• El destino de nuestro destino

    by  • 12 mayo, 2014 • Fútbol, Historias, Sevilla • 7 Comments

    (Escuchando de fondo “La ragazza del elevatore” de Silvio )

    Giambattista Crosa nació a principios del siglo XVIII en Pinerolo, pueblo turinés al suroeste de la capital. Su abolengo era piamontés puro ya que no sólo era originario de Pinerolo, sino que el apellido “Crosa” proviene de una pedanía de escasos 300 habitantes perteneciente a la también piamontesa localidad de Biella. 

    (http://piemonte.italiaguida.it/es/)

    Sin embargo, y no me pregunten porqué, Giambattista dejó su enraizado Piamonte, castellanizó su nombre y se enroló en el ejército español. Pero no a pegar tiros, sino como músico que acompañaba a la infantería. Efectivamente, Juan Bautista Crosa, conocido como el Pinerolo entre sus compañeros, fue pífano del Regimiento de Mallorca Nª 13, tal vez el destacamento más importante del por aquel entonces glorioso ejército español. El Regimiento de Infantería Mallorca 13 -nacido a finales del Siglo XVII y operativo hasta principios del XX- se encargaba principalmente de combatir con corsarios y piratas que merodeaban un Imperio Español donde no se ponía el sol, batallando a mediados de la década de los 60 (repito, del Siglo XVIII) en “La Campaña de América”. El Mallorca 13 tuvo sonados triunfos en lugares como Florida, Pensacola o Sacramento en dicha misión americana. Pero cansado de la vida militar, en cuanto arriba a costas uruguayas Juan Bautista deja el ejército y decide instalarse con su familia en Montevideo, ciudad absolutamente floreciente y receptora de emigrantes italianos y españoles que se fueron a hacer las Américas en busca de fortuna.

    Allí, el Pinerolo hace su pequeño estudio de mercado y observa una chacra de las afueras de Montevideo con posibilidades donde prosperar. En un solitario descampado, pone un establecimiento, concretamente una pulpería. “¿Y tú de donde eres, Juan Bautista?”, le preguntaban. “Pues yo procedo de Pignerol”, respondía Crosa. Pinareul o Pignerol quiere decir Pinerolo en el dialecto piamontés, lengua origen de toda su familia y la que usaba en su entorno. Pero como suele pasar (qué les vamos a contar a los andaluces que usamos la expresión “sabes más que Briján”), el acervo cultural hizo que el vocablo Pignerol derivara en Peñarol. De hecho, el propio Juan Bautista adoptó Peñarol como segundo apellido (compuesto) y sus descendientes fueron personajes importantes en el futuro Uruguay. Sin ir más lejos su nieto, Félix Modesto Crosa Peñarol, fue un coronel destacado del siglo XIX. Pero no nos desviemos y sigamos con Juan Bautista.

    La Pulpería de Pignerol se fue haciendo cada vez más y más famosa, hasta el punto que distintos comerciantes empezaron a instalarse y habitar la por entonces casi yerma chacra de los alrededores de Montevideo, creándose una zona nueva en la ciudad. Y nada mejor que ponerle el nombre de aquel turinés español uruguayizado. El lugar empezó a prosperar de una forma brutal, hasta el punto que el desarrollo industrial de la nación no se entiende sin el Barrio de Peñarol, donde los ferrocarriles tomaron como centro de operaciones aquella zona de la capital del país. Los colores aurinegros de los trenes fueron la referencia cuando a finales del siglo XIX unos locos emigrantes británicos decidieron practicar cricket y football en la zona.

