• La portería del Sevilla y el Sports Illustrated

    by  • 2 septiembre, 2014 • Economía, Sevilla • 5 Comments

    (Escuchando de fondo “Fijarse” de Kiko Veneno)

    El Sports Illustrated es uno de los semanarios más importantes a nivel deportivo que hay en el mundo, con independencia de que en los últimos tiempos -para gusto del sátiro antiguo- sea más conocido por otros reportajes donde la ropa no abunde precisamente, tal y como muestra una inocente búsqueda en las imágenes de google. Pero aunque el actual nivel de pericaje haga parecer lo contrario, la revista siempre fue un icono del deporte y el hecho de aparecer en su portada ha implicado históricamente un espaldarazo importante a nivel profesional del protagonista. No obstante arrastra una leyenda negra. Un gafe. Y es que el número de deportistas que han copado su portada y han sufrido una desgracia (ya sea personal o vinculada a su profesión) ha sido importante. Por si les interesa el tema, aquí pueden ver una recopilación de casos. De hecho, supersticiosos extremos no quieren salir en la revista por lo que las anécdotas sobre el particular se cuentan por docenas. Así, a modo de ejemplo, destacar el caso del entrenador de los Patriots el cual, tras una racha victoriosa en el 96, telefoneó a su hija (redactora de la empresa) para avisarla de forma preventiva que ni se le pasara por la cabeza sacar a su equipo en la portada. Cómo no será el tema que el propio semanario, tal vez en un arrebato de marketing genial o riéndose de ellos mismos, sacó en 2002 una portada con un gato negro. “Como nadie quiere posar para nosotros por nuestro gafe, sacamos un gato negro”.

    (elpais.com)

    Ni que decir tiene que todo esto tiene una explicación científica para aquellos que pasamos de supercherías y supersticiones. Dos motivos hay a mi entender que explican lo de la presunta maldición de la portada:

    1.El Sport Ilustrated nació como semanario en agosto de 1.954 aunque el primer número de la revista data de 1.936. Además de los números extraordinarios, claro. Por tanto, sólo teniendo en cuenta las publicaciones regulares me salen 3.120 números (las semanas que hay desde agosto de 1.954 al 2.014). Sumándole el resto de ediciones, no debemos estar muy alejados de 4.000 números. Por tanto, por pura cuestión matemática, es normal que si publicas 4.000 portadas haya varias en las que pase algo. Siempre es más probable que tenga un accidente el que está diez horas diarias en la carretera que quien coge el coche diez minutos. Si la revista hubiese sido trimestral, pues seguro que no habría tantas “portadas gafadas”

    2.¿Quién sale en el Sport Illustrated? Pues el que hace una gesta noticiosa y, en muchas ocasiones, inesperada. Si un jugador de nivel medio le hace 40 puntos a los Lakers, pues ocupa la portada. No sé. Recuerdo el caso del Memo Ochoa, un portero con una carrera normalita que, el día que toooodo el mundo está viendo la tele (Brasil-México en un Mundial de fútbol en Brasil) le da por hacer un partido impresionante. Ese día era para que ocupara (que no sé si lo hizo) la portada del Sport Illustrated o de cualquier periódico deportivo mundial. Pero el nivel de Ochoa es el que es, y si a día de hoy es suplente de Kameni no es por el gafe de salir en portadas sino porque su nivel futbolístico general no le da para ser titular de un equipo medio de la liga española. Para terminar de completar mi explicación, me ha dado por mirar en la wiki quienes son los deportistas que más veces han ocupado la portada de la revista. Y han sido Michael Jordan, Muhammad Alí y LeBron James con 57, 38 y 25 portadas respectivamente. Creo que, para ser gafe la revista, muy mal no les fue en sus carreras.

