• Justicia deportiva y ordinaria. El caso Orihuela

    by  • 12 septiembre, 2013 • Derecho, Fútbol • 2 Comments

    (Escuchando de fondo «Come and get it» de Eli «Paperboy» Reed)

    Hay un proverbio chino que dice que si un problema tiene solución ¿para qué preocuparse? Lo que hay que hacer es encontrar esa solución y punto. Y que si un problema no tiene solución ¿para qué preocuparse? Total: agobiarse por una cosa que es insoluble es ganas de amargarse la existencia. El proverbio sin duda encierra una manifestación de la felicidad pura subyaciendo en él la idea de la necesidad de trivializar las distintas problemáticas más o menos insoslayables que devienen en nuestro quehacer diario. No sé ni de cuándo es, ni como se llamaba el chino que lo dijo. Pero lo que es seguro es que el hombre era un optimista recalcitrante.

    Pues yo, en el caso que vamos a ver y aunque también soy un optimista convencido, estoy en una “tercera vía” que es en el peor sitio que se puede estar. Porque realmente no sé si el problema que ahora vemos tiene solución o no.

    La situación del deporte internacional con la dicotomía justicia ordinaria versus justicia deportiva es algo que trae a mal a las autoridades desde hace muchos años. Hasta tal punto es así, que distintas legislaciones deportivas sectoriales, coadyuvadas por ciertas praxis del ordeno y mando, han optado por la sorprendente vía de hasta “amenazar” con sanciones si se optaba por el recurso ordinario en lugar del sectorial. Todos recordamos casos donde un club dice que va a ir a la Justicia ordinaria, aunque realmente esto se hace la mayoría de las veces con la boca pequeña y/o como medida de presión y/o como medio de contentar a tus hordas ávidas de justicia. Porque en el fondo se pone en una balanza los pros y los contras y nadie se quiere meter en un jardín, al tener más que perder que ganar.

    Pero lo que es claro es que por plazos, la cosa no casa. La inmediatez competitiva choca frontalmente con el proceloso camino judicial ordinario. Y realmente el tema es de complejidad máxima. Casos como el enlazado de Armando, en puridad, es un tema menor en el sentido que la solución al problema genera dificultades en el equipo implicado, pero en el fondo no son de gran calado. Que te cierren el campo porque un majarón lanza un objeto con certera puntería es una putada para los que hemos vivido en nuestras carnes los destierros, pero no se acaba el mundo. Pero en otros casos, como puede ser un descenso de categoría, una clasificación europea o la supervivencia de un club, estamos ante palabras mayores.

    En varias ocasiones he analizado el tema en el blog, sobre todo a raíz de la Ley Concursal y su utilización torticera por los clubes de fútbol. Incluso la reforma de la misma para evitar dicho uso malévolo lo podríamos interpretar como errante e incompleta. Para saber más sobre el particular, se puede ver el post La escasa incidencia de la reforma concursal. Estas líneas de ahora son una muestra más de aquello

    También nos hicimos eco de la cuestión en el profundo análisis que se hizo a raíz de las licencias UEFA. Allá por marzo de este año vimos que algo podría oler a podrido en Dinamarca, por lo que redactamos una serie de artículos (valga por todos el último) sobre el particular. El tiempo demostró que no íbamos muy desencaminados cuando nuestro Sevilla, a pesar de un mediocre noveno puesto, anda en septiembre con el calendario hasta arriba ya que está en competición europea. En aquellos artículos de pasada tratamos el caso del Mallorca, que en la temporada 10-11 fue excluido por parte de la RFEF de las competiciones internacionales por el mero hecho de estar sumido en Concurso de Acreedores. En cambio, la Audiencia Provincial de Palma les dio un rapapolvo judicial, lo que, a mi modesto entender, ha hecho que la RFEF se cuide muy mucho de no otorgar licencias UEFA sólo por el hecho de estar en Concurso de Acreedores: a los que llevan su Concurso de forma modélica se le da Licencia (verbigracia, Betis) y a los que no tienen ni Convenio que incardine su viabilidad, no se le da (Rayo).

