• La disculpa a ti debida

    by  • 15 mayo, 2014 • Historias, La firma invitada, Sevilla • 6 Comments

    POR J.FÉLIX MACHUCA

    (De fondo suena I should have known better. Qué noche la de aquel día. Beatles)

    Nos han dado una lección. Para toda la vida. Nos han tiznado la cara. Si, a nosotros. A todos los que nunca dimos un duro ni por el equipo ni por el entrenador. A todos. Perdimos la fe cuando el último de los grandes, del equipo que nos abrazó a la felicidad, se fue por imperativo económico y tuvimos que empezar de nuevo. Y ahí debimos de estar a jierro con los nuestros. A confiar en ellos. A caminar y cantar juntos. En la adversidad y en la bonanza. Sin dejar de ser exigentes. Pero desbaratando tendencias autodestructivas. Yo no le chillo a mi sangre. Yo no insulto al que se viste de blanco. Yo no maldigo a quien lleva mi escudo. Me lo callo y lo vomito en mi casa, como un mal vino. Pero a mi no hay cojones de apretarme y empujarme para sacar del campo llorando de pena y de orfandad a ningún jugador de mi equipo.

    Estos que nos acaban de pintar la cara con tanta casta y agallas, estos que fueron a tirar los penales tan cojos y malparados como si regresaran de Vietnam, estos que no dejaron de estar juntos, comprometidos y asociados en la fe por la victoria nunca, ni cuando tenían sus culos pegados al sótano de la clasificación, a estos, palangas de corazón, le debemos una disculpa. Yo les pido perdón por no haber estado a la altura de su fe y compromiso. Yo les ruego que disculpen mi ceguera por no sentir lo que sentían cada vez que hacia una piña en el campo y se conjuraban para seguir adelante, mucho más allá de lo que nosotros veíamos. Yo les pido que disculpen las arrugas de mi voz cuando solo era capaz de transmitirles desolación con mi desdichado desprecio. Por eso, muchachos, mirarme a la cara y pintarla. Con la tinta que más me humille. Con los colores que más me ofendan. Sois lo mejor de todos nosotros. Y por eso nos representáis con las potentes virtudes de nuestra entidad: casta, coraje y una indeclinable voluntad para no rendirse. Sois los mejores legionarios que pasaron por los campos de batalla. Por eso, hoy, cuando la ciudad os reciba, lo hará como si bajaran del barco los cónsules victoriosos de Roma. Con un botín que es una copa donde se puede beber el mejor espíritu de nuestra ciudad.

    Sois de oro. Como el sol de Sevilla. Sois de piedra. Como los sillares de nuestro Alcázar. Sois de fe como la Giganta que ronea con los aires de nuestros cielos. Sois el ejemplo de lo que se puede hacer, teniendo tantas cosas en contra, manejando como cohetes de espumas, virtudes tan escasas como el trabajo, la ilusión, la determinación, el esfuerzo, la agonía, la entrega sincera y casi de amante que habéis derrochado en Turín. Ninguno de los que hace tan pocos meses os gritaban como a sombras malditas, tiene ahora corazón suficiente para poder agradeceros tanta y tanta felicidad como nos regalasteis en un partido solo para hombres muy duros. Sois responsables de convertir la leche cortada en el dulce aliento de la felicidad. De curar las úlceras y dejar en el alma el compás de la plenitud. Sois urdidores de las fotos de padres con hijos encandilados que llevarán por siempre en la mochila de su alma aquel viaje al país de las mil maravillas. Sois culpables de los cantos comunales de una tribu con números rojos y rica en la cuenta del banco de los sentimientos. Sois la tormenta que desencadenó la torrentera de lágrimas incontrolables que brillaban en nuestras mejillas como agua bendita y que nos empujó a creer que Dios es sevillista. Se nos abrieron los caminos. Se revelaron las pisadas de triunfales itinerarios previos. Y las guitarras sonaron hasta el anochecer. Para que las estrellas bailaran por Nervión como en una noche donde Camarón, Tomate y Raimundo se confabularan para perder los pulsos cantando por bulerías. Yo ayer fui tremendamente feliz y me sentí asnalmente culpable por no haberle dado sitio ni a la razón ni a la fe. Quizás por eso me importó un carajo cuando la Guardia Civil me detuvo camino de Gines y le contesté con tanto descaro a su pregunta obligada: ¿Ha bebido usted? Llevo, agente, tres Copas de más… Espero que lo entienda. Aunque yo no entiendo tanta y tanta felicidad como narcotiza mi alma. Solo se, Sevilla de mis asauras, que estuve andando mucho tiempo sin encontrarte. Y que ayer me abriste los ojos para decirme: illo, estoy aquí, a tu vera, quiéreme un poquito que cambio tu plomo por besos tan rojos como la granada… Me tienes loco. Y sin embargo solo tengo razón para quererte.