    Y es que, los que hemos practicado deporte, con independencia de que sea a nivel aficionado, sabemos que hay momentos donde te encuentras especialmente bien. Momentos donde estás rindiendo a un nivel tremendo que es incluso superior al tuyo normal. Lo que pasa no es un espejismo, porque es real, pero lo parece. Veces que, porque has dormido mejor, porque las musas te acompañen, por el tiempo, la alimentación o por lo que sea, te sales, rindiendo a un nivel inesperado. En los pasados Campeonatos de Atletismo, el comentarista del Maratón masculino habló sobre el particular y lo definió con la palabra “flow”. Bob Beamon lo máximo que había saltado era 8,33 hasta aquel mágico día que hizo 8,90. Y claro. Ese día sale en el Sport Illustrated. Pero jamás se acercó a esas cifras (de hecho, lo más que saltó en el resto de su carrera fue 8,22) lo cual no fue producto del gafe de la revista: es que simplemente Beamon era un atleta de un nivel muy alto, pero no para mantener de forma regular siderales marcas cercanas a los 9 metros en longitud.

    Y yo creo que todo esto del flow o los espejismos metafóricos es aplicable a la tan debatida portería del Sevilla

    Perdón por ser pesado, pero no me resisto a un último ejemplo que viene al pelo. Los que vamos cumpliendo temporadas recordamos un caso muy similar en Sergio Goycochea (no Goycoechea). El portero argentino, de carrera normalita, es un mito en su país desde que suplió a Pumpido por lesión en Italia 90, en aquella Argentina que andaba tiesa y se lo jugaba todo a las cartas de D10S y a Goycochea en los penaltis. Se cargaron a los yugoslavos en cuartos en una tanda donde los balcánicos sólo pudieron colar dos de los cinco tiros, y al anfitrión Italia en una memorable tanda donde le saca uno a Aldo Serena y otro a Donadoni. Pero en realidad, el vasco era un portero normal como lo muestra su carrera de trotamundos por Sudamérica. En el fútbol top (el europeo) sólo tuvo un efímero paso por el Brest francés. Una grandiosa actuación en un momento determinado y un dominio excelso en una faceta puntual del juego no implica que su nivel bajo palos sea tal como para considerarlo uno de los porteros de la historia, ni siquiera para ser titular un tiempo de un equipo medio del fútbol europeo.

    Durante la pasada campaña se instaló un fuerte debate en torno a la portería del Sevilla y la necesidad de buscar un portero superior en prestaciones a Beto, si es que de verdad el objetivo de la 14/15 era el asalto a la Champions. De hecho, en todo momento fue vox populi (y así se confirmó desde la Dirección Deportiva) el que una de las líneas a reforzar sería la portería. Lógicamente no se dijo de forma explícita, pero cuando tú refuerzas una línea es para traer algo mejor de lo que tienes y más en la portería, donde sólo juega uno. Traer un portero suplente de prestaciones más o menos similares al que tienes no es reforzar.

    Pero en estas, el portugués, que iba de suplente para la Europa League, no sólo la termina jugando sino que hace un campeonato bestial. Resulta fundamental en determinadas eliminatorias, y es parte básica en la gesta del parpadeo  y del pífano de Peñarol. Sin su agilidad felina y su sapiencia a la hora de atajar penales, la Europa League 13/14 probablemente no estaría en las vitrinas en las que está. Y, como no podía ser de otra forma, se hartó de copar portadas de prensa donde se ensalzaba su labor. Con independencia de que en la final tuviese algunos errores groseros, todo quedó tapado por su excelencia en las tandas definitivas. Como debe ser.

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    (foto ASR Pepe Brand)

    El caso es que aquellas tandas de penaltis en la Europa League y aquellas portadas en los “Sports Illustrated sevillanos” (repito: con toda la razón del mundo, porque para eso Beto fue básico en la consecución de la Copa) ha sido un árbol que tapó el bosque y, del “vamos a reforzar la portería” pasamos a contratar a fichar a un portero suplente que se considera mejor que el suplente que teníamos y que cobra la tercera parte. El Sevilla, que iba a reforzar la portería y que ha ingresado un carro de millones por traspasos, termina contratando a un melenudo portero argentino de 30 años, que jugaba en segunda y cuya cláusula de rescisión es de 150.000 euros. Y claro. La sensación es que en esta loable -y tan mal explicada- espiral obsesiva por rebajar la masa salarial del club, se decide volver a tirar con el héroe de la Europa League, y para suplente firmamos uno que cobra mucho menos que el que hay y que deportivamente se considera que es algo mejor. Con independencia del nivel del portero (para el que suscribe, y luego entraré en esto, mejor portero que el sentir general), el chaval viene con estigma de fábrica.