    Que el fútbol español no está montado de forma modélica es algo con lo que poca gente no puede estar de acuerdo. Pero eso no significa que haya que criticar absolutamente todo. Porque esos que tooooodo lo critican pierden la razón. Hay muchos casos en los que, primero, no se puede hacer otra cosa de la que se hace y, segundo, derivado de que en el mundo del derecho todo es interpretable, un criterio jurídico puede ser rebatido en otra instancia lo que implica una distinta interpretación de la norma, pero sin más. Ni hay mala praxis, ni prevaricación, ni nada de eso. Sólo distintos pareceres jurídicos, que es lo más normal del mundo como sabemos los que de forma más o menos (in)directa nos dedicamos a ello. Perdón por el brainstorming, que no tiene mucho sentido en este momento del artículo, pero me ha salido así. Y, además, valga este perorata para dos cosas: primero de de excusatio non petita para conmigo mismo justificativa de la última frase del segundo párrafo de este artículo y segundo para el corolario del post.

    Porque anteayer escuché lo del caso Orihuela y nuevamente me entraron las dudas de si el problema jurídico concursal tiene solución y de si nos encontramos ante otro elefante en la habitación.

    En el verano de 2012, surgió un pleito jurídico con la licencia del Orihuela. No me voy a extender mucho sobre el supuesto de hecho. El caso es que por un tema de avales y concurso de acreedores, la RFEF decidió que el Orihuela debía descender administrativamente a 3ª división. Y, con la liga empezada en 3ª (se llevaban dos jornadas), el Juzgado de lo Mercantil nº3 revocó esa decisión, con el argumento (básicamente) que el mandar a 3ª al Orihuela era terminar de darle la puntilla. Que el concurso de acreedores es la UCI de los equipos y que estar en 2ªB es un activo para el club. Algo parecido al argumento del Mallorca cuando a toro pasadísimo se le concedió por un Juzgado la Licencia UEFA para la 2010-2011 cuando ya la UEFA de ese año hasta había terminado. Por tanto, hubo que hacer un arreglo (recuerdo, ya se habían disputados dos partidos de liga) para meter al Orihuela en 2ªB, reestructurar y hacer un grupo de 21, cambiar los de 3ª, etc. Follón brutal, lógicamente. En estas, el “perdedor jurídico” (RFEF) recurre la decisión.Mientras la cuestión está sub iudice, la liga 2012/2013 se juega y el Orihuela termina descendiendo a 3ª en el campo. Pero ahora resulta que el Recurso de la RFEF prospera.

    Efectivamente la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Alicante revocó la semana pasada la decisión del Juzgado de lo Mercantil y dice que (comunicado de la propia RFEF) La Audiencia Provincial destaca que para participar en la competición no basta con la acreditación de unos méritos deportivos, sino que también es necesario acreditar unos requisitos económicos, sin que pueda utilizarse como pretexto para su elusión, el hecho de encontrarse en situación de concurso de acreedores. Igualmente, se enfatiza en que el sistema de avales establecido por la RFEF es de aplicación directa y preferente a la Ley Concursal, cuyos principios deben ceder ante la normativa reguladora de participación en la competición y resulta de obligado cumplimiento para todos los clubes afiliados a la RFEF, sin que el juez del concurso pueda impedirlo.

    A efectos prácticos, la incidencia es casi nula. El Orihuela bajó a 3ª por deméritos propios por lo que en la 2013-2014 iba a jugar en 3ª de todas formas. Pero ¿y si no hubiera sido así?

    Otra cosa son los adyacentes problemas económicos. Porque el Orihuela, que está completamente amojamado, ha sido condenado en costas. Y, además, ¿puede pedir daños y perjuicios algún club que se viera perjudicado por la kafkiana situación de la temporada 2012-2013 con 81 equipos en 2ªB?

    Justicia deportiva versus Justicia ordinaria. Inmediatez derivada de competición versus tiempos que exigen las garantías judiciales. Y, por medio, los puñeteros concursos de acreedores derivados de la infame gestión del fútbol español.

