• Naga y 1890

    by  • 23 enero, 2015 • Sevilla • 4 Comments

    El triángulo de las Bermudas, la Atlántida o las Pirámides de Egipto son los más importantes misterios de la humanidad que las generaciones se han cuestionado a lo largo de la historia. Una de ellos no es tan conocido a nivel mundial, aunque en la zona de Tailandia llevan siglos preguntando cómo es posible que eso suceda. Les hablo de las bolas de fuego del río Mekong.

    Tal vez no les suene mucho, pero el Mekong es uno de los ríos más largos del mundo con casi 5.000 kms (para que se hagan una idea, desde Moscú a Sevilla hay 4.500) y aproximadamente 60 millones de personas viviendo de él entre la pesca y el arroz. Llamado “el de los nueve dragones” es un torrente de leyendas infinitas siendo la más famosa aquella que acontece en la segunda quincena de octubre donde, fiel a su cita con la luna llena, el río Mekong escupe unas bolas de fuego de tamaño considerable que iluminan el cielo de tan exótico lugar. El fenómeno se produce siempre en la misma fecha: al final de la cuaresma budista, cuando los monjes se retiran a meditar ante la llegada del monzón. Las bolas de fuego congregan a decenas de miles de personas tanto en la orilla de Laos como la de Tailandia para venerar tan magno acontecimiento. El fenómeno se conoce como «bang fai phaya nak» que se podía traducir como «bolas de fuego del gigante Naga». Y es que los habitantes del lugar adoran a la Serpiente Gigante Naga e interpretan que las bolas de fuego que emanan del río son el saludo que Naga le hace a Buda con el fin del Vassa (la cuaresma). La leyenda de las bolas de fuego ha pasado de generación en generación aunque, como suele pasar con estas cosas, la adoración intimista que se debiera hacer de las creencias ha degenerado en negocio hasta el punto que son decenas de miles los turistas que acuden para ver el espectáculo, para regocijo de los comerciantes locales.

    Las autoridades científicas no se ponen de acuerdo. Algunos hablan de la ignición de gases de metano y nitrógeno originados por bacterias en el fondo del río y otros que es por el fosfano y el disosfano. Pero nada se ha podido demostrar científicamente en ese sentido porque, aunque son ciertas esas reacciones físicas o químicas, las bolas de fuego son tan grandes y llegan hasta tan alto que los expertos no creen que esa sea la causa. Por su parte, hace unos años, según parece un equipo de investigación de televisión tailandés pudo divisar a soldados laosianos escondidos mientras disparaban bengalas. Rápidamente los gobiernos de Laos y Tailandia criticaron de forma furibunda tal posibilidad, diciendo que todo era un montaje televisivo. Tal vez fuera así o tal vez los gobiernos silenciaran la cuestión viendo como se le podía caer la gallina de los huevos de oro inherente al floreciente negocio. Jamás lo sabremos porque además, desde hace unos años, aquello es una fiesta de tal modo que los fuegos artificiales se terminan confundiendo con la bolas de Naga.

     

    Miren ustedes: voy a ser políticamente incorrecto con mis amigos del Área de Historia del Sevilla. A mi, en el fondo, me da exactamente igual que el Sevilla sea de 1905 (como he pensado toda la vida) o de 1890 (como es evidente que es). Y aunque el Sevilla FC puede ronear prácticamente de todo desde Madrid para abajo, siempre me ha parecido pueril aquello de “soy el primero que…” o “soy el que antes…” Pero, amigos míos, la realidad es la que es y la historia demostrada de manera indubitada con exhaustiva documentación termina venciendo cualquier mítica creencia. La verdad, guste o no, sólo tiene un camino.

