• El talento perdido

    by  • 2 abril, 2014 • Fútbol, La firma invitada, Miscelánea, Sevilla • 2 Comments

    POR JUAN RAMON JIMENEZ

    Escuchando Love Don’t Mean a Thing, que es un tema (funky) de un grupo (Deep Purple) que está en los orígenes del Heavy y que pertenece a un álbum (Stormbringer) cuyo título está basado en la espada mágica de un famoso personaje de fantasía heróica (Elric de Melniboné). Sin embargo la letra de la canción tiene relación directa con cierto tipo de dirigentes del mundo del fútbol, que a mi modo de ver, disfrazan sentimientos con simples ambiciones pecuniarias. Solo basta sustituir en la canción woman por club y el mensaje aparece revelado en toda su miseria.

    A woman who ain’t got a dime,

    I can’t use her.

    Proclive como soy al pensamiento crítico (o sea, desconfiado y descreído), no dí mucha verosimilitud a un supuesto estudio que me comentó el coach Carlos Castilla, hecho por un economista que se había dado cuenta de que la mayoría de los jugadores de la NBA eran nacidos en los primeros seis meses del año. En primer lugar, habría que ver que es a lo que el autor del estudio llama “mayoría” porque si los datos fuesen de, por ejemplo, un 52% frente a un 48%, la diferencia no es en absoluto significativa. Además, mi quinteto perfecto de la NBA actual me decía otra cosa: Si elegimos por ejemplo a Chris Paul (06-05-85), Kobe Bryant (23-08-78), Lebron James (30-12-84), Kevin Durant (29-09-88) y Dwight Howard (08-12-85); nos encontramos con que solo uno de esos jugadores es nacido en el primer semestre del año (y de finales del semestre) mientras que todos los demás lo son del segundo.

    Sin embargo buscando por Internet se puede encontrar bastante evidencia empírica de que es más fácil llegar a la élite naciendo a principios de año que en los meses finales. Porque no es un tema que afecte solo a la NBA o al baloncesto; esta discriminación por edades alcanza al fútbol y a nuestro país, como denota este estudio hecho en España y plenamente accesible en Internet. Para los lectores a los que les dé pereza leer el informe o, invirtiendo la carga, para los que solo tengan tiempo para asuntos verdaderamente importantes, puedo entresacar las siguientes conclusiones:

    1º) Parece cierto que existe discriminación en el fútbol base a favor de los nacidos a principios de año (de media, solo un 26% de los niños es nacido en el segundo semestre del año).

    2º) El desequilibrio se suaviza ligeramente conforme nos acercamos a las categorías absolutas (aunque el porcentaje de jugadores nacidos en el segundo semestre sigue sin superar el 40% en la categoría sub21).

    3º) No hay datos en el estudio que nos indique la distribución de futbolistas en cuanto a nacimiento por semestres en el fútbol profesional, aunque es previsible que muchos de los que destacaron por una cuestión de edad en categorías inferiores dejen de tener éxito cuando su estado de maduración se iguale al del resto.

    4º) Las consecuencias son que muchos niños con potencial para llegar al máximo nivel pueden abandonar de forma prematura la práctica deportiva por no contar con las mismas oportunidades que sus compañeros de más edad.

    El origen de esta discriminación parece evidente: Los entrenadores quieren resultados a corto plazo.

    (palanganas.com)

    Los más fuertes, altos y rápidos son (en promedio) los mayores. Además no existe la disyuntiva del fútbol profesional en el que no sabes si apostar por la experiencia, por el brío, o mezclarlos de alguna forma: en los escalafones inferiores, los niños más grandes, fuertes y rápidos son también los más experimentados (porque han vivido más tiempo).

    Los autores proponen una serie de medidas para paliar esta desigualdad de oportunidades (no solo porque al tratarse de niños sea pedagógico y ético) sino también para maximizar el talento ¿Cuántos buenos jugadores potenciales habrán abandonado la práctica seria del fútbol por falta de oportunidades? ¿Podría ser esta pequeña discriminación la que explicaría que tipos inhábiles como éste (nacido un 5 de enero) lleguen a la élite del fútbol?

    Hay otra conjetura que analizar en cuanto al fútbol profesional. Si en un entrenador de escalafones inferiores puede primar el objetivo a corto plazo (ganar), sobre el objetivo a largo plazo (formar jugadores) y por ello, pueden escapársele muchos talentos por no darles oportunidades: ¿qué incentivos puede tener el entrenador del primer equipo de un club profesional en desarrollar el potencial de los jugadores del filial?

