• La plantilla bajo la fórmula del rendimiento: razones de un fracaso

    by  • 13 junio, 2013 • Sin categoría • 7 Comments

    POR CARLOS BLANCO

    La temporada 2012-2013 es historia ya, y aunque su desenlace final en cuanto a quien participará en competición europea está aún pendiente del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) en lo relativo al recurso del Rayo Vallecano, la decisión del TAS sobre el Málaga hace que puede darse casi por seguro que volveremos a competir en el Viejo Continente. De cualquier manera, con o sin competición europea para el Sevilla, el presidente José María del Nido ya ha calificado el noveno puesto conseguido con 50 puntos como fracaso. Calificación con la que coincido.

    ¿Pero, como puede ser que un equipo reforzado con dos jugadores en la antesala de la gran élite como Rakitic y Kondogbia repita posición y puntuación, no habiéndose producido salidas importantes en lo meramente futbolístico (y que Frédéric y Julien me perdonen)? ¿Cómo puede explicarse esa tremenda diferencia del equipo en casa y fuera? ¿Competitividad, debilidad mental?

    De lo que se trata es utilizar parámetros con los que se evalúan máquinas de uso cotidiano para hacer un análisis del comportamiento de algunos miembros, destacados, de la plantilla. Es el análisis de rendimiento. Obviamente, trataremos de salvar las enormes diferencias entre una máquina y un grupo de personas, tratando de encontrar los parámetros adecuados.

    Para ello vamos a partir de dos situaciones ficticias, o no, que nos van a clarificar como nos afecta el rendimiento de una máquina en nuestra vida cotidiana.

    Supongamos en primer lugar que están ustedes en un concesionario a punto de firmar la compra de un flamante coche de 150 caballos. El vendedor en el último momento además les da una muy grata noticia. Por el mismo precio le da un motor de 200 CV. Sonrisa de oreja a oreja. Pero, mientras se preparan los papeles reparan en que el motor de 150 CV consume 5 litros y el motor de 200 CV consume 15 litros. ¿Lo cogerían? Yo desde luego que no. Sin embargo el de 200 CV es aparentemente mejor. Tiene mejores prestaciones, pero suspende el análisis de rendimiento. Ahora veremos por qué. Además, visto el percal, le echan un vistazo a las curvas de potencia. Y resulta que el de 150 CV da esa potencia a medias y altas revoluciones, pero el de 200 CV sólo la mitad a medias revoluciones. En román paladino, en autopista a tope el de 200 CV da más potencia pero en carretera da menos. Así que a la hora de adelantar un camión, el de menor potencia puede responder bien si el motor no va alto de revoluciones mientras que el de mayor potencia puede tardar en acelerar. Así que ya me dirán con cual están más seguros. Suspende además el test de rendimiento a carga parcial. En definitiva, muchas prestaciones pero el resultado es nefasto salvo en condiciones muy específicas. Y además consume una barbaridad.

    Un último caso y entramos en materia. Supongamos que ahora con las calores que se avecinan deciden comprar un aparato de climatización. Y por el mismo precio presupuestado tienen una primera marca de 2500 frigorías y uno de una marca desconocida de 3000 frigorías. Y como la potencia es lo importante, compran el segundo. Convencidos de que con esa potencia tienen de sobra, enchufan el aparato y va de cine con 35 grados fuera. Genial. Pero llega un día que fuera hace 42 grados, que esto es Sevilla, y el aparato no da. No enfría ni para atrás, por mucho que se baja el termostato. Y van a ver al vecino que tiene el de 2500 frig. de primera marca y está la mar de fresquito. Y alucinan. La razón es que todos los aparatos se prueban bajo unas mismas condiciones de 35 grados exteriores. Y cuando cambian esas condiciones a mayor temperatura, los hay que no pierden, o pierden poco, rendimiento y por tanto prestaciones y los hay que pierden mucho. Y si pierde mucho, no da cuando más se le necesita. Otra vez.