    Si quieren seguir dando carta de certeza a lo que les contaron sus mayores, me parece tan respetable como equivocado. El que tenga su venda en los ojos que no se va a quitar por mucho que le argumentes, está en su derecho. Si su deseo es continuar en la inopia inamovible de que es la Serpiente Naga la que escupe fuego sevillista desde 1905 y despreciar cualquier explicación racional, allá cada cual con sus placebos. Faltaría más. Pero la explicación científica es tan meridiana que no se cuestiona ya ni por los más prudentes (entre ellos, la propia dirigencia actual del Sevilla) Los trabajos de ese patrimonio que tenemos en Nervión llamado Área de Historia y el ímprobo, titánico y altruista trabajo de los señores Romero, Terenti, “Cornelio”, Ramírez, Vidal, etc. con la supervisión desde el cielo de Agustín Rodríguez, sólo tiene un camino. Años de investigación y documentación para aburrir nos conduce inexorablemente -esto es, se quiera o no se quiera- a que el germen del actual Sevilla FC está en un 25 de enero de 1890 y no en un 14 de octubre de 1905.

    La mayoría de los equipos tienen su fecha de fundación definida con unos argumentos infinitamente más débiles de los que hay para asegurar que el Sevilla FC nació en 1890. No sé. Por hablar de alguno, recuerdo a nuestro último rival liguero. El actual Málaga FC ha tenido (creo) hasta ocho cambios de nombre y se ha fusionado y/o disuelto varias veces, la última en 1992. En cambio, viendo el otro día un partido en La Rosaleda, estratégicamente (frente a las cámaras) divisé una pancarta donde rezaba “Malaga FC since 1904”, lo cual me parece absolutamente extraordinario a la vez que plausible. Que este Málaga procede de aquel de 1904 es algo tan indudable como digno de ser recordado por los suyos por mucho que las vicisitudes del Siglo XX hayan podido tener incidencia en el devenir de la entidad. Mi admiración total hacia aquellos que honran su historia por lo que, en este sentido, un 10 para el Málaga FC.

     No soy historiador por lo que no puedo más que remitirme a las distintas webs especialistas que tratan del tema en la infinidad de post dedicados al particular (sobre todo en La Palangana Mecánica). Y sobre todo, a las Jornadas realizadas en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla y al maravilloso libro “El Sevilla Football Club a caballo entre los siglos XIX y XX” presentado el 15 de septiembre pasado, jornada a la que tuve el honor de asistir. La brutalidad de los argumentos jurídicos e históricos es tan contundente, la cantidad de documentación periodista decimonónica es tan detallada y la jerarquía de los estudiosos sobre el tema es tan apabullante que resulta imposible pensar en otro camino. Hablamos de eminencias como el profesor Sánchez Mantero (Catedrático de Historia Contemporánea), el periodista José María Aguilar, el profesor García-Quiles (Derecho Mercantil) o Vicent Masià, director de la prestigiosa Futbolteca. Hasta la web de la FIFA sitúa ya a 1890 como el origen de nuestro club.

    Hubo que buscar las pistas en todos los lugares del mundo: desde Sevilla a las antípodas en las páginas del Ottago Witness neozelandés (citando a “The Field”) cuando su corresponsal escribió el 2 de abril de 1891 un reportaje sobre el desarrollo del fútbol en Sevilla hablando de la floreciente actividad deportiva “en los últimos años” a raíz de un “match” navideño. Y pasando -como no- por la madre Escocia en las páginas del Dundee Courier cuando en su edición de 17 de marzo de 1890 publicó una crónica de su corresponsal en Sevilla donde se relataba el partido disputado entre el Club de Fútbol de Sevilla y el Huelva Recreation Club el día 8 de marzo en la cual se afirmaba que 6 semanas antes (25 de enero) se constituyó el Club de Fútbol de Sevilla, como no, entre cervezas. A partir de ahí, pues documentación continuada, como, por ejemplo, esta carta del Secretario del Sevilla Footbal Club, Don Isaías White, a los amigos onubenses.

