• Rohr. El goleador que no quiso ser nazi

    by  • 16 marzo, 2016 • El Trinche Carlovich, Historias • 3 Comments

    POR EL TRINCHE CARLOVICH

    A mi tío lo mandaron al Frente Oriental para que muriera. Nunca le perdonaron que dejara el fútbol alemán.

    Gernot Roht, entrenador de fútbol.


    Oskar “Ossi” Rohr nació en Mannheim el 24 de marzo de 1912, siendo el sexto hijo de una familia muy deportista donde el padre era un famoso atleta alemán y sus tres hermanos mayores varones pretendían ser futbolistas. Desde muy niño jugó en el Phoenix Mannheim donde también estaban sus hermanos en distintas categorías, pero Ossi era el mejor por lo que a los 11 años ingresó en la escuela de VfR Mannheim dedicándose a perforar porterías con una facilidad pasmosa lo que le llevó a debutar en el primer equipo con solo 16 años en la Bezirksliga Rhein-Sarre, la más alta división de la comarca de Sarre. Sus hermanos ya no jugaban pero, curiosamente, sí lo hacía su sobrino Philip, pocos años más pequeño y al que siempre trató como un hijo. Su fútbol de kilates no pasó desapercibido para el Bayern Munich que no dudó en ficharlo y darle el dorsal número 9 para construir un equipo campeón en torno a su figura. Kurt Landauer, presidente revolucionario, reformó el equipo poniendo a Richard Dombi en el banquillo y consiguiendo el primer título nacional de la historia para el club en 1932, tras vencer en la Copa al Eintracht en la final disputada en Nüremberg donde se produjo una jugada que demuestra el desparpajo de Rohr. Con 0-0 el árbitro decreta penalti a favor del Bayern pero Heidkamp, capitán del equipo y lanzador habitual coge el balón y en lugar de dirigirse al punto fatídico, se acerca a Rohr
    “Ossi. No tengo valor para tirarlo. Debes lanzar tú”. El delantero asumió la responsabilidad y anotó el primer gol en un partido que acabaría con 2-0 para los de Munich.

    (imagen del disparo que se conserva en el archivo histórico del Bayern Munich)

    Las actuaciones del punta no pasaron desapercibidas para Otto Nerz, seleccionador alemán, que lo convocó en marzo del 32. En esa temporada Ossi se enfundó la camiseta nacional en los encuentros contra Suiza, Suecia, Italia y Francia anotando cinco goles. Sin embargo, las circunstancias políticas del país marcarían la carrera de este delantero llamado a marcar una época.

    Oskar Rohr, a diferencia de muchos jóvenes de su tiempo, ni estaba interesado en política ni mucho menos comulgaba con las ideas nazis incipientes en ese 1933, año en que Hitler es nombrado canciller alemán. Por su parte, los problemas internos del país y los intentos de conservar el amateurismo en el fútbol germano contrastaban con los ideales del delantero que era una persona que se dedicaba en cuerpo y alma al deporte por lo que pensaba que debía cobrar por ello. Era su pasión, pero al tiempo era su oficio. Todo eso animó a Ossi a cruzar la frontera fichando en 1933 por el Grasshoppers donde solo estuvo una temporada en la que mostró sus dotes de goleador, levantando la Copa Suiza del 34.

    Ese verano se marcha al Racing Estrasburgo donde consigue tener la vida que quería. Es el jugador mejor pagado de la plantilla, vive cerca de la frontera alemana, tiene un Citröen último modelo y buenos lugares donde tomar una cerveza. En Alemania, sin embargo, es tratado como un desertor; no sólo jamás será convocado para el combinado nacional sino que la revista Fussball le dedicó un reportaje donde se hablaba de Rohr como “Un talento para el fútbol y un traidor a la patria. Un mercenario que solo juega por dinero”. Aunque no consiguió ningún título en Estrasburgo, es una auténtica estrella de la liga con cifras que hoy día siguen catalogándose como impresionantes. 22 goles en 20 partidos el primer año, 28 en el segundo y 30 tantos en su tercera temporada -que le convirtieron en el máximo artillero de la liga francesa- son su carta de presentación. Con un total 117 goles en algo menos de 150 partidos, su nombre está grabado con letras de oro en la historia del club ya que, 80 años después, esos 117 tantos en liga siguen siendo el récord individual en un equipo cuya camiseta han vestido Djorkaeff, Mostovoi o Kevin Gameiro y que consiguió ganar la Liga Francesa de 1979. Tremendo.

    Con 27 años y en plena madurez deportiva, lo que era una plácida vida como deportista se vio truncada por las malditas cuestiones políticas que tanto odiaba, ya que en septiembre del 39 los nazis invadían Polonia y en mayo del 40 ocupaban Francia. El campeonato galo se suspendió y “el disidente Ossi” se vio obligado a marcharse de Estrasburgo, con dirección a Sète, un curioso pueblecito del Sur de Francia que durante la ocupación alemana fue una especie de fortaleza resistente al asedio. De hecho, huyendo de la Guerra Civil Española jugaron en el FC Sète, el vasco Urquiola (procedente del Ath. Bilbao) o los jugadores del Barça Josep Escolà, Josep Raich e incluso el mítico Domingo Balmanya (nada menos que 4 temporadas). Hay que hacer constar que en la Francia del tiempo del conflicto bélico había tres campeonatos: el llamado “zone occupée” (destacando el Racing de Paris el Stade Reims o Girondis), la “zone interdite” (Lens, Lille, etc) y la “zone libre”. En esta última se agrupaban los grandes del Mediterráneo como el Marsella, Niza o Toulouse. Sin embargo, el mejor de todos era el FC Sète, que ganó la “liga libre” 41-42 y que casi hace doblete al llegar a la final de Copa nacional que si la jugaban los equipos franceses de las tres zonas. Entre el 40 y el 42 Rohr formó parte de la plantilla del FC Sète, pero su participación fue prácticamente testimonial; a día de hoy sigue siendo un misterio si jugó poco o si lo hizo con seudónimo para no ser descubierto. Realmente se saben muy pocas cosas de esos dos años en la vida del delantero.