    En ambos casos, tanto el conductor del coche como el dueño del aparato de 3000 frig. alucinarán con el hecho que su máquina, siendo más potente, no les responda igual que máquinas inferiores. Y aunque parezca mentira estas cosas pasan. Los motores japoneses son más potentes que los alemanes pero tienen peores prestaciones a bajas revoluciones y los aparatos de clima de primeras marcas suelen perder menos rendimiento que los de segundas marcas.

    consumo

    Y es que el rendimiento puede definirse de varias maneras. Las más utilizadas son como el efecto útil, el efecto útil en relación a los recursos consumidos o el efecto útil en relación al máximo posible. En este caso vamos a adaptar la segunda de las acepciones analizando la aportación de algunos futbolistas en relación a los recursos futbolísticos que han necesitado del resto.

    Para ver como aplicamos estas cosas técnicas al análisis de la plantilla, nos fijamos qué ocurre cuando un jugador aumenta su rendimiento. Kanouté en su primera temporada bajaba a recibir, distribuía, presionaba, defendía y marcó una decena de goles. La temporada siguiente dobló el número de goles. Pero si hubiese dejado de hacer lo que hacía en pos de marcar más goles o hubiese sido necesario cambiar el esquema para que lo consiguiese, posiblemente el equipo no hubiese mejorado mucho. Como siguió haciendo todo eso y además marcó más goles, pues el equipo mejoró. No consumió más recursos, pero dio más prestaciones. Obviamente hubo más factores, tan obvio como ese fue uno de ellos.

    Si nos vamos a la plantilla actual, y entremos ya en materia de verdad, podemos ver que no siempre el análisis de rendimiento da mejoría pese a aumentarse las prestaciones. Para ello nos centramos en el mejor jugador de la temporada y de los pocos con los que yo me quedaría para la que viene, Ivan Rakitic. Al croata este año se le ha hecho un autentico traje a medida. No es que se hayan puesto muchos recursos a su disposición, se han puesto todos, hasta el extremo que todo el juego del Sevilla pasa por él. El gran problema es que ese traje le sienta peor a otro de los pesos pesados del equipo, Jesús Navas. Al dejar de jugar con dos delanteros para que Rakitic juegue a gusto, los centros de Navas se pierden con más facilidad al haber menos presencia en el área. Y aquí comienzan los recursos consumidos para Rakitic a pasar factura. El croata en muchísimos momentos de la temporada se ha mostrado incapaz de echarse el equipo a la espalda cuando el equipo estaba mal. Como las máquinas que antes describía que perdían rendimiento al endurecerse las condiciones, Rakitic ha tenido muchas dificultades para echarse el equipo a la espalda. Y, lo que es peor, tampoco ha sabido acompañar a Navas cuando el palaciego lo hacía.

    Rakitic

    Y es que no le podemos pedir a Rakitic que distribuya y llegue al primer palo a rematar como Kanouté, pero que buscase alguna vez esa llegada por sorpresa cuando Navas se echaba el equipo a la espalda tampoco hubiese estado de más. Y Rakitic ahí no ha aparecido ni una vez, sabiendo que Negredo ahí no va y Navas suele centrar ahí. Otro problema ha sido la falta de flexibilidad del croata. Cuando en pos de jugar con un segundo delantero u otro jugador de creación se ha desplazado a Rakitic a la banda, el croata ha desaparecido. Y esa especificidad es absolutamente inexplicable en esa posición, con libertad de movimientos y en un jugador que ha pasado por la Bundesliga. Pero ahí ha estado. Y además en los ratos que ha jugado en el doble pivote tampoco se ha asemejado al Rakitic de Manzano. Contando además con su pésima pasada temporada, pues ni Míchel ni Unai se la han jugado. Así que en resumen el croata nos ha dado mucho en esta temporada, pero no al nivel de lo puesto a su disposición o lo sacrificado para ello. Buenas prestaciones, no tan buen rendimiento.