    Cuentan las lenguas antiguas que un 14 de octubre, fecha de nacimiento de nuestro primer presidente E.F. Johnston, nació una ilusión. Ilusión llamada Sevilla Fútbol Club, que cumple 125 años este 25 de enero y de la que estamos orgullosos de pertenecer en cuerpo, alma y vida. Hasta el club, que en este punto ha tenido una postura que excede la prudencia y roza lo timorato, no ha podido más que rendirse a la evidencia y emite el domingo 25 de enero a las 20:00 un (me cuentan, maravilloso) documental sobre aquellos protosevillistas sin los cuales hoy no estaríamos aquí.

    Aunque en el Mekong asiático siga habiendo dudas de la verdad, en el Mekong sevillista ya no las hay; los estudios y la ciencia demostraron que aquello que nos contaron nuestros ancestros era incompleto. Naga no existía, sino que había una explicación, nacida en Escocia en el Siglo XIX. El trabajo de unos soñadores, reafirmado por los hechos, culmina en Sevilla FC TV el domingo 25 a las 20:00. Gracias y felicidades. Sevillistas

    (Todas las fotos son cedidas por La Palangana Mecánica, excepto la primera, sacada de taringa.net)

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    4 Responses to Naga y 1890

    1. kalamar
      23 enero, 2015 at 6:09 pm

      Después de leer uno este artículo ¿qué hace? Pues no queda otra que ponerse de pie, despojarse del sombrero y hacer un gesto reverente con la cabeza.

      No solamente por la información, clara y explícita, sino por cómo está escrito. A mí me gustaría escribir así. Me das mucha envidia, amigo, pero mucho placer leerte.

    2. alejandro cadenas
      23 enero, 2015 at 6:21 pm

      A veces es solo cuestion de tiempo, de que los que se niegan a aceptar la realidad, la acepten ante la cataratas de pruebas y la presion social.

      Tiempo al tiempo y reconocimiento al trabajo bien hecho.

    3. Pepe Arjona
      24 enero, 2015 at 12:12 am

      Excelente comentario Álvaro.
      Creo que tras la extraordinaria labor de los integrantes del Área de Historia del S.F.C., con la irrefutable documentación aportada, pocos sevillistas -por no decir ninguno-, mantienen dudas sobre la fundación del Club en 1890.
      El problema para mí, sorprendentemente, está en nuestro Consejo de Administración. Aunque ahora parezca, por la emisión en TV del programa especial del Domingo, que no es así.
      La respuesta que el Sr. Castro me dio, a la pregunta que realicé sobre el tema, en la Junta General de Accionistas del 22/12/2104, es bipolar.
      Por un lado decía, que todo apuntaba que somos de 1890. Exponía correctamente como ejemplo, la documentación conocida, y la valoración de los expertos consultados.
      Por otro lado argumentaba, que el S.F.C. estaba a la espera, de la valoración de la efemérides por algún organismo superior especializado.
      Como todos sabemos, ese organismo superior especializado, NO EXISTE.
      Entonces.., ¿Por qué esta actitud timorata para hacerlo oficial?
      Tengo clarísimo, que exclusivamente corresponde al sevillismo, refrendar el acontecimiento. Medios legales existen para proponerlo, si nuestro Consejo de Administración se mantiene timorato.
      Ya han perdido una magnifica ocasión: El 125 Aniversario.
      Espero y confío, que este sea el último aniversario no oficial.
      Sobre todo, porque deseo, que el S.F.C. agradezca y reconozca el altruismo de todas las personas, que lo han dado TODO, en beneficio -de una de las páginas mas brillantes y absolutamente desconocida-, de la gran Historia de nuestro Club.
      Ya buscaría Javier Labandón, una rima adecuada a, «un 25 de Enero nació una ilusión..»
      Salud para todos.
      S.F.C since 1890.

    4. 25 enero, 2015 at 11:33 pm

      Muy bueno, oiga y muy entrenenido!! Mis enhorabuenas!

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