• Autocrítica y crecimiento

    by  • 12 enero, 2015 • Fútbol, Sevilla • 4 Comments

    (Escuchando de fondo «Renegades of funk» de Rage Against the Machine en el 45 cumpleaños de Zach de la Rocha)

    La Copa griega es un torneo atípico. Si aquí discutimos si nuestra Copa debe ser a partido único, si deben entrar más equipos o si debe asimilarse a lo que se hace en el fútbol inglés, en el país heleno tienen un formato copero realmente sui generis. Primero, hacen unas previas entre equipos menores. Y más tarde empieza lo que se conoce como 2ª ronda donde participan 32 equipos. Ahí entran en escena los equipos importantes más los supervivientes, de tal manera que se conforman 8 grupos de 4 equipos, clasificándose dos de cada grupo de cara a las rondas finales. En esas estamos ahora, formando el grupo H el Veira FC, el Apollon Smirise, el Ermionidas Ernis y el Ergotelis.

    El equipo más importante del grupo es el «españolizado» Veira FC. De la mano de Quique Hernández (Albacete, Recre, Elche…) como director técnico y José Carlos Granero (Hércules, Nastic, Levante…) como entrenador, cuenta en sus filas con 6 españoles (el más conocido Raúl Bravo), siendo una de las revelaciones del campeonato. Después de ascender en 2012 y estar dos temporadas en la zona baja de la tabla, su gran año hace que luche en estos instantes por entrar en la Europa League para la próxima campaña.

    En la tercera jornada de esta segunda ronda de grupos jugada el pasado miércoles, el Veira (6 puntos) recibía al Apollon (2ª división). Con un sorpresivo 0-1, sucedía una de las jugadas más surrealistas que uno ha podido ver. Pavlidis se queda sólo ante el portero que repele el disparo como puede. La pelota se envenena y va a entrar en la portería cuando pasa esto. Ni que decir tiene que lo curioso de la jugada ha sido bastante comentado a nivel mundial en redes sociales como pueden ver aquí por ejemplo. Si a usted le pasa como a mi, que no sabe lo que cenó anoche pero que recuerda perfectamente un partido intrascendente de hace 15 años, tal vez la jugada  le haya traído a la mente el Carlos Tartiere y Marcelo Otero

    (sevilla.abc.orgullodenervion)

    Creo que no nos equivocamos si decimos que el 1-0 del Celta fue uno de los peores encuentros de la era Emery. Cierto es que no hubo un peligro acuciante (las paradas meritorias de Beto fueron cero) pero ni hubo patrón, ni fútbol, ni buena lectura por parte de un Sevilla sobrepasado por un rival que estuvo con 10 la mayor parte del choque. Pero se sacaron los 3 puntos, que era lo importante. Un par botones de las declaraciones de los nuestros fueron:

    – Emery: «hoy no estamos contentos y hemos ganado. Jugando más partidos como el de hoy será difícil que ganemos»

    – Vitolo: «No nos sentimos orgullosos del partido que hicimos, y entiendo que la gente esté enfadada. Somos los primeros que estamos jodidos, porque a ninguno nos gustó el partido»

    Incluso en twitter al día siguiente, lo primero no es decir que se está contento por los 3 puntos. Lo primero es lo primero

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    Esto, no hace tanto, era algo impensable. Y no hablo de los dentro, que eso es evidente, sino incluso del entorno. Si el Sevilla de hace unos años, que en plantilla era un millón de veces mejor que este de Unai, ganaba 1-0 haciendo un partido del estilo (o peor) de éste del Celta y alguien osaba criticarlo, la línea editorial era la de sobras conocida. Se injustificaba lo injustificable, los árbitros estaban en contra del Sevilla, se usaban excusas del más kafkiano pelaje, se hacían sevillistas malos al que osara cuestionar lo más mínimo, había una campaña orquestada contra los nuestros…. En fin. Para qué remover más aquel infructuoso (no podía ser de otra forma) intento de pensamiento único. Que les voy a contar que no sepan.