    Y si eso podemos decir del mejor del año, pues peor aún del resto de la columna vertebral que no ha estado tan bien. Se puede hablar de Fazio, un central con una autopista a su espalda y horroroso en la cobertura. Pero como va bien en balones aéreos frontales, fomentemos eso. Defensa atrasada y que no tenga espacio a la espalda. El problema es que deja una cantidad brutal de terreno por delante. O sea, obliga a dos pivotes defensivos tanto por el espacio que deja como por las coberturas que mejor que no haga.

    Pasa con Medel, jugador aparentemente agresivo pero incapaz de controlarla. O se pasa, o no llega. Y eso que el chileno para mí ha sido casi tan importante como el que más, pero condiciona demasiado al equipo por su desorden táctico y sus expulsiones. Ya en otro orden, se podría hablar de Coke, ese que por lo visto ha callado bocas y con el que se cuenta para el año que viene. Un defensa que no defiende. Un presunto lateral ofensivo que en realidad es un lateral nulo en defensa. Así que defienda otro por él. Cuando en casa y ante rivales más débiles puede hacerse, pues aún ha sido capaz de aportar cosas. Pero ante rivales mejores o simplemente fuera de casa cuando el rival aprieta más, no ha tenido esos recursos a su disposición. Y entonces le ha tocado defender a él convirtiéndose en un coladero. Problemón para el equipo.

    Caso opuesto es Fernando Navarro, el lateral defensivo. En las dos temporadas precedentes a la que acaba de finalizar se han alabado las prestaciones defensivas de Navarro, pero a costa de que no pasaba del centro del campo. El equipo se volvía predecible ya que a la normal focalización en la banda derecha se unía lo sencillo que era defender la izquierda con un solo jugador atacando. Así que Navarro destacaba pero el equipo en general se resentía. Que para hacer eso hay que ser David Castedo. Y como que Navarro no da ese nivel.

    Y finalmente, Negredo. El capitán. El killer.

    Negredo

    Analizar la temporada de Negredo no es sencilla, porque 25 goles no son muchos, son una barbaridad. Pero cómo es posible que esa barbaridad de goles no hayan empujado más al equipo. ¿Culpa de la defensa? Demasiado simple. De momento, si analizamos los recursos puestos a disposición de Negredo, éstos son una barbaridad. Ha dispuesto posiblemente de la segunda línea de ataque más pasadora del campeonato, quitando a los dos monstruos, se le ha liberado de toda responsabilidad en la presión, porque su físico no le da, y además ha jugado prácticamente todos los minutos mientras ha estado apto. No se le sustituye nunca por muy mal que esté jugando. Bueno, pues su respuesta son los 25 goles. Que son el mayor trampantojo que he visto en mi vida. Yo, que he tenido la inmensa suerte de ver 3 maravillosos trampantojos como los del Palacio Spada y la Iglesia de San Ignacio en Roma, o más cerquita el de la cúpula del Ayuntamiento de Sevilla, no puedo sino maravillarme del trampantojo de los 25 goles de Negredo. De momento, más de la mitad los concentra en 4 equipos. O sea, 13 de los 25 se los ha metido a Valencia, Celta, Mallorca y Athletic. Resultado, 9 puntos. 13 goles, 4 equipos, 9 puntos. Ahora ya quedan 12 a repartir entre 14 equipos. Y además, de esos 25 goles, sólo 4 han sido pasado el minuto 70. Uno de penalti ante el Athletic, otro habiendo sido suplente ante el Espanyol y los marcados en A Coruña y al Athletic en Sevilla que sí dieron los 3 puntos. O sea, que en la práctica totalidad de los partidos nos quedamos sin gol durante el último tercio. Así que cuando uno ve los 25 goles cree ver una figura grande pero según se va acercando la figura va menguando hasta ver las de un delantero normal con 2-3 momentos de excelencia. Y todo ello consumiendo una barbaridad de recursos, ya que es el delantero de primera que más remates necesita para hacer gol. En resumen, muchas prestaciones, poco efecto útil, poco rendimiento.

