, por aquello de lo determinante de sus goles y tal vez otros se refieran a Dani Alves por eso de que todo se iniciaba en aquella genial locura anárquica de banda derecha. Y es que entre esos bichos y otros como Luis Fabiano o Navas, era muy difícil ser el mejor. Así que cierto es que Renato no era el futbolista más determinante ni imprescindible, pero sí era el que más nos gustaba ver a muchos. Y es que tenía la rara virtud de poseer ese pellizco que solo tienen los elegidos que también dominaron el centro del campo sevillista en otros tiempos como Bengoechea o ahora Éver Banega; futbolistas que te gusta hasta como corren. Te gusta lo que hacen, pero también como lo hacen. Sólo por ver a Renato salir andando al campo, agarrado de la mano de nuestro entrañable Renatinho, ya merecía la pena pagar la entrada.

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    Según su partida de nacimiento el 15 de mayo de 2016, Renato Dirnei Florencio cumple 37 años. Como si son 38 o 50. Qué más da, Freddy. Hoy celebra su día uno los jugadores que se fueron por la puerta grande de nuestro club, que jamás de se olvida de nosotros y que mejor nos demostraron que la pelota no se mancha.

    Paz y amor. Feliz cumpleaños, sevillista

     

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    One Response to El Señor del Frac

    1. 15 mayo, 2016 at 11:23 am

      Renato es una buena representación del Sevilla de esa época. Completísimo en lo futbolístico, entrañable a nivel personal y con un indudable aire de leyenda del fútbol.

      Me encanta ver que él también le tiene aprecio al Sevilla.

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