    En cambio, desde los últimos tiempos del mandato del señor Del Nido, continuado por el Presidente Castro, la línea a seguir es radicalmente distinta. Cualquier crítica, del sentido que sea, es admitida y se le intenta buscar un sentido constructivo por mucha inquina que pueda subyacer en la misma. Ni hay sevillómetro ni sevillistas de primera o segunda por pensar de tal o cual forma. En este sentido, como no, hay que destacar a un entrenador que siempre intenta extraer lo positivo y que en rueda de prensa siempre intenta interpretar todo como un aliciente y una meta a superar. Pero es que no sólo se admite la censura por parte de afición y periodismo: es que los mismos profesionales de la casa son los primeros alejados de cualquier excusa. Aquí se gana 1-0 en un partido de juego lamentable y lo primero que se hace desde dentro de la casa es autocrítica sobre el ridículo espectáculo que se da en el césped. Eso es un síntoma evidente de madurez, señorío y un ansia absolutamente irrefenable por mejorar, seña de identidad de nuestro Sevilla. Esto es crecer como entidad. Hambrientos insaciables a años luz del sevillismo de teletexto, tan respetable como incomprensible para quien suscribe. Sobre este particular se puede ver

    La falacia del hambre

    El necesario fin del crecimiento empobrecedor

    Volviendo a la copa griega ¿Saben que opina la web del Veira FC de la jugada controvertida? Aquí lo tienen. Muestran una imagen en la que dicen (uso el traductor de google)

    La foto demuestra que el jugador Apolo Smyrna da claramente con el balón con la mano. Por cierto, el jugador de nuestro equipo es el de los guantes rojos. Declaraciones de Babis Pavlidis: «Tal como se muestra en la foto no le di con la mano al balón. Una imagen vale más que 1000 palabras»

    Ni media palabra sobre la actitud del atacante. Que la jugada haya sido cachondeo mundial, da igual ya que la culpa fue del árbitro que no pitó penalty ¿Negación de la evidencia? ¿Excusitis? ¿Incapacidad para la autocrítica? O tal vez ¿los de colorado son los nuestros, ahora y siempre?

    Desde esta casa, los mejores deseos para un equipo como el Veria FC. Ojalá llegue lejos en la Copa y consiga la hazaña de clasificarse para la Europa League en el torneo regular. Y que una entidad joven como esta, madure y crezca no solo en lo deportivo.

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    4 Responses to Autocrítica y crecimiento

    1. 12 enero, 2015 at 4:30 pm

      Uffff, Alvaro. Me encanta esta manera tuya de ver las cosas, pero la línea que separa esto que pregonas de tu también salmonizado «Bono basura sevillista» es fina. Muy fina.

      Tanto que para muchos criticar el partido contra el Celta (o la primera parte de ayer) tiene más que ver con lo segundo que lo primero, aunque no es mi caso. Yo creo en la crítica razonada como base para el crecimiento.

      Por cierto, Beto paró una a Charles en la primera parte. Y luego falló otra haciendo algo muy raro. Para terminar Krohn-Dehli mandó un balón al larguero cuando ya estaban con 10 al principio de la segunda parte, así que algo de peligro sí que nos crearon.

      Por lo demás, estoy muy de acuerdo contigo.

      Saludos

      Carlos

    2. Alvaro
      12 enero, 2015 at 4:38 pm

      Gracias por el comentario, Carlos

      Efectivamente, la línea es muy fina con el post del bono catástrofe (que es al que creo te refieres). Pero, aun cuando la subjetividad preside cualquier análisis, creo que los sevillistas sabemos diferenciarla. Al menos, los (nos) tengo en esa estima. Imprescindible la crítica y la exigencia. Pero sabiendo a donde podemos llegar. Muy fina, pero es la que, afortunadamente, nos hemos buscado 🙂

      En cuanto a lo de las llegadas del Celta lo que me refería es que uno lee los comentarios, prensa o twitter de todos (míos incluidos) y parece que hemos perdido 0-4 y que el mejor fue nuestro portero. Y la realidad es que jugamos horripilantemente mal, pero tampoco fue un acoso y derribo sobre nuestra meta. De eso hablaba

      Un abrazo, Carlos

    3. 13 enero, 2015 at 11:12 am

      Esto que comentas me recuerda a algo sobre lo que reflexionaba hace años, cuando Jiménez era entrenador. Cuando se intentaba imponer ese pensamiento único del que hablas. Aquello era grotesco (en mi opinión) por la diferencia tan grande que había en la opinión entre los que lo veían todo maravilloso y lo que los que lo veían todo patético.

      Yo por entonces decía que ojalá algún día encontráramos el equilibrio. Que asumiéramos el crecimiento que habíamos tenido en tan poco tiempo y encontráramos nuestro «lugar en el mundo», que parecíamos desubicados. Como si no supiéramos (ni unos ni otros) encontrar ese punto en el que parar de exigir y conformarnos o parar de conformarnos y exigir.

      De hecho, yo pensaba que no sabíamos aún si éramos ese nuevo equipo grande o el mediocre de toda la vida que había tenido un par de años buenos.

      No había vuelto a pensar en aquello, pero ahora leyéndote me ha venido a la mente. Es posible que, entre otras cosas, hayamos encontrado ese equilibrio. Ese saber cuándo exigir y hasta qué punto. Y eso sería una noticia estupenda.

      Un abrazo.

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