    En estas empieza la competición y no es por gafe de portada, sino que la cruda realidad es la que es. Ya saben: Bob Beamon ni de lejos se volvió a acercar al 8,90. Llega el primer partido oficial y Beto no tiene ese flow de otras noches sino que que está al nivel que está en muchos (demasiados) partidos. No sale a tapar el centro de Bale en el primer gol de Ronaldo, en el segundo se le doblan las manos, e incluso antes ya se había comido otra que que saca Denis bajo palos. Y llega el segundo partido y como portero propenso a las lesiones que es (en mi vida vi un guardameta que haya sido atendido más veces en un partido), se parte. El discutido Barbosa tiene que tomar las riendas y lo que era runrún se convierte en escándalo en medios de comunicación y redes sociales cuando en los dos primeros partidos que juega está a punto de liar el taco con dos jugadas donde realiza sendas difusas acciones con los pies que no terminaron en goles de chiste porque Dios no quiso.

    Para mi el traer a Barbosa no es el error grandioso que tantos ven, en tanto en cuanto es un portero que domina con solvencia el juego aéreo y que bajo palos anda bien. Si la idea es que prime lo económico sobre lo deportivo, me vale: Barbosa cobra menos y es (en mi discutible opinión) más portero que Varas. El problema es que la gente este verano esperaba un gran portero y el ex de Las Palmas no parece serlo. Y, además, sientes como te están vendiendo una moto cuando te cuentan que la portería del Sevilla está muy bien cubierta y que en la contratación de Barbosa sólo han primado cuestiones deportivas. En mi opinión futbolística (que, como digo, me parece más alta que lo que la media tiene) no es mal portero pero tampoco es ese gran portero que muchos demandábamos. Han venido grandes futbolistas de campo (Krycho, Aleix, Denis….) pero no ha venido un gran cancerbero para reforzar (de verdad) una posición tan importantísima como es la del señor que echa el cerrojo. Y claro. Con lo que nos gusta alguien para pimpapún (que nuestra afición es extraordinaria, pero obviar la guasa que arrastramos es negar la realidad), pues hemos enfilado a este chaval como se hubiera enfilado a cualquier otro portero de nivel medio que hubiera venido. El año pasado, muchos pensábamos que el trabajo de Monchi había sido fantástico al lograr conformar una plantilla en jugadores de campo para jugar en Europa, pero que tenía el lunar de una portería que estaba entre las más flojas de la categoría. El problema es que, para la 14/15, pasa igual.

    En mi opinión, mal la Dirección Deportiva al no reforzar con un portero de nivel top, cegado por las portadas de la Europa League. Pero, claro lo anterior y siendo políticamente incorrecto con el purismo sevillista, creo que se está tratando con especial inquina a Mariano Barbosa. La prueba es el partido del Español donde se le ha masacrado cuando si analizas con frialdad el partido, no estuvo mal en líneas generales. En la jugada del palo el que falla es Carriço y haber sacado el gol que nos marcan es cosa de porterazos (repito: Barbosa no lo es) pero ni de lejos se puede decir que se la coma. Por lo demás, y quitando la gansada de los pies, estuvo sobrio en las pelotas que le llegaron, sobre todo en el juego aéreo.