    Afición

    @JFfelixMachuca

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    6 Responses to La disculpa a ti debida

    1. Alvaro
      16 mayo, 2014 at 09:18

      Una vez más, agradecimiento eterno para Félix por su cariño para con esta casa.

      En este tema ya he manifestado durante el año que no puedo estar más de acuerdo. El Sevilla gestionó mal el éxito y parte del sevillismo digerió de forma errónea el atracón de títulos. En la crítica constructiva está el crecimiento y nadie debe estar a salvo de ella. Y esta gloriosa afición también debe estar sujeta a ella porque debe seguir mejorando, claro que sí.

      Un equipo que lleva dos años de mediocridad, que vende lo vendible, que presenta un nuevo proyecto a tres años, y a la media temporada encabronaos y sin paciencia. Pocas personas puede haber más críticos y exigentes que yo, pero pocas también tan intolerantes con la inquina y desproporción. Lo que se le ha hecho al entrenador este año no ha tenido nombre.

      Pero bueno. El Mundial y el no tener que jugar previa nos pone por delante un verano sevillista de varios meses, por lo que tiempo habrá de revisar muchos y concretos aspectos de lo que ha pasado este año. De lo bueno y de lo malo. Y, al menos en este blog 100 % palangana, con la sola, única y exclusiva misión de respirar sevillismo y de buscar el crecimiento de nuestro club todo el mundo que nos visite es bien acogido, pero aquí huimos de los amantes de la polémica constante, de la autodestrucción, de la crítica exacerbada y sin fundamento, de resultadistas extremos, de cortoplacistas y de salvamés futboleros. Aunque este aviso a navegantes es reiterativo nunca está de más recordar la única línea editorial de este plural blog.

      Disfruten de su sevillismo. Están en su derecho

      Salud y Sevilla Fútbol Club.

    2. Luisa
      16 mayo, 2014 at 11:06

      También yo entono el mea culpa (mea era lo que ponía en la camiseta de los del Benfica, anda queeeee, ya les vale, así ¿cómo quieren?) y declaro mi propósito de enmienda. No seré más Santo Tomás, estaré a “jierro”.

    3. MARCU
      16 mayo, 2014 at 11:14

      Casi todos debemos hacer un examen de conciencia en profundidad de lo que ha ocurrido este curso. Y digo casi todos y digo bien; porque algunos siempre creyeron. Solo fueron algunos, pero los hubo que creyeron.
      Salud y a disfrutar de esta nueva explosión de sevillismo.

    4. 16 mayo, 2014 at 12:30

      Me falta al final de la lectura, que salte un audio capaz de leer la mente en el momento exacto, autoejecutándose para entonar: ¡¡Sevilla!!, ¡¡Sevilla!, ¡¡Sevilla!!

    5. Antonio LIZ
      16 mayo, 2014 at 12:47

      Yo no necesito títulos para ser sevillista. Me alegro más por mi hijo mayor, que con 13 años me acompañaba y disfrutaba en directo de la gloria de sentirse campeón que por mi mismo. Eso no quita que creo que todo sevillista debería suscribir las palabras de D. Félix machuca. Yo lo hago. Felicito a D. Félix Machuca por la capacidad de expresar de forma artística lo que tantos pensamos. No creímos en ellos y estaban ahí. Legionarios sobre la hierba de la final que nos demostraron que los incondicionales no solo estábamos en la grada. En el cesped había otros once. Mi hijo, como cualquiera de los miles de dichosos sevillistas allí presentes, fue muy feliz ese día en aquella bella ciudad, y aquella tarde en el impresionante “Juventus Stadium”. Se nos notaba al hablar, en los gestos, en nuestra agitación e inquietud. Estábamos en Torino viendo a nuestro Sevilla FC gritar al mundo que de nuevo somos campeones. Estuvimos muy cerca del cielo por muchas razones. Recordaremos este viaje y este triunfo durante toda nuestra vida. Y se lo debemos a esta plantilla que nos ha dado una lección de casta, amor propio y orgullo.

    6. 16 mayo, 2014 at 19:32

      Saludos.

      Lo siento, amigo Álvaro, pero tengo que digerir al maestro Machuca.

      Otra vez.

      Gracias.

      Cuidaros.

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