• ¡A los tambores!

    by  • 29 enero, 2015 • Fútbol, Sevilla • 1 Comment

    Sobre el pellejo del bombo la sangre retumba

    baila la hinchada enroscada en su furia tribal

    ¿Cuántos días van?

    ¿Cuántos años van?

    ¿Cuántos siglos van?

    Y la gente que sigue soñando las cosas que otros creían….

    (….)

    Caras desfiguradas

    (sólo se ven por acá)

    por el delirio que crece

    (se nos viene el carnaval)

    (….)

    yo soy así

    y me hago cargo

    NADA NI NADIE NOS PUEDE CAMBIAR

    ¡A LOS TAMBORES!

    (“A los tambores” es una canción de 1998 incluida en el album “Libertinaje” de Bersuit Vergarabat)

    Uno, que es animal de costumbres, tiene como una de ellas pasar a primerísima hora de la mañana la hoja del dietario Myrga. Casi por inercia, mira el Santoral (hoy es San Valero, patrón de Zaragoza) y ve la cita que está a pie de página. La de hoy corresponde a uno de los escritores y dramaturgos más importantes de la España del Siglo XX, Don Enrique Jardiel Poncela. La cita arrojó una sonrisa en el subconsciente futbolero de quien suscribe, ya que dice así (pueden comprobarlo si lo tienen a mano):

    Los sentimientos deben analizarse y nunca obedecerse”

    El guiño del destino que a los engorilados sevillistas nos ofrece hoy la frase de Don Enrique viene que ni pintada para reflexionar sobre esta bendición llamada Sevilla Fútbol Club, que se rebela cuando la cosa se pone dura. Leo, escucho, veo en los medios que el gol de Bacca en las postrimerías del encuentro ha desatado la locura entre nosotros. Y yo, aunque esto sea jugar a adivino, no puedo estar más en desacuerdo. Con 3-0 o con 3-1, Nervión sería hoy una caldera. En mi opinión, más difícil que lo del Betis es complicado que haya otra igual. Perder 0-2 e ir a casa del eterno rival a remontar es mucho más complicado que traerte un 3-1 de Cornellá. Y, si me apuras, más difícil que un 3-0. En aquella ocasión el sevillismo se volvió loco y las miles de entradas que nos dieron se agotaron en un santiamén, con una afición que aguantó aquella cola como ha aguantado esta, loca por obtener ese tesoro que sea pasaporte a la gloria. Y ahora, pues igual. Cartel de no hay billetes en un Sánchez-Pizjuán que ya tiembla de emoción ante lo que se le viene encima. Porque este Sevilla, tan distinto del Sevilla de mi niñez para tantas cosas, tiene asumido lo del Dicen que nunca se rinde como algo imbricado en su ser. Ojanas cero. Y cuanto más difícil sea la empresa, más huevos se le echan. Yo soy así y me hago cargo. Nada ni nadie nos puede cambiar.

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    (foto ASR Pepe Brand)

    En aquel partido le mentí, Don Enrique. En las previas de aquel choque obedecí a mis sentimientos sin parar un segundo a analizarlos. Este blog, que se precia de ser mesurado, se partió la camisa en una previa donde las posibilidades de que me metieran el pecho para dentro rozaba la seguridad del bono alemán. Pero salió cara porque, tal vez y entre otras cosas, Merton era sevillista. Pero ahora no le miento, Don Enrique. Y sólo en horas sabré si estoy errado, pero ahora sí analizo los sentimientos. Y creo que es posible. Ya lo creo que es posible. Son dos goles en 90 minutos en un terreno de juego donde el Sevilla se está mostrando intratable desde hace muchos meses y donde 45.000 ultras en la grada y otros muchos más detrás, estamos con los ojos inyectados en sangre blanquirroja desde hace días.

    De los distintos enfrentamientos coperos entre Español y Sevilla, dos empezaron como estos cuartos de final. Tanto en la 63-64 como en la 71-72 el Español nos derrotó 3-1 en la ida. Sendos empates en la vuelta (el primero a 0 y el segundo a 3) clasificaron a los pericos en ambas ocasiones. Ni siquiera había nacido cuando se jugaron aquellos partidos y desconozco lo que pasará esta noche, pero no tengo la menor duda de que el sentimiento en la afición en la previa es distinto. Aquel Sevilla de mentalidad grisácea llevaba muchos años sin saber qué era una final. Los padres que habrían visto el Sevilla de los 40 les contarían a sus sevillistas hijos qué se sentía viendo a un equipo campeón a sabiendas que, una cosa es contarlo y otra vivirlo. Pero aquél Sevilla no era campeón y este sí lo es. Y lo sabemos, no por lo que cuentan las lenguas antiguas, sino porque permanecerá en nuestras retinas hasta el día del Juicio. Tonterías, las justas. Este es el tricampeón de Europa y ganador en los dos últimos lustros (pónganse de pie) de ocho títulos. Hace solo 8 meses estábamos buscando hueco en la vitrina para el último inquilino de nuestras vitrinas procedentes de Italia por lo que nos hemos ganado el poder creer en las quimeras que nos de la gana. Y si por algo nos distinguimos es por ser insaciables e inconformistas; en este Sevilla da igual haber ganado 2 Copas o 200. Estamos en cuartos de final, traemos un resultado horrible pero estamos como si fuera la primera vez. En escasas horas retumbará la sangre en el pellejo del bombo de esta afición tribalmente enfurecida al son del Arrebato que propiciará parpadeos y temblique de piernas.

    Desde hace días los hastags #NervionRemonta o #Aunquedan93minutos están a revientacaldera. Somos los hijos de la rabia que anticipa PEX, locos por tener la Fiebre con que mi Machuca me puso los vellos esta mañana para colgar abrigos de pana cuando me recordó que la palabra imposible no existe en nuestro diccionario la noche que juega el Sevilla; esa que la inventen otros. Porque pasará lo que tenga que pasar pero, a esta hora, no hay ni un solo sevillista en la faz de la tierra que tenga la más mínima duda de que vamos a morir en la búsqueda del éxito. Dicen que estamos locos de la cabeza…..pero es que es verdad. Esto está dejando de tener sentido, pero no paramos un minuto hoy en pensarlo. Nada ni nadie nos puede cambiar. Hoy estamos a los tambores, con la cara desfigurada ante la posibilidad de meternos en las semifinales de la Copa de España. Y vamos a dejarnos la vida en ello. Porque soñamos con volverlo a hacer para, inmediatamente, volver a soñar con la siguiente 

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    One Response to ¡A los tambores!

    1. Ángel de Triana
      29 enero, 2015 at 4:23 pm

      El error más grande que puede cometer un equipo que pretenda eliminar al Sevilla es ganarle el partido de ida.

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