    Por tanto, vemos como el destino quiso que el nombre de un pequeño pueblo del Piamonte fuese el origen del nombre de uno de los mayores equipos del Sur de América. De primero de “efecto mariposa“. Si Juan Bautista no hubiera nacido cerca de Turín hace casi 300 años, no se hubiese enrolado en el ejército español, hubiera seguido tocando el pífano o hubiera instalado su pulpería en otra zona, Peñarol de Montevideo, amarillo y negro en su vestimenta, 49 ligas, 5 Libertadores y 3 Intercontinentales, no se conocería como tal. El mundo nunca hubiera sabido que de Peñarol era Obdulio Varela, aquél que gritaba los de fuera son de palo en el Maracanazo del 1-2. Bueno; el negro jefe y los dos goleadores, porque Gigghia y Schiaffino también eran de Peñarol. Como en Peñarol juega todavía Zalayeta, vio nacer a Cristóforo y tiene una estatua nuestro profesor Bengoechea.

    (rfef,.es)

    En el Open Media Day que organiza la UEFA, cuestionaban a Unai sobre si el de Turín era el partido más importante de su vida. Y el técnico vasco, en ese momento de grandeza, en uno de los muchos gestos que le honran se acuerda de sus inicios y de una eliminatoria en Irún donde ascendió con el Lorca a segunda división. Escenificó su particular “efecto mariposa” donde, tras perder 1-2 en la ida, ganaron 1-3 en el País Vasco en un partido épico, con un gol de casi mediocampo en la prórroga. “Aquel ascenso fue lo que me dio un reconocimiento como técnico. Sin aquello, hoy no estaría aquí”. Imagino que habrán visto ese peliculón llamado “Babel” donde se cuentan distintas historias vitales en diferentes lugares del mundo que se van imbricando de forma indirecta y donde unas terminan afectando a las otras. Es lo mismo. Historias inconexas que terminan conectándose. Si el aleteo de aquella mariposa de Lorca no se hubiera producido, tal vez hoy no tendríamos este tsunami emocional turinés que tenemos. Si un siglo antes de que se inventara nuestro querido deporte no hubiese existido aquél turinés enrolado en el ejército español, el destino del fútbol mundial hubiese corrido otra suerte. No sé si mejor o peor, pero seguro que distinto. El destino lo colocó allí y a nosotros hoy, vía Lorca, nos coloca aquí.

    El destino de nuestro destino se llama Turín. Esta infantería española, soldados sevillistas sin pífano pero tocando El Arrebato, toma el camino a la inversa y desembarca en el Piamonte. Recorremos kilómetros y superamos obstáculos. Decía Shakespere que el destino baraja las cartas y nosotros las jugamos. Quién me iba a decir a mi que ahora íbamos a estar como estamos, cuando en medio de la mediocridad deportiva en marzo de 2013 escribí en negro sobre salmón que ojo con el tema de las licencias UEFA de la 13/14. Que la UEFA es una fiesta de gala en la cual si no te haces bien el nudo de la corbata no te dejan entrar así que, por lo que pudiera pasar, era conveniente ir acicalándose. Quién nos iba a decir esto cuando, y con los demás equipos en plena pretemporada, 30.000 locos acompañamos al nuestro un 1 de agosto a competir contra el Mladost, soñando con reinventar ese Sevilla mediocre en las dos últimas temporadas y cuyos destacados jugadores eran vendidos al mejor postor. 

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    Unos irán por tierra y otros por aire. Unos tendremos la suerte de vivirlo en las gradas del Juventus Stadium y otros estarán con nosotros en alma, corazón y vida. Todos privilegiados porque compartimos el privilegio de ser sevillistas y, en este caluroso mes de mayo tenemos una nueva cita con esa Copa que nos cambió la vida. Ese primer beso que le dimos a nuestra amada un jueves de Puerta nos bastó para saberlo. No hizo falta más. Nadie nos lo tiene que decir. El amor de nuestra vida ha escogido esta vez la romántica Italia para nuestra tercera cita y acudimos a verte con la ilusión de la primera ocasión. Para tu Rey, has elegido los Giardini Reali y allí estaremos con el ardor que nos distingue. Porque el paso de los años no hace más que afianzar ese amor que siento por ti y aunque la pasión del joven que descubre un mundo nuevo se desató por bulerías en Holanda hoy vuelve a estar presente, con la sabiduría y el poso que te da lo vivido. Vamos a Italia a verte como iríamos al punto más recóndito del viejo continente. Iremos a conquistarte allí donde lo pidas, amada mía. ¡Cántala fuerte desde el cielo, sevillista llamado Silvio! Esa raggaza llamada UEFA nos cita en Italia para otra noche de amor. Amor eterno.