    Y todo esto se traduce en algo que ocurre también con las máquinas que describíamos antes. Falcao ha metido 3 goles más que Negredo y vale 3 veces más. Hay media docena de mediapuntas que han marcado, asistido o dado menos pases del gol que Rakitic y que también valen 3 o 4 veces más que él. Centrales más valorados que Fazio a patadas o centrocampistas más valorados de Medel. Y es que la flexibilidad y el rendimiento no sólo en condiciones favorables también se analizan en los futbolistas. Y se pagan. Por eso los nuestros, valen menos.

    En mi anterior participación en esta santa casa hablaba de la importancia de la ocupación de los espacios para robar la pelota, mantenerla o hacer daño con ella. Y también mencionaba la importancia de tener plantilla para hacerlo bien. Claro, si un lateral no defiende, otro no ataca, la defensa se acula, el centro del campo es inmenso para los dos mediocentros, el mediapunta no llega arriba y no es capaz de echarse el equipo a la espalda en las peores situaciones y tu delantero no es eficaz, pues todo se vuelve muy complicado. Por ello cuando las condiciones son favorables y todos ponen su máximo de recursos, el equipo funciona. Cuando ya son más complicadas y hay menos recursos, pues no lo hace. De ahí la diferencia en casa y fuera.

    Por tanto es conveniente ver que un equipo con segundos espadas elevados a primeros tiene estos problemas de fiabilidad. Vamos que tenemos victimas del principio de Peter hasta en el campo. Y es una pena, porque alguno de ellos como segundo espada podría ser magnífico. Pero no nos lo podemos permitir.

    A ver si al menos Rakitic puede dar ese salto. El resto debería saltar también. Fuera de la nave. Junto con el 80% de la plantilla. Que aquí desgraciadamente se han mencionado sólo algunos. Quitando a Navas, Kondogbia, el Cicinho de principios de temporada y la irrupción ilusionante de Alberto Moreno, el resto sale incluso peor parado. Esperemos se tenga en cuenta para el año que viene, porque de lo contrario nos quedaremos con la misma cara que el que se compró el cojocoche o el cojoaparato de clima de los ejemplos del principio, cuando veía que no funcionaba y no sabía por qué.

    Cara de tontos.

    @carblancoc

    (Fotos cortesía de @adiazphoto)

    About

    7 Responses to La plantilla bajo la fórmula del rendimiento: razones de un fracaso

    1. Alvaro
      13 junio, 2013 at 11:16 pm

      Como no puede ser de otra forma, agradecer a Carlos tan magnífica columna donde nos da su visión de una de las causas del porqué de la errática temporada del Sevilla de este año.

      Al principio de temporada y viendo la concepción del equipo, tal y como estaba planificado y demás, mi impresión fue retrotraer mi pensamiento a época adolescente. Concretamente al Sevilla de Toni Polster. Aquel Sevilla era del estilo de éste, en el sentido de que era un equipo plagado de mediapuntas pasadores (Conte, Carvajal) y con un sólo hombre gol. Ese hombre gol sería el termometro del equipo. 33 hizo Toni, que nos dio una clasificación europea. Este año pensaba igual: equipo sin gol, con buenos pasadores (Raki, Navas) y que en la medida que Negredo haga números importantes, el equipo estará arriba. Y Negredo ha hecho muchos goles pero, como demuestras, no ha sido un hombre decisivo en ciertas fases de la liga.

      Por otro lado, ni de lejos, pero ni de lejos, la culpa es del 9. No se nos malinterprete. Una «pequeña» mejor aportación de Negredo hubiera supuesto nada concreto en la clasificación del equipo. Digamos que con estos goles, o con otros más decisivos hubiésemos hecho 5-7 puntos más. En el fondo, pues hubiéramos peleado por la séptima u octava plaza. Europa League, que es lo que vamos a jugar. A nadie se le escapa, seguro que al León de San Fernando el primero, el plantel estuvo mal confeccionado

      Como se suele decir, hemos pasado de Don Juan a Juanillo. De un equipo en época jimenil, poco espectacular, rocoso pero que soltaba un pelotazo y los dos bichos resolvían, a un equipo muy «artificial» con unos espadas que individualmente deben tener alta consideración, pero que cuando se juntan no hay quien le meta un gol al arco de la Macarena (quitando Negredo y con sus cositas) y que cuando juega fuera es como ese pepino de coche del que hablas que en cuanto ve una mínima dificultad se retrae. Poco rendimiento, como marca el paupérrimo noveno puesto de la tabla.

