• La vida de Brian

    by  • 17 febrero, 2012 • Sevilla • 0 Comments

    Always Look On The Bright Side Of Life» (Mira siempre el lado positivo de la vida)

    Con dicha canción de fondo, cuyo mensaje siempre ha de estar presente, termina la genial película que los Monty Python parieron hace ya 33 años. Curiosamente dicha canción, se cantó en el funeral de Graham Champman (el Python que hacía de Brian). Pero vamos a lo que vamos.

    Seguro que conocen la película por lo que no la voy a contar. Genialidad tras genialidad, no hay un minuto de descanso a la risa y el humor inteligente, sucediéndose escenas míticas. Una de mis favoritas, por su surrealismo extremo, es la que se produce cuando Brian se quiere insertar en la resistencia judea que lucha contra el opresor ejército romano. Recordarán el diálogo

    “-¿sois del frente judaico popular?

    – ¡vete a la mierda! ¿frente judaico popular? Somos del frente popular de judea! ¿frente judaico popular? ¡Disidentes!

    – A los únicos que odiamos más aún que al pueblo romano es a los cabrones del frente del pueblo judaico ¡disidentes!

    -y al frente popular del pueblo judaico ¡disidentes todos!

    – y al frente popular de judea ¡disidentes!

    -¿queeé?

    – el frente popular de judea, ¡disidentes!

    – el frente popular de judea somos nosotros

    – eeeh, esto, creí que eramos de la Unión Popular

    – Del frente popular

    – ¿qué paso con la unión popular, Rex?

    – allí está (señala a uno que está sentado solo y apartado)

    – ¡DISIDENTE! “

    El que lo haya visto recordará la escena. Poco después, y en una misión para secuestrar a la hija del gobernador romano, se encuentran en los pasadizos el Frente Popular de Judea con el Frente Judaico Popular y, lejos de buscar el objetivo común (los romanos) terminan a golpes entre ellos.

    Esto de categorizar sevillistas y/o ponerle adjetivos gusta mucho a ciertas personas. A mí eso me horroriza pero, en fin, allá cada uno con lo que hace que para eso esto es un país libre. Las peleítas entre sevillistas (que si oficialistas, que si criticones) siempre me ha parecido una sandez superlativa por su evidente carencia de sentir constructivo. Sin embargo, y con independencia de ello, no veo otra solución que todos y absolutamente todos obviemos aquí y ahora cuitas del índole que sean y estemos ahora unidos frente al lobo que acecha. El abuelo, como dijo un sevillista cualquiera que me encontré en el virtual voladizo de gol sur, ha vuelto a la UCI por lo que toda la familia tenemos que estar junto a él en estos momentos delicados.

    La herida ahora mismo está abierta y el sevillismo lo sabe. Vaya si lo sabe. Leyendo la mayoría de la blogosfera sevillista de estos días no me cabe duda de que sabe el momento en el que estamos y que al equipo ahora no se le puede dejar solo. Con tres quintos de campeonato consumido y el equipo en caída libre, no queda otra que estar donde siempre estuvimos. La afición tiene que ser ese pilar que siempre ha sido como magníficamente explicó ayer el Historia Viva de la 91.6 o como escribió el siempre nervioso nervioneo utrerano de mi amigo Juan Ramón. Viendo el calendario que nos queda, lo intempestivo del horario y lo necesitado que están los nuestros, Nervión debe ser una caldera mañana. Aquí y ahora me da igual el resto del mundo. Me da igual si lo de la camiseta de Anoeta fue un acierto o una birria. Me resulta indiferente si el que se va a sentar a mi vera mañana lleva 40 años de carnet o si fue de gañote a Eindhoven. Me la trae al pairo absolutamente si veo mañana a los de toda la vida o todos son nuevos a mi alrededor. Me da absolutamente igual si la entrada le ha costado 10, 20 ó 300 euros.

    Incluso si me apuran, más necesito a estos últimos. Los que algunos llaman despectivamente “sevillistas de finales” sólo por el hecho de vivir el sevillismo de forma distinta al suyo. Hacer un llamamiento a todos los que vimos en la grada de nuestro templo en un lluvioso miércoles prenavideño del año 2000 como el Universidad de Las Palmas se ponía 0-2 para mí es innecesario. Ese tío que no conocía de nada y con el que compartí paraguas en el 2º tiempo (que empatamos, si no me flaquea la memoria) no lo tengo que avisar de nada porque ese va estar mañana por ahí. Al que tengo que llamar, comer la cabeza y concienciar de que el partido de Osasuna es una final es al otro. Al que sólo viene algunas veces. A ese es al que hay que decirle que lo de Osasuna marcará nuestro devenir este año y que no queda otra que estar todos a muerte con el equipo con independencia de filias, fobias y responsables. Porque el Sevilla – Osasuna es una final más. Y así creo que lo ha entendido el club, empezando por las entradas baratas, siguiendo por las declaraciones de Palop y Kanouté y acabando por la arenga vespertina del Presidente.

    El Frente Popular de Judea sevillista, la Unión del Pueblo Judaico sevillista y el Frente Judaico Popular sevillista tienen todos los días del mundo para pelearse si quieren. En twitter, foros, blogs o donde sea. Allá ellos. A mí me parece una estupidez, pero líbreme Dios de decirle a nadie lo que cada uno tiene que hacer. Sin embargo, a mi modesto entender, no hay más remedio que enarbolar (aunque sea un ratito) la bandera más blanca que nunca e ir contra el enemigo común. Así que, sevillistas, de cara al sábado todos a una (la rima ya la pone quien quiera).

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