    Todos queremos lo mejor para el Sevilla y, en este punto y hora donde no va a venir nadie para reforzar una posición que muchos estimamos se quedó coja, pienso que mal actuamos con este ruido constante que hay, poniendo nervioso a un profesional que es el quien debe defender la meta de nuestra sagrada institución. Ojalá la portería del Sevilla funcione a nivel top y nos deje mal a todos los que pensamos que es la línea más floja de una buena plantilla. Eso, el acallar el ruido, soportar la presión y darle la vuelta a las complejas situaciones con profesionalismo, trabajo y calidad también forman parte del concepto “ser élite”. Los últimos ejemplos fueron Fazio  y Emery los cuales, con su sapiencia futbolística, disiparon el año pasado todas las dudas que sobre sus espaldas recayeron. Eso es élite y eso es lo que diferencia al bueno del malo. Babá, con su fútbol, no calló el murmullo de la grada y Luis Fabiano sí lo hizo. Así que ojalá por el bien de todos los que estamos obsesionados con las victorias del Sevilla cesen los inquietantes y de sobra conocidos murmullos de Nervión cada vez que un balón ronda nuestro área. En sus guantes está.

    Adenda: este post estaba programado para publicarse hasta aquí. Pero resulta que, en estas, se lesiona también Barbosa por lo que estamos ante la extrañísima situación (desconozco si inédita en clave sevillista) de que los dos porteros profesionales de la plantilla están lesionados, estando el personal ante la tesitura de firmar o no a un guardameta (se podría a uno libre y que no necesitara transfer por el tema Fazio) o aguantar con la chavalería el mesecito. A ver si va a ser verdad lo del gafe… 🙂 

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    5 Responses to La portería del Sevilla y el Sports Illustrated

    1. 3 septiembre, 2014 at 9:49 am

      Muy de acuerdo con tu análisis de la portería. No creo que el problema radique en el portero suplente, sino en el que a priori parte de titular. De todas formas, hay algo que no comparto y es que para mí el punto negro de la plantilla sigue siendo (otro año más) el lateral derecho.

      Un saludo.

    2. 3 septiembre, 2014 at 10:32 am

      Me cuesta seguirte en asuntos de los porteros. Y si lo mezclas con algún ex-central ya soy incapaz totalmente de seguirte.

      Creo que eres injusto con Beto. Estoy de acuerdo con tu exposición al 100%. Tendría que haber venido un portero que de verdad compitiera con Beto.

      Pero la actuación de Beto en Cardiff es estratosféricamente mejor que las 2 de Barbosa en liga. Y el gol del Español ni de broma es de portero top. Básicamente porque estaba mal colocado. Y culpar al Carriço del balón al palo viniendo de un sprint de 60 metros cuando Barbosa manifiestamente va a por uvas tampoco lo entiendo.

      Creo que analizas a ambos porteros con distinto baremo. Y eso no es bueno. Por lo demás, repito, llevas más razón que un santo en tu exposición sobre la composición de nuestra portería.

    3. Eugenio el de los chistes
      3 septiembre, 2014 at 10:58 am

      Otra Matrícula de Honor, macho. Qué nivelazo, madre. Qué gusto leer cosas como ésta, qué introducción tan currada, qué interesante y qué pena da terminar de leerte…

      Ya con el sombrero quitado, mi única humilde opinión que no está perfectamente alineada con las tuyas es que Beto nunca ha sido considerado, ni por nuestro cuerpo técnico ni por el sevillismo, como un gran portero. Nunca. Jamás. Ni siquiera coyunturalmente, cuando copaba las portadas que mencionas por sus desequilibrantísimas actuaciones en EL. Así lo he percibido yo siempre que he oído o leído a personas cuyas informaciones y opiniones uno valora como muy a tener en cuenta, en lo tocante a la consideración de Beto entre sus jefes deportivos. Y así lo he percibido yo entre todos los sevillistas con los que tengo la suerte de hablar de mi Sevilla. Evidentemente, el «flow» de su cuarto final de temporada pasada lavó y mejoró su imagen y su caché; pero nunca como para llevarlo al Olimpo de los porteros de la Liga, mucho menos de Europa.

      A partir de ahí, opinando yo así, es sencillo para mí entender que la competencia que el Sevilla haya elegido -podido elegir- para Beto sea Barbosa. Porque para mí está claro que el posiblemente no suficiente nivel de Barbosa para mejorar ostensiblemente a Beto no es fruto de una confianza total en un teórico gran nivel de Beto.