      Dijo Gandhi que «La historia es el mejor maestro con los discípulos distraídos». El Sevilla del rabioso reciente pasado ha estado mal concebido. Sin alternativas en el banquillo (la carita de Unai cuando miraba para la bancada era un poema), los buenos jugaban siempre porque aunque el rendimiento conjunto del equipo no era el adecuado no tenía más cera para ponerla a arder. Rakitic, Reyes, Perotti o Navas son muy buenos futbolistas, pero andan escasos de gol en su concepción global. Por tanto, y vistos los bluf de Babá y Manu, el equipo estaba cojísimo. Pero es que no había otra.

      La historia obliga a Monchi a reinventarse, como todo el mundo dice y esta bitácora no es excepción. No quiero ser repetitivo. Es imprescindible que esto no sea una banda, sino una orquesta. No queremos para nada dos guitarristas muy buenos si luego el batería es un penco. En sus manos está el proyecto para consensuar unos músicos que sepan compenetrase en aras de que la armonía reine en la interpretación.

      Y mira tú por donde, se me acaba de ocurrir un salmonazo canicular.

    2. 14 junio, 2013 at 10:12 am

      Sublime. Mi más sincera enhorabuena al autor porque me ha parecido un artículo magnífico, aparte de muy instructivo.

      Hace poco comentaba, no recuerdo donde, que, respecto a Negredo, yo prefiero dos delanteros de 10 goles que uno solo, aunque sea de 20. Los ejemplos que pones de prestaciones – rendimiento son muy claros, y hay otros muchos que se pueden poner. Dos buenos jugadores pueden dar mucho más rendimiento que uno solo, aunque este uno sea mejor que los otros dos. De nada sirven los 25 goles si no se traducen en puntos. Es mejor meter 15 en 15 partidos que 25, cuando la mitad son ante 4 rivales. Se pueden meter muchos goles, pero que ninguno suponga puntos, ya que el rival mete más en cada partido en los que se marcan. O que, por muchos que se metan, su traducción a puntos sea la misma. Puede dar igual meter uno que cuatro en un solo partido: un partido da para tres puntos. No más, por muchos goles que se metan.

      Haciendo la cuenta de la vieja (simplificando, pues, para hacer entender el concepto), si se vende a Negredo por 20 millones y se fichan a dos delanteros apañaos de 5 (que ganan entre los dos menos que el vallecano solo), el EQUIPO puede salir ganando. Y la economía, también. Eso es fichar bien (si esos dos delanteros se adaptan a lo que tenemos o queremos), no necesariamente traerse a algún nombre conocido.

      A veces nos obcecamos con las individualidades, cuando el fútbol es cosa de grupo. El éxito de una individualidad depende del trabajo que tras de ella haga el grupo (sin ese trabajo no hay éxito). O también, el éxito de esa individualidad puede aportar muy poco al grupo, como se ilustra magistralmente en este post.

      Yo creo que el Sevilla debe dirigirse hacia la formación de un buen equipo, de un buen grupo. Que las bueas individualidades que tenemos se han de quedar o ser trasapasadas en función, no de su calidad o de sus goles, sino de su potencial adaptación a ese buen grupo.

      Mi enhorabuena otra vez.

      Un saludo.

    3. Eugenio el de los chistes
      14 junio, 2013 at 11:21 am

      Fabuloso análisis, Carlos.

      Genial, tío.

    4. Manuel Fernández
      15 junio, 2013 at 3:24 pm

      Como me decía el comentarista del Pro 2010 cada vez que fallaba un pase: «Buena idea, mala ejecución».

      Partiendo de que se le ha hecho deliberadamente un traje a medida a uno de los jugadores más decepcionantes de la pasada temporada, mal vamos. Uno de los que estaba puesto en el escaparate de forma descarada, de hecho.