    ¿Efecto mariposa, dices? Mariposas la de mi estómago cuando escribo estas letras. Pero de la Ganadería de Cebada Gago porque aunque sabes que te quiero, nos pusiste a prueba. La más eterna que tus ojos vieron, porque nunca nadie que empezara a competir el 1 de agosto se plantó en la final de la Competición. Y además de larga, la prueba fue dura, aunque ya sabíamos que sería así: la gloria sólo está delante del trabajo en el diccionario. Ya dijo Napoleón que el éxito no reside en vencer siempre sino en no desanimarse nunca. Y así lo hicimos, principalmente en aquella prueba de oro del día que nos dejó Botín Bendito. Tuvimos que ver a gente parpadear, realizar profecías autocumplidas o cocinar sopas de piedra hasta llegar a la epidemia de felicidad que nos invade. Ese privilegio es coto privado tuyo. Tuyo, mío, nuestro. Porque esta competición tiene un no se qué, que qué se yo con nosotros. Es algo especial, intangible, inexplicable, espiritual, inenarrable. Pero sabes de que te hablo. Podría escribir una enciclopedia sobre el tema, pero me explico mejor con una mirada y media sonrisa. Porque una mirada tuya bastaré para sanarme, ragazza mía.

    Vamos mi Sevilla. Vamos Campeón

    Arrebato-Sevilla(imagen de ADiazPhoto, fundiendo afición, bandera y escudo con la letra del himno del Arrebato)

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    7 Responses to El destino de nuestro destino

    1. 12 mayo, 2014 at 14:19

      Menos mal que lo leí en mangas cortas…. en caso contrario hubiera agujereado las mangas del chaleco! los pelos como escarpias, y la suerte de que viviré esta tercera cita contigo! artículo de auténtico crack, hay más de un Barbeito sevillista, y lo mejor, que más sevillista que tú, NINGUNO.

    2. Jacoba Varela
      12 mayo, 2014 at 14:57

      Ay Dios mío! que estoy que no vivo en mí… estoy deseando empezar a recorrer los kilómetros que nos quedan para llegar a la gloria…y encima me compadecen… ay!que no nos entienden..

    3. 12 mayo, 2014 at 15:23

      A sus pies me postro. Vaya obra de arte. Yo tendré el placer de vivirlo en el estadio contigo. Nos reuniremos en un abrazo cono buenos soldados sevillistas tras la victoria. Vamos a por ella.

    4. 12 mayo, 2014 at 16:45

      Como siempre Sr Yanes….IMPRESIONANTE!, suerte y cuidado en la Gira, solo te pido un favor….Traete de vuelta a la Ragazza, que la disfrutemos los que no podamos estar de cuerpo presente, aunque si de corazon!

    5. Alvaro
      12 mayo, 2014 at 22:59

      Muchas gracias a todos por estar ahí. Sin nosotros no estaríamos allí, no os quepa duda.

      ¡A por la tercera!

    6. Alfonso Ramos
      13 mayo, 2014 at 06:17

      Este blog es la BABEL del fútbol; fundiendo historias, anécdotas, personajes, sentimientos.

      El miércoles tendré la suerte de poder vivir ESTO con usted. Y digo esto porque, como bien dices, lo de este equipo en esta competición, es inenarrable.

      Salud y Sevilla Fútbol Club.

    7. Eugenio el de los chistes
      13 mayo, 2014 at 12:16

      Enorme, tío. Enorme. De lagrimitas mal contenidas por los sentimientos fusionado con ganas peor contenidas de salir al balcón, bufanda sevillista al cuello y ojos inyectados en sangre, a gritar “¡Sevilla, Sevilla!”. Genial.

      Pero mejor va a ser todo lo vivido y disfrutado que nos contarás a tu vuelta, seguro.

      Un abrazo, crack.

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