• El primer principio de la futboldinámica

    by  • 7 mayo, 2013 • Sin categoría • 7 Comments

    POR CARLOS BLANCO

    He de confesar antes de empezar que siempre me han resultado curiosos los resortes de aprendizaje del ser humano. Como de una manera u otra, acabamos por encontrar fórmulas que nos permiten aprender o memorizar cosas que a veces, en el momento más o menos oportuno, se nos vienen a la cabeza. Y como, en muchísimas ocasiones, acabamos memorizando frases que tomamos como mantras verdaderos, aprendidos en nuestra infancia o adolescencia, que a veces resultan autenticas falacias y en casi ningún caso somos conscientes de la autentica dimensión de la mayoría de ellos.

    Si yo les hablo del primer principio de la termodinámica, aparte de entrarle a casi todo el mundo un irrefrenable impulso de dejar de leer o, en el mejor de los casos, comprobar que están en Salmón Palangana, porque ni es salmón ni es palangana, seguramente pocos sean capaces de enunciarlo. Si yo les digo la frase “La energía ni se crea, ni se destruye, solamente se transforma” posiblemente a mucha más gente le suene como uno de esos mantras a los que antes me refería. Y muy pocos, con certeza, serán conscientes de la importancia de ese principio en aspectos cotidianos de nuestra vida. El funcionamiento del turbo de un coche, el sistema de carga de un coche híbrido con la frenada (o el KERS de un Fórmula 1), las bases del ahorro energético o de las energías renovables, etc… tienen como punto de partida el aprovechamiento de la energía perdida, en la certeza de que no se puede destruir. Así que sabiendo en qué se transforma, podemos intentar transformarla en algo que nos sea útil.

    Coche hibrido

    Obviamente, llegar a cualquiera de los sistema que describo arriba es infinitamente más complicado que el simple hecho de aplicar el principio de conservación de la energía, pero éste constituye sin duda uno de los pilares básicos. Y algo más, obviarlo significa fracasar. Porque siempre se cumple.

    Pues en fútbol ocurre algo parecido. A menudo, con cierta sorna, hemos repetido el mantra de que “Si yo tengo la pelota, no la tiene el contrario y por tanto no me puede hacer gol”. En sí, es más simple que el mecanismo de un chupete y de una obviedad aplastante, pero sin embargo podríamos establecerlo casi como un primer principio, como en el caso de la energía, que debe complementarse mucho con táctica y movimientos conjuntos, etc… pero obviarla suele llevar al fracaso. Y es que, si nos atenemos al mantra anterior de la pelota, una táctica defensiva consiste esencialmente en una ocupación de los espacios para quitarle la pelota al contrario y una ofensiva en evitar que nos lo quiten y marcar gol. A partir de ahí es como se complica todo, como en los casos que exponíamos antes del turbo o el KERS, hasta llegar a una táctica completa, pero sí podemos inferir que un equipo que hace las tareas esenciales que describo arriba transmite la sensación de jugar bien, con independencia de la posesión – que no todo en fútbol es tiqui taca-, y un equipo que no las hace transmite la sensación de no jugar a nada.

    estrategias

    Jugar a nada. Cuantas veces en los últimos años habremos usado esa expresión para hablar del juego del Sevilla. No jugamos a nada. Ni ocupábamos espacios ni manteníamos la posesión. Y todo con unos pésimos valores de comportamiento conjunto.

    La última media hora del derby fue una nueva expresión de lo que ocurre cuando uno se olvida de esa esencia del ataque y la defensa. Cuando uno se olvida de la pelota como eje del juego. De ese primer principio. Bien es cierto que muy condicionados por el choque anímico de dos muy injustas decisiones arbitrales y por el hecho de jugar con uno menos, pero eso no es óbice para que se produzca el acoso que nos sobrevino. Simplemente el Sevilla se replegó para rechazar ataques, y se olvidó de recuperar la pelota y mucho más de mantenerla o crear peligro. Y muy caro lo pagamos.

    Por fortuna Unai Emery ha cortado ese jugar a nada que nos viene invadiendo desde hace varias temporadas. Sobre todo con Marcelino y Míchel, aunque antes también pudiese detectarse desde la etapa de Jiménez, el equipo no ocupaba espacios para recuperar la pelota sino que se limitaba a bloquear al contrario sin ninguna mordiente y en ataque en muchos momentos no pasábamos de darle la pelota a Navas o mandarle un melón a Kanouté, y que ellos hagan lo que puedan. Todo ello además sin parar de correr, así que no era un problema de esfuerzo.

    Obviamente, las posibilidades de ejecución de estas tareas dependen de la plantilla que uno tenga. En relación al Sevilla debo emplazarles a un escrito futuro para ese análisis, si mi querido Álvaro vuelve a abrirme la puerta de esta casa tras perpetrarle este atentado. Pero influye, y mucho. Claro.

    Por lo pronto contentémonos con que el actual y futuros entrenadores del Sevilla no pierdan de vista ese mantra tan tonto relativo a la pelota, para que no volvamos a decir nunca más que el Sevilla no juega a nada.