      Para mí está claro que las habas de nuestro presupuesto estaban tan contadas y eran tan pocas que, ante las enormes pérdidas en potencial deportivo sufridas este verano -salidas de Rakitic, Alberto y Fede, mayormente-, se ha optado por cruzar los dedos, santiguarse y dejar la portería prácticamente como estaba, encomendados al famoso «virgencita, virgencita». Y me apoyo para pensar así en los dineros que hemos invertido para tapar los enormes agujeros que han dejado esos tres nombres que he citado; si para hacer lo que hacía Rakitic en el Sevilla hemos traído a un chiquillo gallego cedido y a un Banega en las horas más oscuras de su carrera, porque los dineros no daban para más, habría sido absolutamente incongruente que se invirtiera en un puesto no incendiado por los traspasos el dinero que un portero de clase A cuesta.

      Resumiendo, en definitiva, no es que Beto tenga engañado a nadie con su nivel; es que uno no se gasta dinero en retapizar el coche cuando tiene que cambiar las cuatro cubiertas de las ruedas, la correa de distribución y el aire acondicionado, y el presupuesto que te alumbra es de 400 pavos. De, hecho en una situación así, los agujeros de quemaduras de colillas en los asientos hasta parecen darle personalidad al vehículo.

      Pienso yo, claro.

      Por lo demás, como ya he dicho, totalmente de acuerdo con tu línea de opinión, haciendo especial hincapié en lo importante que a mí también me parece que es que el estadio ayude a Barbosa a demostrar el nivel que aquí puede alcanzar, que ojalá sea muy alto. Y dejamos para otra ocasión el debate de cómo vamos a salir de estas semanas que tenemos por delante, ahora que todo lo que nos alumbra bajo palos está en la Cisneros Palacios.

      Un abrazo grande y saludos a todos los afortunados lectores de este sitio.

    4. Alvaro
      3 septiembre, 2014 at 8:02 pm

      Gracias a todos por los comentarios.

      Puede ser, querido Carlos, que haya sido injusto con Beto. Aunque hablo en términos bastante elogiosos de él durante el grueso del artículo, es sabido que no es Santo de mi devoción. No soporto a esos porteros buscabullas, profesionales de la triquiñuela y que andan continuamente perdiendo tiempo. Los César Sánchez de ayer o los Diego Alves de hoy, me superan. Y si el de los míos es de estos (porque lo es, por muy del Sevilla que sea), pues me enciendo aún más. Además, deportivamente yo soy de portero grandote, sobrio y dominador de área en pelota parada y Beto no tiene entre sus distintas virtudes estas que comento. No obstante estimo que no he sido muy duro con el portugués, más bien al contrario.

      En cuanto a lo de las jugadas puntuales de Beto y Barbosa, son matices futbolísiticos. No llevamos razón ninguno de los dos. O los dos

      De Eugenio, y su post sobre el post, más allá del agradecimiento, poco que decir. No me atrevo después de estos dos maravillosos párrafos: «Para mí está claro que las habas de nuestro presupuesto estaban tan contadas y eran tan pocas que, ante las enormes pérdidas en potencial deportivo sufridas este verano -salidas de Rakitic, Alberto y Fede, mayormente-, se ha optado por cruzar los dedos, santiguarse y dejar la portería prácticamente como estaba, encomendados al famoso “virgencita, virgencita” (….) es que uno no se gasta dinero en retapizar el coche cuando tiene que cambiar las cuatro cubiertas de las ruedas, la correa de distribución y el aire acondicionado, y el presupuesto que te alumbra es de 400 pavos. De, hecho en una situación así, los agujeros de quemaduras de colillas en los asientos hasta parecen darle personalidad al vehículo.»

    5. 8 septiembre, 2014 at 1:12 am

      Mala suerte con las lesiones pero Beto se ganó, en la Europa League, la confianza de ser el titular aunque no sea un arquero top.

      Muy bueno el blog.

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