    Prácticamente ninguno.

    Usando la extraordinaria web de Agustín, vemos como los entrenadores tienen facilidad para hacer debutar a jugadores (como por ejemplo hizo Marcos Alonso con Reyes) pero no a darles la oportunidad de pertenecer a la primera plantilla (que le llegó dos temporadas después, ya con Joaquín Caparrós). Es algo previsible, porque alinear puntualmente a alguien de la cantera tiene poco riesgo para el entrenador si se le compara con la fama que le puede reportar haber sido él el que hiciera debutar en el fútbol profesional a un jugador célebre.

    Vemos que también hay otros entrenadores que o por necesidad o por convicción, o por ambas cosas, le dieron dorsal del primer equipo a muchos del filial. Destacan sobre los demás, Joaquín Caparrós (que introduce en el primer equipo a Arteaga, Reyes, Oscar, Pablo Ruiz, Antoñito o Sergio Ramos) y Julián Rubio (que sacó a Luque II, Loren, Salva, Velasco o Jesuli).

    Por supuesto no todos triunfaron (como tampoco lo hacen los fichajes), pero, ¿Cuánto dinero en fichar medianías han ahorrado al club jugadores como Crespo, Gallardo, David Prieto, Víctor, Alejandro Alfaro, Kepa, Antoñito, Capel, Paco Mije, Francisco Lama, Javi Varas, Luna o Alberto Moreno?

    Este post no trata de jugadores tipo Reyes, Navas, Marchena, o Ramos, que en su mayoría, ya eran famosos en los escalafones inferiores, seguidos por media Europa, y por tanto, era raro que no lograsen llegar al primer equipo. Este post trata sobre esos otros jugadores que también dejan dinero con sus traspasos (como Luna, Luis Alberto, Campaña, Diego Capel, Alfaro, Kepa, Carlitos, José Mari o Velasco); o que al menos, evitan que el club se lo gaste, buscando fuera lo que puede tener dentro.

    Una medida para minimizar el talento que se puede echar a perder en los escalafones inferiores por no darles la oportunidad de llegar al primer equipo sería que el club impusiera al entrenador una plantilla en la que, de forma sistemática y obligatoria, se incorporasen, cada año, tres nuevos canteranos. No hablo de esos cuatro o cinco jugadores del filial que hacen la pretemporada con el primer equipo, en parte para rellenar en los entrenamientos mientras terminan de caer los fichajes de última hora. Esa clase de canteranos que son devueltos al filial antes incluso que acabe la pretemporada. No. Hablo de una plantilla de 22 profesionales, en la que tres plazas estén reservadas para subir al primer equipo a jugadores de los escalafones inferiores. Luego su destino lo determinará la mezcla de fortuna, capacidad, entrega y complicidad con el entrenador de turno. Igual que ocurre con cualquier fichaje.

    Como colofón, y apartándonos del deporte, deciros que el efecto de la edad relativa no afecta solo al deporte (como no podía ser de otra forma). Este estudio también detecta diferencias negativas significativas en las notas (y en el fracaso escolar) de los niños nacidos en los últimos meses del año. Así que a los que tengáis niños de finales de año en vuestro ambiente familiar o laboral, tratadlos con cariño y comprensión.

    @thalcaveset

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    2 Responses to El talento perdido

    1. Alvaro
      2 abril, 2014 at 18:07

      Gracias por la colaboración y enhorabuena por tan interesante artículo

      Los aficionados al fútbol tenemos una cita canterana casi ineludible: el torneo infantil de Navidad que se viene jugando en Canarias. Además, los sevillistas lo solemos seguir mucho porque nuestros niños hacen generalmente un papel destacado. Pero resulta que, cada vez más, se estila el caballo grande ande o no ande. Es decir: hay jugadores talentosos (claro que sí) pero se ven en los últimos torneos a grandullones que hace que la esencia del campeonato casi se pierda.

      Es un círculo vicioso. Al entrenador de unos infantiles se le pide que forme futuros futbolistas pero, al mismo tiempo, necesitan ganar para que se vayan rodando en esa “semi-élite”.

      Tema curioso e interesante, como digo.

      Un saludo

    2. 2 abril, 2014 at 22:02

      Muy interesante el artículo Juan Ramón.

      Es bastante curioso el dato de que los nacidos a principios de año tienen más fácil llegar a la élite que los nacidos en la segunda mitad. Muy curioso y muy interesante.

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