    @carblancoc

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    7 Responses to El primer principio de la futboldinámica

    1. Alvaro
      7 mayo, 2013 at 8:56 pm

      Antes que nada, dar las gracias a Carlos por su colaboración en este escrito que continúa con un debate más que interesante que hemos visto aquí en Sevilla desde hace algunas temporadas.

      Voy a empezar por el final. Yo no sé si Unai saldrá bueno, malo o mediopensionista. Ni idea de si nos llevará a Europa este año, si continuará, si nos volverá a meter en finales o si saldrá por la puerta de atrás como en los que le han precedido. Pero hoy, y sólo viendo unos partidos, creo que no me equivoco si digo que ahí hay entrenador. Pero entrenador bueno de verdad. Seguro que tiene defectos, pero el equipo está trabajado como pocos vi.

      La placidez del 3-0 tempranero daba para analizar cosas. Y en la grada comentábamos como Medel venía a recibir de Beto, cómo se abrían los centrales, cómo los laterales se incrustaban en mediocampo, cómo permutaban la línea de los mediapuntas…. Es decir: el Sevilla, este Sevilla de Unai, apunta a que sabe a qué juega. Y aunque lagunas como algunas salidas (1ª parte de Valladolid, 2ª de Betis) nos hagan dudar, creo que hay margen para la esperanza.

      Lo dicho. Enhorabuena a Carlos por el post y, sobre todo, esperemos que lo que se atisba se concrete

    2. 7 mayo, 2013 at 9:47 pm

      Estoy bastante de acuerdo con el artículo sobre todo en lo que toca a Unai. Parece que por fin tenemos un entrenador capaz de parar la deriva deportiva en la que estamos inmersos. Todos sabemos que esto no es solo cuestión de entrenador, pero al menos parece que en esa decisión se ha acertado. Esperemos verte por aquí comentando y que esas sensaciones positivas que ahora tenemos se confirmen. Un abrazo.

    3. 7 mayo, 2013 at 9:54 pm

      Y…, no te olvides de la segunda ley de la termodinámica que corroe los cimientos de nuestra casa

    4. Señor Dirnei
      8 mayo, 2013 at 8:14 am

      Anda uno cansado de leer siempre las mismas cosas en prensa deportiva. Artículos y opiniones viciadas de tanto tópico impuesto por la rutina de tener que comentar a cada segundo lo que sucede en el mundo del fútbol.

      Pero un día de repente te encuentras con este reducto en el que las cosas son distintas. Artículos interesantes, información bien documentada, colaboradores de lujo,…que consiguen informarte (no solo sobre fútbol), entretenerte y demostrarte que existen distintas formas de ver una misma película.

      Definitivamente, me quedo en este sitio. Creo que he elegido bien el lugar donde pasear mi frac.

      Enhorabuena a Carlos, con quien por cierto comparto visión (de lo que dice al principio y al final del artículo), aunque hasta hoy yo desconociera el primer principio de la termodinámica.

    5. Eugenio el de los chistes
      8 mayo, 2013 at 9:32 am

      Tan bello en su sencillez como una señorita desnuda, y de una lógica tan aplastante como que una señorita que se planta desnuda a la puerta de nuestra casa pidiendo un poco de sal está pidiendo cariño.

      Un gran debú. Quiero más, que este sitio engancha.

    6. 8 mayo, 2013 at 10:28 am

      Me parece genial el artículo del amigo Carlos en su búsqueda de una analogía entre el fútbol y la termodinámica. Además estoy de acuerdo en que ese sea el principio de la futboldinámica y me alegro de que parezca que Unay tiene este axioma bastante claro.

      El problema, para el fútbol y para la termodinámica, es que aparte de este primer principio que nos hace soñar con cosas maravillosas, existe un segundo que nos devuelve a la cruda realidad. Este enunciado se puede resumir en algo así como: «Es imposible que exista un entrenador que transforme únicamente fichajes malos en equipos buenos.» Principio que supongo que tratarás en sucesivos textos que publiques en este espacio (si el jefe te deja; y si no, le obligamos nosotros… 😉 ).

      Así que esperemos que Emery siga trabajando en esta línea y que, para el cumplimiento del segundo principio, este verano le otorguen buenos mimbres para llevar al equipo a cotas más altas.

      Un saludo.

    7. 10 mayo, 2013 at 8:26 am

      Permitidme un último comentario para cerrar el artículo.

      Primero, nobleza obliga, muchas gracias a Álvaro por hacerme un hueco en el blog para publicar estas líneas (afortunadamente no ocupo mucho). Un abrazo sincero.

      Y segundo, y no por ello menos importante, agradecer los comentarios hechos aquí, en twitter, los retweets y los comentarios en el foro, mi foro.

      Relativo a los comentarios, feliz de que hayan sido positivos y de que el árbol termodinámico no haya ocultado el bosque del mensaje. Ha llegado, y me alegro de ello.

      Finalmente, para los que piden una continuación con el segundo principio, pedirles paciencia para recuperarme de la tensión de la publicación de este artículo. El mismo da pie a una segunda parte analizando la plantilla, pero no sé si seré capaz de enfocarlo desde ahí.

      Un abrazo a todos. Muchas gracias.

      Carlos

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