    En 1942 Oskar Rohr marchó a Marsella alojándose en una pensión hasta que los nazis lo apresaron bajo la acusación de divulgar propaganda comunista. Pero ¿qué hacía en Marsella? Estamos en la época más oscura de la vida de Rohr por lo que se desconoce exactamente si estaba implicado en cuestiones políticas o si solo se encontraba en uno de los puertos más importantes de Francia preparando su exilio a América -como tantos otros alemanes contrarios a las ideas hitlerianas- para intentar proseguir su carrera futbolística tal y como hicieron españoles como Ángel Zubieta o Gregorio Blasco (me van a perdonar la ciencia ficción, pero por un momento me lo he imaginado vistiendo la camiseta de Boca Juniors). El caso es que tras ser apresado, un rápido juicio lo condenó a la prisión de Estrasburgo y, de ahí, al campo de concentración de Kislau en Karlsruhe donde fue “convenientemente reeducado”. Pero la Gestapo no perdonó al traidor por lo que decidió enviarlo al Frente Oriental, a la más cruenta guerra de las que había en ese instante donde cayó herido lo cual, paradójicamente, sería su salvación ya que conoció a un oficial piloto de la Luftwaffe que, cosas del destino, era un apasionado hincha del Bayern de Munich. El piloto estaba ahí, con su ídolo de niñez herido, ese que tantas tardes de gloria le había dado con sus goles para el equipo bávaro y que le condujo hacia su primer título por lo que, en el fondo, le debía una. El oficial, que acabada una misión volvía a casa, se las arregló para que Ossi lo acompañara ya que, herido de guerra, no servía para el combate. El delantero no se lo pensó dos veces y cambió la terrible campaña rusa por su Mannheim natal.

    Terminada la guerra, aunque tenía ya 33 años y su cuerpo había pasado innumerables penurias físicas jugó durante 4 temporadas más en varios equipos alemanes como el Ausburgo,FK Pirmanses o su VfR Mannheim, compartiendo vestuario con su querido sobrino Philip. Se retiró en 1949 tras vestir la camiseta del Waldhof pasando el resto de su vida alejado del fútbol, trabajando como administrativo y falleciendo el 8 de noviembre de 1988 en su Mannheim. Es una leyenda tanto en Estrasburgo como en Munich, hasta el punto que aficionados de este club le hicieron una ofenda floral ante su tumba hace algunos años.

    Nadie sabe qué hubiese podido pasar si la política no se cruza en su camino pero, tal vez, y al igual que pasó con Strelstov o los Tres Reyes Polacos no hay la menor duda de que el fútbol perdió uno de los mejores delanteros alemanes de la historia por culpa del conflicto bélico.

    La saga futbolística de los Rohr no termina aquí ya que Gernot Rohr, hijo de Philip, tuvo una carrera futbolística muy parecida ya que también empezó en Alemania, pero el grueso de la misma lo desarrolló en Francia. Gernot Rohr jugó tanto en el Bayern de Munich como en el Girondins de Burdeos donde es toda una leyenda tras vestir su camiseta nada menos que 12 temporadas. Al igual que su tío abuelo Oskar, Gernot ama Alemania pero tiene Francia como su segundo hogar, por lo que adquirió la doble nacionalidad francesa, continuando su carrera como técnico en territorio galo en importantes banquillos de la Ligue como los del Girondins o Nantes, para después pasar a dirigir varias selecciones africanas. Hasta el pasado diciembre fue el Seleccionador de Burkina Faso y, actualmente, es el Embajador del Fútbol Alemán 2016 en ese país centrando su actividad en la recogida de fondos para la creación de escuelas y ayudas a los más necesitados.

    @ElTrincheCarlov

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    3 Responses to Rohr. El goleador que no quiso ser nazi

    1. D-SFC
      16 marzo, 2016 at 5:09 pm

      La verdad, y sin quitarle mérito a sus historias, no sé que tiene que ver las publicaciones en una web de blogs sevillistas de este Señor que escribe bajo el apodo ElTrincheCarlov con nuestro amado y querido Sevilla F.C..
      Saludos sevillistas.

    2. Alvaro
      16 marzo, 2016 at 7:45 pm

      Hola.
      Como administrador del blog, te comento.

      La esencia de la sección se explicó aquí
      http://www.salmonpalangana.com/2013/03/nueva-seccion/

      Cierto es que podríamos haber creado un blog ex profeso para esto, pero decidí incardinarlas aquí, el día 16 de cada mes.

      Saludos

    3. D-SFC
      17 marzo, 2016 at 11:27 am

      Hola
      Gracias por la aclaración Alvaro, soy relativamente nuevo en el consumo de SalmonPalangana, y no le encontraba mucho sentido a sus historias al intentar encontrarle una relación con el Sevilla F.C.. Y ahora ya estoy mejor informado del por qué de estos relatos.

      PD.: No pude ver el vídeo del enlace en youtube, me dice que es un vídeo privado.

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