      Es algo que, tras el buen nivel exhibido por Ivan, medio comprendería este verano mientras se planifica la plantilla del próximo curso, pero que no encaja después de la mala campaña con Marcelino primero y Míchel después.

      Pensemos por un momento en el Sevilla que le viene bien al —según tú— damnificado Jesús Navas. Es decir; delanteros fuertes, altos, con buena pegada al primer toque y que sean grandes cabeceadores. También un lateral ofensivo en su banda con el que repartirse el protagonismo en ataque y que de esta manera no se convierta el palaciego en el jugador más previsible de la Liga BBVA.

      Si además tiene a un mediocentro defensivo con grandes dotes tácticas que haga las coberturas a ese lateral para que no tenga que ser Jesús quien saque las castañas del fuego a los Cokes y Cicinhos de la vida, mucho mejor.

      O sea, que a Navas le vienen bien Luís Fabiano, Kanouté, Alves y Poulsen. Claro. Y a Rakitc, Trochowski y Reyes también les vienen bien. Y a mí.

      Yo tengo una visión diferente a la del traje a medida para el croata.

      Dicen que para entender el presente es fundamental saber el pasado. También cuenta la fábula del águila que o te renuevas, o mueres. Nuestro presente es este equipo que ha quedado noveno por segunda vez consecutiva. Nuestro pasado es el Sevilla de los títulos, que murió porque no supo renovarse, grosso modo.

      Al no haber gestionado bien (terriblemente mal) la renovación de un equipo campeón y al ser tan alargada la sombra de aquel Sevilla que arrasaba, hemos hecho casi lo peor que podíamos hacer: Agarrarnos a lo que quedaba.

      El principal problema es que cada vez quedaba menos y peor. Algunas estrellas se fueron, otras envejecieron y otras simplemente demostraron no poder brillar por sí mismas. O sea, no eran realmente estrellas.

      Jesús Navas gustará más a unos y menos a otros, pero al igual que nadie podrá poner en duda su casta, coraje y entrega; también imagino que pocos lo definirían como un ejemplo de versatilidad y adaptabilidad.

      A nuestro canterano le dieron un martillo y un clavo en el año 2005, y como a él lo que se le daba bien era clavar clavos, pues la cosa iba fantástica. Lo malo llegó cuando le cambiaron el martillo y el clavo por una llave inglesa y una tuerca. Entonces el pobre seguía intentando lo mismo a base de pegarle leñazos a la tuerca con la llave inglesa, pero de esa forma clavaba menos que Freddie Mercury en un bar de lesbianas.

      Pobre Jesús, sí, pero pobre Sevilla sobre todo.

      La relevancia de Rakitic ha sido cada vez mayor, eso es cierto, pero el jugador por el que han pasado todos los balones de ataque y en el que han muerto la mayoría de las jugadas ofensivas ha sido Navas. No son pocos quienes achacan esto último a sus compañeros, en especial a Negredo. Personalmente creo que el error fundamental viene de intentar lo mismo en un ámbito totalmente diferente, por no decir opuesto.

      Nuestro ex jugador (al que le irá tremendamente bien en Manchester por los motivos que expongo) es un ejemplo de muchas cosas positivas, pero también es la falta de renovación que comento plasmada a la perfección en el campo.

      Es verdad que con Kanouté en el primer palo todo es más fácil, pero oye, ayer echaron en SFC TV el Sevilla – Osasuna de esta temporada y en una de sus clásicas internadas en las que amaga y centra raso a la pierna del rival, tenía a Negredo y Rakitic al borde del área. Eso casi nunca lo ve (y ocurre varias veces a lo largo de todos los partidos), es noticia cuando lo hace. Y normalmente, también es gol

      Variantes, alternativas, renovaciones… las grandes desconocidas.

      Dejando a un lado las carencias defensivas y otras faltas de calidad en nuestra actual plantilla, creo que sea falta de ideas traducida en explotar a Jesús Navas es lo que verdaderamente se comía los recursos de este equipo.

