• Campaña y Barbara Streisand

    by  • 7 marzo, 2012 • Sevilla • 0 Comments

    Hace unos años, el estadounidense K. Adelman y su mujer montaron en un helicóptero para fotografiar la costa californiana. Ecologista convencido, Adelman tomó cerca de 12.000 fotografías para mostrar el deterioro sufrido por el litoral, principalmente por la profusión de mansiones en primera línea de mar (los atentados urbanísticos no sólo se comenten en España). Las fotos, entre las que se encontraban dos de la impresionante mansión que Barbra Streisand tiene en la costa angelina, las colgó Adelman en su web pero no consiguió el efecto deseado ya que tuvo muy pocas visitas. Así por ejemplo, las fotos de la residencia Streisand sólo fueron descargadas por seis personas, dos de ellas los abogados de la actriz y cantante.

    Sí. Los abogados. Porque cuando Streisand se enteró de que habían fotografiado su casa desde el aire demandó a Adelman por violar su intimidad pidiendo la friolera de 50 millones de dolares. La noticia la publicó un pequeño periódico de San José y a medida que se acercaba el juicio fue saltando a todos los rotativos. Streisand no sólo perdió el pleito, costas incluidas, sino que además vio como la gente empezó a interesarse por el tema y las dos fotos de su casa, que sólo la tenían cuatro personas amén de sus abogados, se las descargaron varios millones de todo el mundo.

    Según wikipedia se conoce como “efecto Streisand” al intento de censura que no solo fracasa sino que es contraproducente para el censor, ya que ésta acaba siendo ampliamente divulgada, recibiendo mayor publicidad de la que habría tenido si no se la hubiese pretendido acallar.

    Ejemplos hay a patadas en España. Todos recordarán la portada del jueves con los Príncipes de Asturias en posición poco decorosa, hecho este que cobró repercusión mundial cuando se censuró la publicación. O cuando Bisbal decidió eliminar un par de desafortunados tweets sobre la revuelta egipcia que consiguió que el cachondeo en la red se multiplicara hasta límites insospechados. Si me apuran, algo también de efecto Streisand se puede ver en los incidentes valencianos de hace unas semanas donde la represión exacerbada policial con las controvertidas declaraciones de su jefe consiguió el efecto contrario. En fútbol hemos visto varios ejemplos: la pitada al himno nacional en la anterior Final de Copa entre Barça y Ath.Bilbao donde el hecho de obviar las imágenes en TVE le dio mayor importancia al asunto. O cuando el Sevilla subió el precio de los abonos un 30% donde lo que realmente enfadó a la gente fue que le vendieran la moto de que la culpa fue de un IPC cuya atomización pareció ser distinta en Sevilla que en otros lares.

    A muchos nos llamó la atención lo que aconteció hace algunas semanas con José Gómez Campaña. Empezando por Marcelino, pasando por Míchel y terminando por Pablo Blanco, al chaval lo sacudieron como una estera. La inmensa mayoría desconocíamos que este niño (19 años) fuese persona conflictiva, amante de la juerga y esas cosas pero el caso es que se dejó entrever que eso era así y que mucho tenía que cambiar si quería ser algo en el fútbol. El tema, ahí está la blogosfera, las redes sociales de testigo y las muchas horas de radio vividas, fue lo más comentado en clave sevillista durante varios días. Yo, personalmente, entendí eso como una táctica del club, es decir, en Campaña se confía muchísimo y viendo que se puede descarriar como ha pasado con otros futbolistas que todos tenemos en mente, se ha decidido que más vale una vez colorado que ciento amarillo. En el fondo, y contrariamente a lo que muchos pensaron, yo no lo vi mal. Creo que el intentar cortar de raíz este asunto con una dureza inusitada tras lo visto en otras ocasiones, forma parte del proceso de aprendizaje de un chaval que tiene condiciones de pelotero grande. Si perdemos este año de Campaña pero ganamos dos o tres lustros de futbolista de campanillas, el trabajo habrá dado los frutos perseguidos.

    Pero vale. Lo que pasó pasó y el toque ya quedó dado. Se habló mucho del tema pero Campaña si es tío listo, ya sabrá lo que quiere y lo que se espera de él. Y por donde tiene que tirar si quiere ser ese futbolista con potencial para ser el manijero del Sevilla en la próxima decada. Ya se le dijo por activa y por pasiva qué pasaba y ahora toca que hable el balón. El y su entorno ya lo sabe, así que ahora toca jugar al fútbol.

    Pero no. Ahora que todo estaba ya tranquilo, las aguas en su cauce y de Campaña sólo se hablaba como sustituto de Medel en El Molinón, se reaviva el tema en nuestros MMOO. Anoche, en el magnífico programa que comanda Roberto Arrocha, se lleva al chaval haciéndose un casi monográfico de la peliaguda cuestión que ya estaba si no olvidada, sí al menos en un segundo plano. Si lo que se pretendía era un lavado de imagen se consiguió precisamente lo contrario a mi entender. En el ambiente se palpaba cierta tensión y un paternal Arrocha se hartó de darle consejos a un chaval que se nota a la legua que se siente incomodísimo delante de una cámara. Ni siquiera la escenografía fue la adecuada, con un entrevistado de camiseta verde, que parecía que estaba recogiendo mijitas de pan de la mesa, que se tocaba la oreja de forma continuada, que respondía con evasivas y con un padre entrando por teléfono que para defender a su hijo incluso le lanzó algún dardo envenenado al club. Yo no sé si a alguien más le pasó pero yo, que veía la entrevista en la tranquilidad de mi casa con un botellín en la mano, estaba un poco angustiado y deseando que acabara. Viendo lo que se cocía en los foros o el twitter a medida que se desarrollaba la entrevista, creo que no fui el único que se sintió así.

    En mi opinión, anoche vivimos un efecto Streisand absolutamente descarnado e innecesario. Déjenlo ya. Ya todos sabemos que el club confía en Campaña como pocas veces se ha confiado en un chaval. Ya todos sabemos que Campaña se estaba desviando. Ya todos sabemos que el 16 del Sevilla está aprendiendo y que esto le debe servir para saber discernir lo correcto de lo que no lo es. Y ya todos sabemos, además, que es mejor que en el controvertido tema Campaña las cosas fluyan solas y que sí se quiere montar en este tren, el Sevilla le ha reservado asiento preferente.

    Gijón, estación de salida.

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