    ¿Tenemos un problema indisoluble y no merece la pena amargarse o procede trabajar en encontrar un punto de encuentro intermedio? ¿Tiene solución?

    El tema es que la aplicabilidad de la reforma de la ley concursal ha sido super estricta para algunos (Orihuela el último caso) y bastante laxa para otros (Betis o Jaén). Es lo que tiene el Derecho y la disparidad en las interpretaciones a la que me refería en el párrafo del excusatio non petita. Tan incomprensible para unos como normal para otros.

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    2 Responses to Justicia deportiva y ordinaria. El caso Orihuela

    1. 13 septiembre, 2013 at 9:46 am

      Saludos.

      Yo, a riesgo de ser pesado (lo seguiré siendo, advierto), sigo considerando que el sistema que tolera que cuatro clubes se gestionen de forma diferente al resto por decisión gubernamental, no se olvide, todo lo que pueda ocurrir luego no debería extrañarnos.

      Si sorprende (o no) que para poder llegar a ésos cuatro clubes (especialmente a dos), antes haya que dejar muchos cadáveres por el camino. Claro que serían cadáveres de «poca monta», de los que apenas hacen ruido, de los considerados enanos en el concierto general y que no saldrán más de tres segundos, tres líneas o tres comentarios en los informativos. Si es que salen.

      Meter las narices en las cuentas de la mafias gordas es un riesgo que ni siquiera Platiní se atreve a tomar. No de momento y será un momento largo.

      El hecho añadido de que gestionar mal un club hasta hacerlo desaparecer, por ejemplo, no se considere penalmente o se considere muy poco (salvo presunto delito fraudulento del tipo Lopera), permite que los desaprensivos pululen y destrocen las ilusiones y las pasiones de aficionados sin escrúpulos.

      Los cargos futboleros se alcanzan, en general y tal cual ocurre en la política, por dinero y no por capacidad de gestión.

      Es política de tierra quemada.

      Es imponer la obligación por decreto de ser seguidores del Madrí o Barça (y poco más).

      El pensamiento único y el único pensamiento.

      Si la exigencia de responsabilidades sigue brillando por su ausencia y sin que las consecuencias de políticas deportivas, de alto riesgo, tengan en vilo a la mayoría de clubes nacionales, poco importan que desaparezcan equipos a mansalva. Poco, salvo dos.

      Otro excelente artículo, Álvaro.

      Cuídate.

      P.D. Disculpa, por favor, mis disgregaciones y salidas de tono pero me soliviantan las indignidades y las hipocresías de tanto carroñero.

    2. Alvaro
      13 septiembre, 2013 at 2:32 pm

      ¿Qué te disculpe? Uno de los motivos que hace que me esfuerce en escribir post de este tipo es la de tener la bendición de poder leer a los que comentáis con cierta asiduidad.

      Mercedes para novias de dirigentes, comilonas de odo tipo, sobrecitos por aquí y por allá, llamadas para amañar partidos, fondos de inversión que tienen jugadores en el equipo A que juega contra el equipo B, contactos varios, usar el cargo en beneficio propio y así estamos. Hasta el infinito y más allá. Quitando honrosas opciones, aquí no pasa nada

      El populismo diabólico ha hecho mucho daño. Esto que comentas lo traje a colación en el artículo que comentaba de la reforma laboral en el fútbol español. La última frase de ese artículo era

      «no me extrañaría lo más mínimo que, viendo los que son y los antecedentes analizados, más de uno de los equipos que han descendido a 2ª y 2ª B aprovechasen esta reciente jurisprudencia para adaptar sus planteles».

      Bien. Pues esta semana, saca el AS, esto

      http://futbol.as.com/futbol/2013/08/23/mas_futbol/1377227316_956334.html

      Pero nada. No pasa nada. Qué gracioso y simpático era Piterman cuando bajaba al vestuario y qué gracioso y simpático era el hindú que saltaba en el palco un día que perdió nuestro Sevilla en El Sardinero. Y ahora mira el Racing como está.

      Porque todo lo que decimos está muy bien, pero también a veces los aficionados debemos mirarnos un poquito el ombligo.

      Abrazos

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