      Además no veo a nuestro mediapunta en un entorno tan propicio como el que tú insinúas, sobre todo cuando observo partidos con más robos suyos que de Medel y más presión a los centrales.y al portero de la que ha hecho nuestro killer en toda la temporada.

      A ese, a Negredo, al de los 25 goles es a quien yo veo como principal baneficiado. Si se hubiera hecho una planificación en torno a Rakitic, el rubio habría dispuesto de un delantero que ofreciera desmarques al hueco en lugar de un de uno como el vallecano.

      Por favor, que no se me malinterprete, no quiero decir que a un equipo sin Navas le irá mejor que a otro con él, ¡Dios me libre!, sino que basarte o depender de su juego o sencillamente viciar tanto el desarrollo del partido en su costado cuando no tienes al resto de jugadores que comulgarían con ese estilo, es la típica incoherencia que te deja noveno dos años consecutivos.

    5. Carlos Blanco
      16 junio, 2013 at 5:44 pm

      Para los asiduos a este sitio web ya estoy tardando en cerrar el artículo, ya que hoy es día 16 y nos espera una nueva entrega del Trinche.

      Antes que nada, agradecer de nuevo a Álvaro la amabilidad de cederme esta bitácora para publicar mis desvaríos. Muchas gracias de corazón.

      Agradece asimismo de nuevo, por supuesto, los comentarios, las visitas, los enlaces etc… y a todo aquel que haya tenido el gran mérito de leer el artículo entero.

      Respecto a los comentarios, agradecer a Rafael sus amables palabras. Me alegra que te haya gustado. Tu frase de que en cada partido se dan 3 puntos por muchos goles que se marquen me parece muy ilustrativa del concepto de rendimiento que quería traer.

      Y a Manuel decirle que me ha gustado su comentario. Mucho. Pero el análisis de Navas lo he dejado deliberadamente fuera del artículo porque da para todo lo escrito y más. Simplemente, respecto a lo que dices, me parece que la mayor parte de los recursos que consume Navas los genera él mismo y también cabría preguntarse por qué el balón siempre acaba en sus pies.

      Lo dicho, muchas gracias a todos y hasta la próxima.

      Saludos

      Carlos

    6. 17 junio, 2013 at 9:23 am

      Llevo un par de día rumiando el artículo Carlos, y he de darte la enhorabuena por lo ameno e instructivo que es, pero…, creo que el problema tiene raíces más profundas y quizá menos mecanicistas. Lo que se muestra sobre el tapete verde, entiendo que es la confluencia de muchos factores de una importancia variable pero que todos juntos paren eso que vemos. El Sevilla FC SAD es una entidad que tiene un cuerpo y varias extremidades, no me creo que la cangrena en una extremidad haya surgido sólo y exclusivamente por el rendimiento físico y técnico de las partes. Del mismo modo que clonar un ser humano no garantiza la copia exacta porque existen factores no ponderables, por ejemplo el entorno, que llevan a resultados dispares, los jugadores, estos jugadores, pueden ejercer otros roles y prestar otros rendimientos en otras circunstancias.

      Circunstancias tales como la impecable transparencia de los objetivos, su traslado a toda la estructura de modo piramidal, el control de su desviación, la motivación, la diligencia al afrontar las desviaciones, la renovación de las piezas gastadas o maleadas, la transparencia en la gestión, el premio al rendimiento y el castigo a su falta, y por supuesto la liquidación a término de las deudas contraídas, son sólo unas muestras de esas «cosas» que en el Sevilla han dejado de ser prioritarias y que a mi modesto punto de vista anoxia a las extremidades hasta hacerlas improductivas, o…, peor, cancerígenas.

    7. 18 junio, 2013 at 10:31 am

      No he podido leer hasta hoy este maravilloso salmonazo y, aunque ya se está enfriando un poco el plato (aderezado perfectamente por los comentarios), no puedo dejar de felicitarte por el análisis.

      Fantástica forma de demostrar que los números no lo son todo. Cosa que nosotros, que nos dedicamos a ello, lo sabemos muy bien.

      Un saludo.

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *