• Graça. No solo el hombre que salvó la vida a Eusebio

    by  • 16 febrero, 2016 • El Trinche Carlovich, Historias • 1 Comment

    POR EL TRINCHE CARLOVICH

    Jaime Graça fue el primer jugador portugués de los que ahora se denominan “box to box”. Aunque en aquel Benfica destacábamos los delanteros, creo que él era el más inteligente de todos los jugadores. Era nuestro brazo derecho.

    Antonio Simoes. Mítico delantero del gran Benfica y de la selección en la década de los 60

    La humildad es definida por la RAE como la “virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento”. De igual forma, en otra de sus acepciones, la humildad es sinónimo de nacimiento en familia sin posibles. Así que si una palabra define a Jaime Graça es humildad; en el césped su virtud principal era ser consciente de las cosas que no podía hacer, poner el máximo para que otros destacaran y así todos conseguir la gloria. Pero es que, además, nació en el seno de una familia trabajadora donde su madre redobló sus esfuerzos como modista tras el pronto fallecimiento de su padre, por lo que de niño tuvo que aprender un oficio de cara a labrarse un futuro. Gracias a esos orígenes humildes se puede decir que, cual efecto mariposa, la historia del fútbol mundial de los 60 cambió ya que, como veremos, aquel oficio le sirvió quince años después para salvar la vida a uno de los mejores futbolistas de la historia: Eusebio, la pantera negra.

    (foto wiki)

    Jaime Graça nació en enero de 1942 -al igual que Eusebio, curiosamente- en la costera localidad de Setúbal. Se podría decir que tuvo al ídolo en casa ya que su hermano Emidio, once años mayor, llegó a ser internacional por Portugal de ahí que el joven Jaime desarrollara su niñez rodeado de balones. Sin embargo, con 10 años se puso a trabajar de aprendiz de electricista para ayudar a la familia en su Setúbal natal hasta que en 1958 acompañó a su hermano Emidio a Sevilla ya que el internacional portugués acababa de firmar por el club de Nervión. Para él fueron unas pequeñas vacaciones aunque estuvo a punto de quedarse para jugar en los juveniles sevillistas. Pero la normativa del momento y sobre todo la situación familiar, hicieron que retornarse a Portugal junto a su viuda madre. Hay que recordar que en la parte final de los 50 se produjo el boom de los extranjeros en España al llegar gente como Kocsis, Vavá, Puskas, Czibor, Achúcarro… Curiosamente ese verano de 1958 destacó el mercado portugués ya que junto a Emidio Graça vinieron a España los también internacionales Carlos Gomes (portero, al Granada) y Jorge Mendonça (Atlético de Madrid)

    Graca 2

    (foto del finísimo Emidio Graça aparecida en la revista “Serva”. Una vez más, gacias a @ayhsevillista)

    El hermano mayor fue inflexible porque lo que Jaime volvió a Setúbal con su madre, donde ingresó en el Palmelense FC fichando muy pronto por el Vitoria Futebol Clube que lo convenció al buscarle trabajo de electricista en el Puerto de Setúbal. Allí destacó sobremanera hasta el punto de subir al primer equipo muy joven, en una dura época para el Vitoria que se encontraba en la división de plata, ascendiendo a primera en la temporada 61/62. Los motores de aquel equipo eran los dos hermanos Graça: el veterano Emidio, que volvía a casa en la recta final de su carrera, y el pujante Jaime. Fue un año fantástico ya que no sólo ascendieron sino que jugaron la Final de Copa de Portugal contra el Benfica del descollante Eusebio, cayendo por 0-3, con dos goles de la nueva estrella del fútbol mundial.

    Permaneció varias temporadas más en el Vitoria siendo el mejor jugador del equipo, colaborando en la consolidación en primera división y, sobre todo, en la consecución del primer título a nivel nacional de la historia del club, la Copa de Portugal de la temporada 64/65. Su crecimiento fue tal que lo seleccionaron tanto para la Fase de Clasificación como para el Mundial de Inglaterra 66, donde el combinado luso quedó en tercer lugar, tras derrotar a la URSS de Yashin, partido en el que Graça (dorsal 3 a la espalda) fue titular. Ese fue sin duda el verano de su vida ya que en pleno Mundial se concretó su fichaje por el glorioso Benfica de los Eusebio, Simoes o Coluna. La 66/67, curiosamente, es la primera temporada que “entró en vigor” la maldición de Bela Guttman.

    Debutó con las águilas en Málaga, en un partido de pretemporada contra el Tottenham. Y en su primer año ocurrió la circunstancia que cambió el devenir del fútbol portugués y, porqué no decirlo, mundial.

    Un día de diciembre del 66 y tras viajar a Madeira en partido liguero, se programó una sesión de masajes y recuperación al retornar a Lisboa. Hay que recordar que hablamos del Benfica, una de las instituciones más importantes del mundo -sobre todo en los 60- por lo que fueron pioneros en cosas que hoy nos suenan tan prosaicas como el uso del spa en los vestuarios de los equipos de primer nivel. Ese martes de recuperación, varios futbolistas estaban en el rudimentario sistema de baño y masaje novedoso en los vestuarios de Da Luz, aunque los más cercanos al cableado eran tres: los defensas Luciano y Malta da Silva y la estrella del equipo, el mozambiqueño Eusebio. En un momento el arcaico sistema falló y la mezcla de electricidad y agua produjo una brutal descarga pudiendo escapar algunos jugadores pero dando de lleno en el cuerpo de los tres mencionados. Jaime Graça que también estaba en el vestuario -pero no en el agua- saltó en un alarde de viveza para acudir raudo al cuadro de luces y desconectar el cable adecuado haciendo uso de sus conocimientos como electricista. La descarga fue tan tremenda que el Dr.Azevedo no pudo reanimar a Luciano que falleció en el acto. Malta da Silva sufrió un coma (del que salió) y la negra cara de Eusebio se quedó blanca como el papel. Literalmente. Como él mismo reconoció, Eusebio volvió a nacer el 5 de diciembre de 1966, a los 24 años, gracias a la pericia de quien sería para siempre su ángel salvador.

    Jaime Graça estuvo nada menos que 9 temporadas dirigiendo el centro del campo del Benfica. Su mayor virtud fue la posición táctica en el campo hasta el punto que se decía que cuando Graça jugaba, el Benfica lo hacía con 12, ya que él solo cubría el campo de dos jugadores. En una época donde destacaban los cinco delanteros (Coluna, José Augusto, Eusebio ,Torres y Simões) se decía de él que era “el sexto elemento de lujo”. En su periplo como benfiquista jugó más de 300 partidos, ganando 7 ligas, 3 Copas de Portugal y jugando la Final de la Copa de Europa de la 67/68 donde cayeron ante el Manchester United en la prórroga, marcando curiosamente Jaime el tanto luso aun cuando no fue un centrocampista goleador durante su carrera.

    En la recta final de su carrera y al igual que su hermano, volvió a sus orígenes disputando dos temporadas más en su querido Vitoria Futebol Clube de Setubal hasta su retirada en 1977. Finalmente fueron 36 las veces que vistió la elástica de su selección.

    Tras su retirada empezó a entrenar en Madeira y, tras un periplo como ayudante de la selección que le valió para acudir a México 86, volvió a su Benfica como entrenador de fútbol base. Tuvo una grave enfermedad cerebral que le hizo pasar por el quirófano en el verano de 2011, falleciendo finalmente el 28 de febrero de 2012, justo el día que el Benfica, su club de adopción, cumplía 108 años de historia.

    Jaime Graça. El trabajo sordo y humilde de uno de los mejores equipos de la historia. El sexto elemento de lujo del mejor Benfica que jamás se vio. El electricista que salvó la vida a Eusebio.

    @ElTrincheCarlov

    About

    One Response to Graça. No solo el hombre que salvó la vida a Eusebio

    1. alejandro cadenas
      16 febrero, 2016 at 5:21 pm

      Como siempre historia bonita que te pone los pelos de punta por la sensibilidad

    Responder a alejandro cadenas Cancelar la respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *